lunes, 1 de octubre de 2018

LA UFOLOGÍA SEGÚN JOHN KEEL

NO SON FÍSICOS, PERO DEJAN HUELLAS...
Por Perla Gonzalez

 Durante 20 años, John Keel, el mejor periodista especializado en OVNIS, estuvo convencido de que eran naves del espacio exterior. Ahora ya no lo cree más.
 En esta entrevista explica a CONTACTOS por qué cambió de parecer.


Autor de obras tan polémicas como fundamentales en la Ufología mundial —"OVNI: Operación Caballo de Troya" (la única —pésimamente— traducida al castellano, ampliamente mutilada"), "La octava torre", "Las profecías del Mothman", "Extrañas criaturas del espacio y del tiempo",...— John A. Keel es casi un perfecto desconocido en España, pese a que se trata del periodísta que más profundamente se ha encargado de estudiar el OVNI y toda la fenomenología conexa, y uno de los investigadores que han sostenido dos opiniones opuestas sobre el enigma: durante 20 años creyó que eran naves extraterrestres, para en 1966 —cuando la revista Playboy le encargó un artículo definitivo sobre el asunto— cambiar de opinión. Sus investigaciones le condujeron al convencimiento de que los "platillos volantes" tienen más relación con los fenómenos psíquicos que con el espacio exterior. Keel, viajero incansable, autor de doce libros y cientos de artículos, expone en esta entrevista las razones que le indujeron a cambiar de opinión.

ESTABA CONVENCIDO DE QUE ERAN REALES, PERO... 

CE: ¿En qué se fundaba su postura anterior respecto a los OVNIS y por qué cambió?

 JK: Antes de 1947, cuando se les comenzó a hacer mucha publicidad, yo ya estaba enterado de la existencia de los OVNIS. Siendo muy joven, leí las obras de Charles Fort, quien documentó y estudió muchos avistamientos del siglo diecinueve. Cuando se presentó la oleada de OVNIS en Estados Unidos  (1947), ya había leído toda la literatura publicada al respecto y acepté el fenómeno. En 1954, durante uno de mis viajes a Egipto, yo mismo vi un OVNI, y estaba tan convencido de su realeza, que eché mano de la lógica usual que lleva a concluir que se traza de visitantes del espacio exterior. Posteriormente, cuando inicié las investigaciones necesarias para escribir el artículo de Playboy, viajé por veinte estados de la Unión Americana, hablé con gran cantidad de gente que había visto los objetos y acudí todas las noches a los sitios donde fueron avistados. Entonces comencé a darme cuenta de que en aquellos lugares se producía una gran variedad de manifestaciones psíquicas, de poltergeists y diversas clases de apariciones. A través de la habilidad personal, entrevistando a esta gente a fondo, interrogándola a veces por días enteros, fue como descubrí que habían tenido una amplia gama de experiencias psíquicas antes y después del avistamiento de los OVNIS.

 CE: ¿Nos podría mencionar algunas? 

  JK: Estando en una casa del estado de Virginia, vi que un cenicero salía volando de una mesa y comenzaba a flotar por la habitación. Siendo un aficionado a la magia, la conozco bastante, y ya en esa época sabía descubrir cuando se trataba de un truco. Pero aquello era un poltergeist auténtico. La familia había estado sufriendo sus manifestaciones durante una semana. Habían visto un OVNI y siempre les estaban sucediendo cosas extrañas. Por la noche cerraban todas las puertas y a la mañana siguiente las encontraban abiertas de par en par. Se escuchaban ruidos raros en la casa, pisadas en la azotea y cosas por el estilo. Se presentaban todas las manifestaciones psíquicas clásicas, y era obvio que todo estaba vinculado con el avistamiento del OVNI.


UN MONSTRUO ALADO QUE ACOMPAÑABA A LOS OVNIS 

Pero lo que realmente me hizo cambiar de opinión fue el famoso caso de Virginia Occidental (Point Pleasant), donde la gente había visto a un gigantesco monstruo alado. Lo llamaron Mothman* En aquel entonces, la serie televisíva de Batrnan era muy popular, de modo que para diferenciarlo del protagonista de la serie, algún periodista le dio el nombre de Mothman. La aparición de Mothman siempre iba acompañada de todo tipo de manifestaciones psíquicas y de una gran actividad ufológica. Fuentes dignas de crédito, entre las que se encontraban policías y funcionarios locales, documentaron los casos declarando que habían sido testigos oculares. Recuerdo bien el caso de un banquero de edad avanzada que una noche salió de su casa sin avisar a su esposa, quien estaba muy preocupada pensando dónde podría estar. Tardó veinte minutos en volver y, cuando regresó, su esposa creyó que sufría un ataque cardíaco: estaba intensamente pálido, se desplomó en un sillón y no podía hablar. Después de unos minutos, el banquero se asomó otra vez a la puerta y vio de nuevo al ser que lo había aterrorizado: una figura gigantesca que lo observaba desde su jardín. Era como un pájaro inmenso con los ojos brillantes y de color rojo, idéntico al Mothman descrito por más de cien testigos. Los ojos brillantes y rojos eran una pista de que la aparición no era real. Los ojos de los monstruos siempre brillan. Otra de las pistas era el hedor espantoso que despedía..

 CE: ¿Quiere usted decir que no era material, que no era algo físico?

  JK: Así es. Dejan huellas, pero no son seres físicos.

*Mothman, hombre-polilla o mariposa nocturna

POR QUÉ DEJAN HUELLAS ESTAS MANIFESTACIONES PSÍQUICAS 

CE: ¿Nos podría explicar más ampliamente? ¿No son manifestaciones físicas, pero dejan huellas?

 JK: Sí, porque se trata de una materialización temporal, como las que se presentan en las sesión espiritistas. Ha habido sesiones espiritistas en las que se materializa una persona a la que un científico le entrega una caja con cera, donde dicha aparición deja impresas sus huellas. Estas materializaciones pueden hacer otras cosas visibles y luego desaparecer. Tomemos en cuenta el famoso caso de Sir James Cripps, quien logró tomarle el pulso, la temperatura y escuchar el latido cardíaco a una de estas materializaciones que surgía durante una sesión espiritista y desaparecía cuando terminaba. Sir James Cripps, que era un gran científico, fue objeto de críticas muy acerbas por haber intervenido en algo así, pero el experimento sirvió para que tanto él como otros científicos importantes se dieran cuenta de que en el fondo de todo esto había algo trascendente.

 CE: ¿Podría usted explicarnos algo más sobre esa existencia física temporal?

  JK: Se trata de algo que conocemos como transmigración de energía. Por ejemplo, tiene usted que darse cuenta de que esta mesa está hecha de energía. La mesa no es sólida, ya que sus partículas atómicas son energía, y están tan unidas, tan juntas que forman la mesa. Si usted pudiera dividir la energía de esa mesa y transmitirla por radio a otro punto, sería capaz de volver a unir esa energía para formar la misma mesa.

CE: ¿Viaje molecular? 

JK: Sí, y a eso se le llamaría teletransportación, Sucede constantemente. Tenemos una cantidad enorme de casos de teletransportación de objetos y de personas, pero parece que siempre se trata de procesos accidentales. No comprendernos el fenómeno y no hemos logrado despertar el suficiente interés científico para que se inicie una investigación seria.

NO TODOS PUEDEN VER OVNIS

CE: ¿Por qué sucede esto en un momento determinado y por qué hay ciertas personas que ven la misma cosa? ¿Se trata de histeria colectiva o de alguna otra cosa por el estilo?

  JK: Sé por experiencia que las personas que tienen muchas capacidades psíquicas están propensas ver cosas así. Me he encontrado en un campo en compañía de otras personas cuando alguna de ellas ve OVNI. Yo también lo he visto pero algunas personas del mismo grupo no saben qué estamos viendo, ¡Ellas no ven nada! Esa es otra pista que demuestra el hecho de que estamos tratando con algo que sólo ciertas personas pueden ver. También recuerdo el caso de una mujer que afirmaba ser capaz de hacer viajes abandonando su cuerpo. A ese fenómeno se le llama proyección astral, es bien conocida en el medio psíquico y las personas que no entienden de la materia les parece absurdo, pero es perfectamente factible. Bueno, el caso es que le pedí a esa mujer que participara en un experimento. Ella me relató todas sus experiencias astrales y me parecieron lo bastante genuinas como para pensar que realmente podía efectuadas. Le pedí' que se proyectara a determinado sitio, donde yo la estaría esperando con otras personas. Fuimos a ese sitio por la noche, a la hora acordada para que la mujer se proyectara astralmente. Y justamente a esa hora vimos un espíritu muy luminoso que flotaba lentamente sobre los árboles. Luego, fui a hablar con la mujer; le pregunté quiénes eran las otras personas que me acompañaban, cómo estaban vestidas y en qué lugar estábamos parados; ella me contestó correctamente. Podría yo agregar que en esa área se observan manifestaciones magnéticas insólitas y es posible que eso mismo nos permita ver cosas así. Como le decía al principio, los platillos voladores se hicieron conocer súbitamente al público en general durante el año de 1947. No sabíamos nada sobre el fenómeno y todo mundo pensaba que venían del espacio exterior. Una vez que llegaron a esa conclusión, varios grupos decidieron que estaban obligados a probar su teoría e invirtieron los siguientes treinta años en esfuerzos constantes por lograrlo. Claro que cuando no logra uno probar nada en treinta años, es conveniente darse por vencido y pasar a otra cosa.

 CE: Bueno, y si al principio alguien hubiera dicho que se trataba de fenómenos psíquicos, ¿cree usted que hubieran pasado los últimos treinta años esforzándose por probar que eran fenómenos psíquicos? 

 JK: No lo creo, y la verdad es que los investigadores psíquicos se encuentan en una posición similar. Tratan de probar la existencia de los fenómenos psíquicos a la gente que no los ha experimentado.

CE: ¿Y es verdad que, usual-mente, los que tienen dotes paranormales, los llamados psíquicos, son gente con un alto índice intelectual? 

 JK: Lo curioso es que en este campo ha habido personas con coeficiente intelectual muy bajo, y han resultado ser los mejores psíquicos. En Estados Unidos tenemos a un psíquico muy famoso que tiene la inteligencia de un niño de doce años.

CE: ¿Será que el psíquico simplemente tiene un sexto sentido altamente desarrollado. . . vamos, como cuando alguien tiene muy buena vista? ¿Se tratará solamente 
de un sentido mejor desarrollado?

 JK: Bueno, el ojo humano ve una porción muy limitada del espectro electromagnético. Solo parte infinitesimal del espectro electromagnético es visible. Por accidente o no, algunas personas tienen la visión suficiente para ver más allá de los márgenes de ese espectro, y es muy posible que haya formas de energía que funcionan en otros niveles del espectro electromagnético y que son invisibles para el ojo desnudo porque no emiten el tipo de luz al cual es receptiva nuestra vista. Tenemos muchos casos de pantallas de radar que han recogido formaciones de objetos voladores no identificados. Los operadores de radar salen inmediatamente de su cabina, miran al cielo y no ven nada. No logran ver nada con sus ojos. Entran de nuevo, consultan instrumentos y pantallas y vuelven a ver la formación.

CE: ¿Y qué explicación hay para eso? 

 JK: La única explicación es que ese tipo de cosas resulta invisible para el ojo al desnudo.

CE: ¿Cree usted que esa es una buena explicación? 

 JK: Bueno, hasta que obtengamos una fórmula que lo explique, sólo podemos decir que existen energías que se encuentran fuera del espectro visible.


EL METODO PERIODÍSTICO ES MÁS EFICAZ QUE EL CIENTÍFICO 

CE: Jacques Vallee afirma que el noventa por ciento de los avistamientos es explicable, pero que lo interesante para el ufólogo debe ser el diez por ciento restante. ¿Usted qué opina de esto?

 JK: Hace poco que hablé con Vallee, ¡y creo que está a punto de cambiar sus cálculos al dos por ciento! Cuando comencé a publicar mis artículos en revistas (1967), Vallee, el doctor Allen Hynek y todo ese grupo estaban abiertamente en contra mía, al grado de que iniciaron una campaña para atacarme. A lo largo de los años, se han dado cuenta de que la razón me asiste y de que en aquellos tiempos ellos estaban equivocados. Actualmente su posición es muy similar mía.
 En mi reciente discusión con Vallee, me comentó que se había encontrado con algunas cosas que yo estudié en 1967, y le sugerí que las pasara por alto para seguir adelante con mayor rapidez. Vallee y
Hynek han estado utilizando el lento método científico, mientras que yo he echado mano de la investigación periodística. Funciona mil veces mejor. Si hubiéramos utilizado el método científico en Watergate, Nixon todavía estaría en la Casa Blanca.

 CE: Una de las cosas que no comprendo es la razón por la cual toda la gente que informa haber visto un OVNI generalmente lo describe como plato volador. ¿Por qué es que tanta gente con dotes paranormales los ve con la misma forma en diferentes partes del mundo?

  JK: En busca de una respuesta a esa pregunta es que yo he penetrado con tanta profundidad en mis investigaciones. Muchas personas que vieron OVNIS acababan de despertar, aunque fuera de un sueno breve como el de la siesta; y es común que les sueños de la gente salten a la realidad. La forma de un disco es una imagen ordinaria en los sueños. Y en las alucinaciones hay dos formas muy habituales: los discos y los triángulos; e independientemente de que las alucinaciones las haya tenido un loco, un ebrio o una persona en estado normal, en forma invariable averiguo esto en mis investigaciones. También la gente sujeta a tensiones emocionales está propensa a este tipo de cosas, en la misma forma en que ocurre con las manifestaciones poltergeist.

POR QUÉ NO CAMBIA SU PUNTO DE VISTA ACTUAL

CE: ¿Qué clase de prueba le convencería a usted de que los OVNIS son reales?

 JK: Si una máquina, un platillo, aterrizara en algún sitio donde pudiera examinarlo un grupo de personas, no una o dos gentes sino todo un grupo; y si esa máquina permaneciera dos o tres horas en tierra, yo cambiaría mi punto de vista. Creería que los platillos voladores son máquinas reales. Ahora que, si alguien saliera de ese platillo para decirme que viene de Andrómeda, pare creerle le exigiría que me presentara pruebas concretas. Si tuviera apariencia humana (y en la mayoría de los casos de OVNIS estos entes tienen apariencia humana), tampoco le creería. Y no le creería porque esto ha estado ocurriendo durante muchos años; vienen y le dicen a la gente que son de Marte o de Venus. Han nombrado alrededor de doscientos planetas inexistentes. Se han expuesto toda clase de contradicciones y a cada contacto se le ha dado su propio mundo pequeño, un universo propio en el cual pueda depositar su fe. Pero, como quiera que sea, las pruebas tendrían que ser muy firmes, muy concretas para que yo cambiara mi punto de vista.





Entrevista publicada en la revista mexicana Contactos Extraterrestres  número 6, dirigida en España por Enrique de Vicente

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