martes, 27 de noviembre de 2018

Un Oasis en el Ártico por Jean Brun, Francia



¿Alucinación o realidad? 

Tendido en un sillón de relax, con un antifaz sobre los ojos, como el que utilizan las personas que se someten a sesiones de rayos ultravioleta, Harvey Dunstan empieza a hablar en la pequeña estancia sumida en la penumbra, a la que habían acudido tres de sus discípulos para asistir a una de sus "visiones". Harvey Dunstan, de Brisbane, en Australia, es un sujeto psi extraordinariamente bien dotado. Ya cuenta en su activo con varias localizaciones exactas de pilotos accidentados en el desierto, y el encontrar el rastro de objetos perdidos se ha convertido para él casi en un juego de niños. 

De pronto empieza a hablar con esa voz entrecortada y ese timbre sordo de los mediums en estado de trance. Y dice: "Veo una mancha verde sobre un mantel blanco. El resplandor de ese blanco me hace daño a los ojos... El verde aumenta... Sí, ahora lo veo bien... Es un valle verde... Hay lagos y riachuelos... colinas boscosas... Veo formas indistintas desplazándose en la espesura... Me acerco... Son animales curiosos, con la piel acorazada, como cocodrilos montados sobre grandes patas. Allá hay un elefante de pelo largo... ¡Es un mamut!... Tomo altura... El valle se vuelve pequeño, pequeño... A su alrededor todo es blanco... Todo blanco... Es sin duda un oasis en pleno desierto de arena blanca..." 

Uno de los asistentes desliza bajo la mano de Harvey Dunstan un planisferio terrestre. El índice del medium dibuja una espiral y se detiene arriba de todo, en el Artico. El asistente, que esperaba que el índice señalara un desierto, el Sahara, el Kalahari o el Gobi, levanta en varias ocasiones la mano de Harvey Dunstan y la coloca de nuevo en el centro del planisferio. Pero cada vez el dedo vuelve a colocarse sobre el Artico, muy cerca del polo. 

Arqueología adivinatoria

 Después, silencio. Harvey Dunstan, como después de cada sesión de visión, permanece prostrado algunos instantes. Por fin se agita y recupera el conocimiento, sin recordar nada de los minutos precedentes.
 Esta visión, que tuvo lugar recientemente, se asemeja a las de esos raros practicantes de ese terreno tan mal conocido que lleva el nombre de arqueología adivinatoria, explorado por pioneros como Edgar Cayce, Maxime Asher y Paula Sharpe, cuyas visiones algunas veces han ido seguidas de descubrimientos sobre el terreno. 
 Ahora bien, lo que es asombroso en la visión de Harvey Dunstan es que confirma punto por punto una aventura fabulosa que le sucedió en 1926 al almirante Richard Evelyn Byrd, el explorador polar norteamericano que se haría célebre gracias a sus expediciones al Antártico, pero esta vez con ocasión de una expedición al polo Norte. 
 Byrd, acompañado de un capitán de navío y de dos contramaestres, hacía horas que andaba sobre los bancos de hielo, escalando los amontonamientos caóticos de los hielos eternos, descendiendo peligrosos picos, más peligrosos que una roca vertical. Y de pronto, desde lo alto del acantilado blanco al que había conseguido llegar la expedición al precio de mil peligros, descubrieron un espectáculo inolvidable. Ante sus ojos pasmados se extendía un largo valle estrecho y profundo, cubierto de una vegetación lujuriante y aparentemente bañado por un cálido sol permanente. Un verdadero oasis de vida en medio del gran desierto de hielo. 
 Con un gesto maquinal, Richard Byrd consultó su termómetro: ¡-.58°! Su adjunto, el capitán Fitin, anotó sobre su diario de ruta: "14 de junio de 1926 - 74m de altura - 12h 08." Los cuatro hombres se pusieron a desenrollar escalas de cuerda para llegar a la maravillosa pradera que se extendía a un centenar de metros más abajo, al pie de la muralla de hielo en cuya cima se encontraban. 
 Tras una larga hora de descenso, cambiaron de mundo: una llanura en la que reinaba una vegetación prolífica y casi paradisíaca se extendía ante ellos. El calor suave y penetrante (el termómetro marcaba 19°8) les obligó a quitarse sus equipos de exploradores polares. Bajo sus pies pisaban una hierba espesa y abundante. 
 Hasta donde la vista les alcanzaba, y sin dar apenas crédito a sus ojos, Byrd y sus compañeros vieron riachuelos que atravesaban pastos naturales, lagos, colinas boscosas. A unos 1.500 metros aproximadamente vieron desplazarse lentamente una mancha parda. Richard Byrd la enfocó con los prismáticos y pudo observar un animal macizo, de pelaje pardo, que entraba en el bosque. Era un animal que se parecía extrañamente a un mamut. 
 Por desgracia, aquel día era hora ya de concluir la expedición. El cansancio de cada uno de ellos, la falta de víveres, el agotamiento de los acumuladores de radio obligaban al jefe del destacamento a ordenar sin perder un instante el regreso al campamento de base. 
 Cuando hubieron recuperado un poco las fuerzas y renovado sus equipos, Byrd y sus compañeros se pusieron en camino para intentar volver a encontrar lo que entre ellos denominaban "el paraíso perdido". Pero les fue imposible encontrarlo. Estaba situado prácticamente a algunos kilómetros del polo geográfico, en la región misma del polo magnético, por lo que el capitán Fitin le había sido totalmente imposible fijar las coordenadas topográficas.

 Los relatos de los primeros 

Byrd participó más adelante en numerosas expediciones al Antártico. Entre otras en 1929, en 1936 y, sobre todo, en 1947, en que dispuso de un material ultraperfeccionado. Pero aunque multiplicó los descubrimientos científicos y se ganó un justo renombre, siempre conservó la nostalgia de su oasis tropical y polar a la vez, descubierto en la otra punta del mundo. 
 Se acusó a Byrd y a sus compañeros de haber tomado sus sueños por realidades, y de haber sido, de hecho, víctimas de alucinaciones debidas a condiciones climáticas extremas. Pero, si se leen atentamente y con espíritu critico los relatos de los primeros exploradores del Artico y del Antártico, los de Harvey Dunstan, Shackleton y Amundsen especialmente, se observa que lo que se había tomado por alucinaciones debidas al frío y al hambre no corresponde a las enseñanzas obtenidas de las experiencias de supervivencia en condiciones precarias que han sido llevadas a cabo en un pasado bastante reciente.
 Por el contrario, la mayoría de ellas se parecen a los testimonios clásicos sobre las manifestaciones de los egregores, fuerzas misteriosas producidas por la liberación de una fuerza psíquica. Teniendo en cuenta los misterios planteados por la Antártida, puede suponerse que los primeros habitantes de ese continente, que vivían cuando el clima era diferente allí, habrían conseguido liberar su energía psíquica, que provocaría todavía fantasmagorías en aquel lugar. En el Artico se han producido fenómenos psi más o menos equivalentes, como si los dos polos tuvieran propiedades semejantes.
 De todos modos, según ciertos testimonios, la visión de Byrd fue totalmente real. Eso es por lo menos lo que afirma un médico de Los Angeles, el doctor Nephi Cotton. Este obtuvo de uno de sus pacientes un relato muy extraño.
 El enfermo, que habitaba en el extremo norte de Noruega, emprendió con un amigo un crucero en dirección al polo. Tras un mes de navegación llena de peligros, entre los escollos y los icebergs, los dos hombres llegaron a un país donde, según sus afirmaciones, "la temperatura era extraordinariamente elevada", y donde "la flora era de una riqueza comparable a la de los dos países tropicales más fértiles". En varias ocasiones organizaron expediciones más o menos clandestinas, exploradores noruegos e ingleses. Fueron tentativas estériles, ya que, en las cercanías del polo, las brújulas no sirven para nada, y el azar que tan bien sirvió a Byrd no consintió jamás en ayudar a quienes siguieron sus huellas. Más recientemente, y en tres ocasiones, parece ser que los servicios especiales de las grandes potencias montaron unas expediciones tan costosas como secretas. Los resultados fueron negativos, y el polo siguió conservando su secreto.
 Por su parte, la Antártida, con sus 14 millones de kilómetros cuadrados, es un sexto continente, tan extenso como los Estados Unidos y Europa juntos. Contrariamente al Ártico, que esencialmente es un mar helado, el Antártico está constituido por una capa de hielo de dos kilómetros, depositada sobre un zócalo continental que guarda riquezas inconmensurables. Sin embargo, sólo ha sido explorado un 1% de ese territorio.

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Dos Antártidas diferentes 

De hecho, desde hace unos veinte años se sabe que existen dos Antártidas soldadas entre sí, pero de orígenes diferentes. En 1960, en el curso del "Simposio de la Antártida" de Buenos Aires, que siguió al año geofísico internacional, se reveló que la parte oeste, que se remonta a la era terciaria, no es otra cosa que la continuación de la cordillera de los Andes, que se sumerge en el pasaje de Drake, al Sur del cabo Hornos, y que sale de nuevo a la superficie en la península de Graham.
 En cuanto a la parte Este, tiene la misma composición geológica que Australia, la India, Africa del Sur, y Brasil. Sería por lo tanto ésta un fragmento del Gondwana, el gran continente austral que comprendía América del Sur, 
Africa, Madagascar, la India meridional y la Antártida, que existía antes del período jurásico. Si la visión de Harvey Dunstan fuera exacta, confirmaría la hipótesis de que existen todavía hoy en día zonas desconocidas por el mundo.
 Pero esas tierras desconocidas, ¿están permanentemente en la superficie de nuestro globo? Esa es la pregunta que empiezan a formularse ciertos investigadores. Al estudiar los "cementerios del diablo", zonas malditas como el triángulo de las Bermudas, donde se producen desapariciones misteriosas, esos investigadores han emitido la hipótesis de que en el hemisferio Norte habría cinco vórtex, especies de agujeros enigmáticos a los que corresponderían, en el hemisferio Sur, otras cinco zonas de propiedades similares. Actualmente esos vórtex están situados en la superficie de los océanos, pero, debido a la variación de la rotación de nuestro globo, pudieron encontrarse antaño en lugares donde había tierras emergidas y donde se habían desarrollado civilizaciones evolucionadas, que entonces fueron engullidas bruscamente. De ahí el origen de los continentes míticos como la Atlántida o Mu.
 Pero los defensores de esta tesis sostienen que, cerca de los polos terrestres, esos vórtex adoptarían la forma de "pliegues" espacio-temporales, haciendo aparecer o desaparecer alternativamente tierras, no del fondo de los océanos, sino de otra dimensión.
 No hay que olvidar que el oasis de Byrd no es el único misterio del Ártico. La "tierra de Sannikov" ha sido abordada en varias ocasiones por rompehielos soviéticos, cuyos tripulantes aseguraron haber visto, en medio de bancos de hielo, una tierra cálida cubierta de vegetación, pero los geógrafos no la hicieron constar en sus mapas, sosteniendo que en esos lugares no había más que icebergs. 


Artículo publicado en la revista Mundo Desconocido N° 52, 5° año (proporcionado por Javier Stagnaro)

sábado, 20 de octubre de 2018

LA BUSQUEDA DE SHANGRI - LA

"... Shambhala no es solo una palabra mágica, es mucho mas que eso: un lugar, una ciudad, un paraíso, en el centro justo de la tradición budista de la Kalachacra; sin embargo, pese a su familiaridad con ella, además de los lamas, otros muchos hablan en Asia y en el mundo de Shambhala. Ella es la fortaleza invisible, tan próxima, tan posible y a la vez tan lejana e inaccesible como la experiencia mística de la luz. Solo los muy puros y los muy inocentes, que tanto vale, dan con ella. Situada en algún punto del inmenso desierto del Gobi, que tanto aparece como desaparece ante nuestros ojos, Shambhala es uno de los tesoros, junto a algunos otros pocos, que aun nos restan de la tradición primordial hiperbórea..."





Agradecimiento a Javier Stagnaro por el aporte del video.

lunes, 1 de octubre de 2018

LA UFOLOGÍA SEGÚN JOHN KEEL

NO SON FÍSICOS, PERO DEJAN HUELLAS...
Por Perla Gonzalez

 Durante 20 años, John Keel, el mejor periodista especializado en OVNIS, estuvo convencido de que eran naves del espacio exterior. Ahora ya no lo cree más.
 En esta entrevista explica a CONTACTOS por qué cambió de parecer.


Autor de obras tan polémicas como fundamentales en la Ufología mundial —"OVNI: Operación Caballo de Troya" (la única —pésimamente— traducida al castellano, ampliamente mutilada"), "La octava torre", "Las profecías del Mothman", "Extrañas criaturas del espacio y del tiempo",...— John A. Keel es casi un perfecto desconocido en España, pese a que se trata del periodísta que más profundamente se ha encargado de estudiar el OVNI y toda la fenomenología conexa, y uno de los investigadores que han sostenido dos opiniones opuestas sobre el enigma: durante 20 años creyó que eran naves extraterrestres, para en 1966 —cuando la revista Playboy le encargó un artículo definitivo sobre el asunto— cambiar de opinión. Sus investigaciones le condujeron al convencimiento de que los "platillos volantes" tienen más relación con los fenómenos psíquicos que con el espacio exterior. Keel, viajero incansable, autor de doce libros y cientos de artículos, expone en esta entrevista las razones que le indujeron a cambiar de opinión.

ESTABA CONVENCIDO DE QUE ERAN REALES, PERO... 

CE: ¿En qué se fundaba su postura anterior respecto a los OVNIS y por qué cambió?

 JK: Antes de 1947, cuando se les comenzó a hacer mucha publicidad, yo ya estaba enterado de la existencia de los OVNIS. Siendo muy joven, leí las obras de Charles Fort, quien documentó y estudió muchos avistamientos del siglo diecinueve. Cuando se presentó la oleada de OVNIS en Estados Unidos  (1947), ya había leído toda la literatura publicada al respecto y acepté el fenómeno. En 1954, durante uno de mis viajes a Egipto, yo mismo vi un OVNI, y estaba tan convencido de su realeza, que eché mano de la lógica usual que lleva a concluir que se traza de visitantes del espacio exterior. Posteriormente, cuando inicié las investigaciones necesarias para escribir el artículo de Playboy, viajé por veinte estados de la Unión Americana, hablé con gran cantidad de gente que había visto los objetos y acudí todas las noches a los sitios donde fueron avistados. Entonces comencé a darme cuenta de que en aquellos lugares se producía una gran variedad de manifestaciones psíquicas, de poltergeists y diversas clases de apariciones. A través de la habilidad personal, entrevistando a esta gente a fondo, interrogándola a veces por días enteros, fue como descubrí que habían tenido una amplia gama de experiencias psíquicas antes y después del avistamiento de los OVNIS.

 CE: ¿Nos podría mencionar algunas? 

  JK: Estando en una casa del estado de Virginia, vi que un cenicero salía volando de una mesa y comenzaba a flotar por la habitación. Siendo un aficionado a la magia, la conozco bastante, y ya en esa época sabía descubrir cuando se trataba de un truco. Pero aquello era un poltergeist auténtico. La familia había estado sufriendo sus manifestaciones durante una semana. Habían visto un OVNI y siempre les estaban sucediendo cosas extrañas. Por la noche cerraban todas las puertas y a la mañana siguiente las encontraban abiertas de par en par. Se escuchaban ruidos raros en la casa, pisadas en la azotea y cosas por el estilo. Se presentaban todas las manifestaciones psíquicas clásicas, y era obvio que todo estaba vinculado con el avistamiento del OVNI.


UN MONSTRUO ALADO QUE ACOMPAÑABA A LOS OVNIS 

Pero lo que realmente me hizo cambiar de opinión fue el famoso caso de Virginia Occidental (Point Pleasant), donde la gente había visto a un gigantesco monstruo alado. Lo llamaron Mothman* En aquel entonces, la serie televisíva de Batrnan era muy popular, de modo que para diferenciarlo del protagonista de la serie, algún periodista le dio el nombre de Mothman. La aparición de Mothman siempre iba acompañada de todo tipo de manifestaciones psíquicas y de una gran actividad ufológica. Fuentes dignas de crédito, entre las que se encontraban policías y funcionarios locales, documentaron los casos declarando que habían sido testigos oculares. Recuerdo bien el caso de un banquero de edad avanzada que una noche salió de su casa sin avisar a su esposa, quien estaba muy preocupada pensando dónde podría estar. Tardó veinte minutos en volver y, cuando regresó, su esposa creyó que sufría un ataque cardíaco: estaba intensamente pálido, se desplomó en un sillón y no podía hablar. Después de unos minutos, el banquero se asomó otra vez a la puerta y vio de nuevo al ser que lo había aterrorizado: una figura gigantesca que lo observaba desde su jardín. Era como un pájaro inmenso con los ojos brillantes y de color rojo, idéntico al Mothman descrito por más de cien testigos. Los ojos brillantes y rojos eran una pista de que la aparición no era real. Los ojos de los monstruos siempre brillan. Otra de las pistas era el hedor espantoso que despedía..

 CE: ¿Quiere usted decir que no era material, que no era algo físico?

  JK: Así es. Dejan huellas, pero no son seres físicos.

*Mothman, hombre-polilla o mariposa nocturna

POR QUÉ DEJAN HUELLAS ESTAS MANIFESTACIONES PSÍQUICAS 

CE: ¿Nos podría explicar más ampliamente? ¿No son manifestaciones físicas, pero dejan huellas?

 JK: Sí, porque se trata de una materialización temporal, como las que se presentan en las sesión espiritistas. Ha habido sesiones espiritistas en las que se materializa una persona a la que un científico le entrega una caja con cera, donde dicha aparición deja impresas sus huellas. Estas materializaciones pueden hacer otras cosas visibles y luego desaparecer. Tomemos en cuenta el famoso caso de Sir James Cripps, quien logró tomarle el pulso, la temperatura y escuchar el latido cardíaco a una de estas materializaciones que surgía durante una sesión espiritista y desaparecía cuando terminaba. Sir James Cripps, que era un gran científico, fue objeto de críticas muy acerbas por haber intervenido en algo así, pero el experimento sirvió para que tanto él como otros científicos importantes se dieran cuenta de que en el fondo de todo esto había algo trascendente.

 CE: ¿Podría usted explicarnos algo más sobre esa existencia física temporal?

  JK: Se trata de algo que conocemos como transmigración de energía. Por ejemplo, tiene usted que darse cuenta de que esta mesa está hecha de energía. La mesa no es sólida, ya que sus partículas atómicas son energía, y están tan unidas, tan juntas que forman la mesa. Si usted pudiera dividir la energía de esa mesa y transmitirla por radio a otro punto, sería capaz de volver a unir esa energía para formar la misma mesa.

CE: ¿Viaje molecular? 

JK: Sí, y a eso se le llamaría teletransportación, Sucede constantemente. Tenemos una cantidad enorme de casos de teletransportación de objetos y de personas, pero parece que siempre se trata de procesos accidentales. No comprendernos el fenómeno y no hemos logrado despertar el suficiente interés científico para que se inicie una investigación seria.

NO TODOS PUEDEN VER OVNIS

CE: ¿Por qué sucede esto en un momento determinado y por qué hay ciertas personas que ven la misma cosa? ¿Se trata de histeria colectiva o de alguna otra cosa por el estilo?

  JK: Sé por experiencia que las personas que tienen muchas capacidades psíquicas están propensas ver cosas así. Me he encontrado en un campo en compañía de otras personas cuando alguna de ellas ve OVNI. Yo también lo he visto pero algunas personas del mismo grupo no saben qué estamos viendo, ¡Ellas no ven nada! Esa es otra pista que demuestra el hecho de que estamos tratando con algo que sólo ciertas personas pueden ver. También recuerdo el caso de una mujer que afirmaba ser capaz de hacer viajes abandonando su cuerpo. A ese fenómeno se le llama proyección astral, es bien conocida en el medio psíquico y las personas que no entienden de la materia les parece absurdo, pero es perfectamente factible. Bueno, el caso es que le pedí a esa mujer que participara en un experimento. Ella me relató todas sus experiencias astrales y me parecieron lo bastante genuinas como para pensar que realmente podía efectuadas. Le pedí' que se proyectara a determinado sitio, donde yo la estaría esperando con otras personas. Fuimos a ese sitio por la noche, a la hora acordada para que la mujer se proyectara astralmente. Y justamente a esa hora vimos un espíritu muy luminoso que flotaba lentamente sobre los árboles. Luego, fui a hablar con la mujer; le pregunté quiénes eran las otras personas que me acompañaban, cómo estaban vestidas y en qué lugar estábamos parados; ella me contestó correctamente. Podría yo agregar que en esa área se observan manifestaciones magnéticas insólitas y es posible que eso mismo nos permita ver cosas así. Como le decía al principio, los platillos voladores se hicieron conocer súbitamente al público en general durante el año de 1947. No sabíamos nada sobre el fenómeno y todo mundo pensaba que venían del espacio exterior. Una vez que llegaron a esa conclusión, varios grupos decidieron que estaban obligados a probar su teoría e invirtieron los siguientes treinta años en esfuerzos constantes por lograrlo. Claro que cuando no logra uno probar nada en treinta años, es conveniente darse por vencido y pasar a otra cosa.

 CE: Bueno, y si al principio alguien hubiera dicho que se trataba de fenómenos psíquicos, ¿cree usted que hubieran pasado los últimos treinta años esforzándose por probar que eran fenómenos psíquicos? 

 JK: No lo creo, y la verdad es que los investigadores psíquicos se encuentan en una posición similar. Tratan de probar la existencia de los fenómenos psíquicos a la gente que no los ha experimentado.

CE: ¿Y es verdad que, usual-mente, los que tienen dotes paranormales, los llamados psíquicos, son gente con un alto índice intelectual? 

 JK: Lo curioso es que en este campo ha habido personas con coeficiente intelectual muy bajo, y han resultado ser los mejores psíquicos. En Estados Unidos tenemos a un psíquico muy famoso que tiene la inteligencia de un niño de doce años.

CE: ¿Será que el psíquico simplemente tiene un sexto sentido altamente desarrollado. . . vamos, como cuando alguien tiene muy buena vista? ¿Se tratará solamente 
de un sentido mejor desarrollado?

 JK: Bueno, el ojo humano ve una porción muy limitada del espectro electromagnético. Solo parte infinitesimal del espectro electromagnético es visible. Por accidente o no, algunas personas tienen la visión suficiente para ver más allá de los márgenes de ese espectro, y es muy posible que haya formas de energía que funcionan en otros niveles del espectro electromagnético y que son invisibles para el ojo desnudo porque no emiten el tipo de luz al cual es receptiva nuestra vista. Tenemos muchos casos de pantallas de radar que han recogido formaciones de objetos voladores no identificados. Los operadores de radar salen inmediatamente de su cabina, miran al cielo y no ven nada. No logran ver nada con sus ojos. Entran de nuevo, consultan instrumentos y pantallas y vuelven a ver la formación.

CE: ¿Y qué explicación hay para eso? 

 JK: La única explicación es que ese tipo de cosas resulta invisible para el ojo al desnudo.

CE: ¿Cree usted que esa es una buena explicación? 

 JK: Bueno, hasta que obtengamos una fórmula que lo explique, sólo podemos decir que existen energías que se encuentran fuera del espectro visible.


EL METODO PERIODÍSTICO ES MÁS EFICAZ QUE EL CIENTÍFICO 

CE: Jacques Vallee afirma que el noventa por ciento de los avistamientos es explicable, pero que lo interesante para el ufólogo debe ser el diez por ciento restante. ¿Usted qué opina de esto?

 JK: Hace poco que hablé con Vallee, ¡y creo que está a punto de cambiar sus cálculos al dos por ciento! Cuando comencé a publicar mis artículos en revistas (1967), Vallee, el doctor Allen Hynek y todo ese grupo estaban abiertamente en contra mía, al grado de que iniciaron una campaña para atacarme. A lo largo de los años, se han dado cuenta de que la razón me asiste y de que en aquellos tiempos ellos estaban equivocados. Actualmente su posición es muy similar mía.
 En mi reciente discusión con Vallee, me comentó que se había encontrado con algunas cosas que yo estudié en 1967, y le sugerí que las pasara por alto para seguir adelante con mayor rapidez. Vallee y
Hynek han estado utilizando el lento método científico, mientras que yo he echado mano de la investigación periodística. Funciona mil veces mejor. Si hubiéramos utilizado el método científico en Watergate, Nixon todavía estaría en la Casa Blanca.

 CE: Una de las cosas que no comprendo es la razón por la cual toda la gente que informa haber visto un OVNI generalmente lo describe como plato volador. ¿Por qué es que tanta gente con dotes paranormales los ve con la misma forma en diferentes partes del mundo?

  JK: En busca de una respuesta a esa pregunta es que yo he penetrado con tanta profundidad en mis investigaciones. Muchas personas que vieron OVNIS acababan de despertar, aunque fuera de un sueno breve como el de la siesta; y es común que les sueños de la gente salten a la realidad. La forma de un disco es una imagen ordinaria en los sueños. Y en las alucinaciones hay dos formas muy habituales: los discos y los triángulos; e independientemente de que las alucinaciones las haya tenido un loco, un ebrio o una persona en estado normal, en forma invariable averiguo esto en mis investigaciones. También la gente sujeta a tensiones emocionales está propensa a este tipo de cosas, en la misma forma en que ocurre con las manifestaciones poltergeist.

POR QUÉ NO CAMBIA SU PUNTO DE VISTA ACTUAL

CE: ¿Qué clase de prueba le convencería a usted de que los OVNIS son reales?

 JK: Si una máquina, un platillo, aterrizara en algún sitio donde pudiera examinarlo un grupo de personas, no una o dos gentes sino todo un grupo; y si esa máquina permaneciera dos o tres horas en tierra, yo cambiaría mi punto de vista. Creería que los platillos voladores son máquinas reales. Ahora que, si alguien saliera de ese platillo para decirme que viene de Andrómeda, pare creerle le exigiría que me presentara pruebas concretas. Si tuviera apariencia humana (y en la mayoría de los casos de OVNIS estos entes tienen apariencia humana), tampoco le creería. Y no le creería porque esto ha estado ocurriendo durante muchos años; vienen y le dicen a la gente que son de Marte o de Venus. Han nombrado alrededor de doscientos planetas inexistentes. Se han expuesto toda clase de contradicciones y a cada contacto se le ha dado su propio mundo pequeño, un universo propio en el cual pueda depositar su fe. Pero, como quiera que sea, las pruebas tendrían que ser muy firmes, muy concretas para que yo cambiara mi punto de vista.





Entrevista publicada en la revista mexicana Contactos Extraterrestres  número 6, dirigida en España por Enrique de Vicente

sábado, 25 de agosto de 2018

TARMA, EL HOMBRE SALVAJE DE AMÉRICA. POR JUAN MILENKO JURCICH

Cuando los montañeses comenzaron el asedio a la cumbre del Everest, corrió por el mundo, especialmente en los medios científicos, una especie de asombro e incredulidad, ante las noticias que esos montañeros traían luego de realizar sus expediciones. 
 Se hablaba de una especie animal de enorme estatura. Esas primeras noticias fueron dadas a conocer por el Capitán J. B. Noel que estuvo en los Himalayas por el año 1926. Noel, dice en su libro "A Través del Tibet Hasta el Everest ": "Hay cerca del monasterio una leyenda fascinante en la que creen todos los buenos tibetanos y que se refiere a los Nitikanji u 'Hombre de la Nieve'. Ese es el nombre que le dan los Lamas, porque son seres espantosos que viven en la nieve"
  Más adelante Noel agrega: "El campesino tibetano llama a estos seres SUKPA y habla de sus extrañas andanzas por la nieve y su largo cabello que le cae sobre los ojos... " Luego el fotógrafo montañero se pregunta "¿Qué son esos seres, hombres, monos, osos?. Nadie puede decirlo. Pero debe haber algún motivo para esta leyenda, ya que es considerada como un hecho aceptado en esos valles del Tibet "
  Para quien interesó la cuestión del "Abominable Hombre de las Nieves" no es necesario agregar más antecedentes. Por otra parte, muchos datos de no menor interés, se fueron agregando a los que hablaban inicialmente de la aparición del Yeti en aquellas regiones asiáticas. 
 Como andinista, aficionado a la arqueología y periodista, no pudo menos que interesarme esta nueva incógnita surgida en el centro del continente asiático. Más aún, cuando en esta parte de América habían quedado débiles rastros de un pasado que semejaba mucho a aquel donde se había producido el extraordinario acontecimiento. Surgió entonces un particular entusiasmo por acrecentar las numerosas e interesantes experiencias que no dejaban de borrar mis dudas sobre el origen de esas particularidades análogas de ambos continentes a las que como una conclusión final podría vincular estrechamente, sin decidirme por supuesto a establecer cual sería el punto original, pero inclinándome eso sí, por el continente americano. 
 El problema sobre el origen del hombre, ha sido encarado en todos los tiempos de todas las edades. Particularmente me inclino a pensar que, pese a todo lo que se ha dicho y escrito, la incógnita se mantiene inalterable. Pero eso sí, en el mundo de hoy está acrecentándose una corriente realista a la cual me adhiero, porque la considero quizás la más posible. Tal es, el origen de nuestra raza en otros planetas. 


 Recuerdo que el Dr. Wathely supo escribir "No ha partido el hombre del estado salvaje; la civilización progresiva de una comunidad por sus propios esfuerzos, debe haberse empezado siempre desde una condición muy lejana de la completa barbarie, porque desde ésta última no parece que los hombres se hayan elevado ni puedan elevarse jamás". 
  A través de estas palabras, indudablemente encontramos una puerta enorme y abierta. Uno — yo lo hice — puede pensar entonces dos o tres veces. Es muy seria, profunda y de muchos alcances estas declaraciones del arzobispo de Dublin. Ellas me han servido, por otra parte, por tenerlas muy "in menten" para sacar algunas conclusiones como profundo enamorado a la arqueología. Durante más de 14 años he recorrido este "pecho" de América que constituye la Puna de Atakama y las sorpresas deparadas, rebasan y satisfacen los esfuerzos realizados. 
 A través de ese mundo muerto, que habla del pasado, fui ubicando las primeras analogías. Algunas, me llegaron a asombrar por la extraordinaria semejanza que establecía. Por ejemplo, hay una costumbre muy acendrada en el pueblo puneño. Este realiza sus ofrendas al misterioso dios de la Puna, a la Pachamama y consiste en volcar unas gotas de alcohol, unas hojitas de coca, un poco de harina cocida a un montículo cónico. Tambien lo van formando al arrimar piedras o tobas volcánicas y le van dando su conformación cónica. 
 El poeta salteño Juan Carlos Dávalo en su libro "Los Valles de Cachi y Molinos" refiriéndose a este extraño monumento indígena, expresa "Entre los vestigios de la civilización diaguita, la 'apacheta' es el monumento indígena más interesante que conozco. Impresionante por su embrionaria simplicidad, su grosera sordidez y su emplazamiento salvajemente poético. Este túmulo marca, sobre la áspera senda, el término que separa la tierra benigna de la montaña inhospitalaria. De un lado, allá abajo, queda la comarca de los dioses propicios a la agricultura, a la industria, a las faenas domésticas, al hogar y a la familia; del otro, allá lejos, el reino de la incertidumbre, los dominios del Zupay, de los elementos hostiles, con quienes el hombre débil y solo, tendrá que habérselas en travesía difícil y penosa. La 'apacheta', es pues, el altar de Pachamama y ante ella murmura el indio con la cabeza descubierta, en conmovedora plegaria"
 El erudito americanista Samuel Lafone Quevedo, agrega que "Pachamama es el nombre que se da en muchas partes al numen local o Genius Lod. Parece ser la fuerza femenina del Universo. El culto de la Pachamama fálico como es, simboliza la fe en la fuerza reproductiva de la tierra, ideada como el seno de la mujer. En el Pucara, preguntada una mujer qué era la Pachamama, dijo: que era la mujer vieja, madre de todos los cerros y cambien su dueña, pues en ellos vivía"
 El ofertorio al dios del paso peligroso de las abras altas y de los ríos caudalosos, también se cumple en el Karakorum y el Tibet, donde los viajeros saben rendir culto al misterioso dios que cuida los mismos lugares y ofrendan un pedazo de raso de sus vestidos o un corte de las clines de su animal a un árbol de forma cónica, y no otro, llamado "obo ".
 La mujer en los pueblos asiáticos acostumbra a llevar sus niños en las espaldas. Cruzados en ella y atados y cubiertos con una manta. Esta costumbre está fuertemente arraigada en el altiplano americano, donde bolivianos y peruanos aún la practican. Y no es extraño ver en nuestras propias calles de Salta, pasar una verdulera con un carrito y su niño en las espaldas. 
 En otro orden de comparación tenemos que muchos investigadores realizaron serios estudios sobre posibles migraciones asiáticas hacia el continente americano. Se estudiaron profundamente los rasgos faciales que vinculan a los americanos — especial o esencialmente los altiplánicos con los asiáticos — y se estableció esa interdependencia. Sorprenderá más aún, entonces, que a través de otras investigaciones hayan surgido analogías tan serias e importantes como la precedente. Por ejemplo, el Reverando Gustav Le Paige, expresa en su trabajo sobre el Salar de Atakama nominado "Antiguas Culturas Atakameñas en la Cordillera Chilena" II Parte, pag. 18; al hacer referencia a las ruinas de Toconao: "En la plaza se han encontrado sepulturas totalmente demolidas y que parecen ser mucho más antiguas por los huesos y alfarerías hallados. En una de ellas había un Budda, pieza auténtica de la civilización Tang de los siglos V o VI tallado en el hueso de la caparazón de una tortuga; ¿tal vez testigo de esa expedición de monjitas budistas que llegaron hasta América desde China-Mongolia en el siglo VI ?".
 Pero la analogía humana y material que suponemos ha quedado, también alcanza al lenguaje arcaico que aún subsiste. Y no puedo contenerme en apresurarme en demostrar la analogía que existe entre dos palabras usadas una en cada continente para designar — ¿Rara coincidencia? — a una misma especie. Sukpa y Zupay. 
 El Capitán Noel dice que el campesino tibetano llama a estos seres Sukpa y alude a la rara costumbre que tiene ese misterioso personaje de robar sus mujeres. En la parte central de América del Sur, especialmente en el Paraguay, la leyenda coincide también con la analogía terminológica, porque se dice que Zupay también roba mujeres a las que enamora, creyéndose, y así se lo tiene en el consenso popular, que las personas de cabellos rojizos, han nacido de mujeres que Zupay enamoró en algún rincón de la selva guaraní. 
 Ahora bien, la leyenda también trae del pasado los rasgos físicos de Zukpa y Zupay. Ambos, de acuerdo a esas referencias, son seres de enorme estatura y de vello rojizo que le cubre totalmente el cuerpo. Como podrá colegirse, solo bastaría poner ambos personajes legendarios, uno frente a otro para completar con la cruda realidad lo que hoy solo es misterio y leyenda. 
 Para los montes salteños, Zupay es el Ukumar, hombre oso, de enorme contextura física que dominaba las zonas selváticas de la precordillera andina, que hoy lleva la denominación de Valles de Metán y Lerma. El Ukumar, se apareció en repetidas ocasiones a los pobladores de Esteco, primera capital del norte argentino y de la provincia de Salta que fue devorada por la tierra tras los violentos terremotos de 1692. 
 El Ukumar se apareció con su enorme presencia velluda y rojiza, a las diligencias que pasaban rumbo a Charcas y Perú. Las últimas referencias al Ukumar han supervivido, por extraña circunstancia en ésa región de los contrafuertes andinos donde nadie se aventura. Es decir, corrido y quizás hostigado, encontró refugio seguro en la cadena de montañas enmarañadas de selva virgen. Esto trae al recuerdo las expresiones del Duque de Argyll de "que las razas salvajes que aún subsisten en el mundo, son simples proscriptos de la especie humana descendiente de tribus débiles rechazadas a los bosques y las breñas". 
 Pero el Ukumar y el Zupay no son los únicos seres salvajes de quienes nos llegan referencias a través de la leyenda. También tenemos la del Tupay que agrega y aporta toda su analogía e las ya referidas.   El navegante español Pedro Sarmiento de Gamboa, en la segunda parte de su Historia General Llamada Indica, habla de que los viejos indios aymáras reunidos para que le relaten todo lo que sabían del pasado del imperio inka, destaca que aquellos usaban una palabra con la cual denominaban a un "hombre salvaje". Esa palabra es Tarma. Cerca del Cuzco existe en la actualidad una población que lleva esa extraña denominación, que en la época de los aymáras se dio a un misterioso hombre salvaje. 
 ¿Quién fue Tarma ? ¿Dónde vivió ? ¿De dónde surgió? 
 Muchas son las preguntas que podemos hacernos en torno a esta sola palabra que abre tan tremendo interrogante, más, es muy poco lo que podemos intuir. No tengo conocimiento, al presente, de trabajos realizados al respecto, ni otras referencias que las que hizo el marino español. 
 Las leyendas, costumbres y demás analogías que vinculan estrechamente a los continentes asiático y americano, no logran, empero, sacarnos de la misma incertidumbre sobre cual proviene de tal.
  La vinculación entre el Yeti y Terma está dada por la partícula aditiva "Tah" que ambos términos llevan y que en el mismo caso significa "hombre salvaj". Dicen los tibetanos "Mih-teh" y así también lo señalan reseñas de los exploradores."Mih-teh" es el más grande de los seres que con tanto empeño se busca. "Yeh-teh"constituye sin lugar a dudas una deformación del término. "Teh" es la denominación empleada por los tibetanos para designar a un animal o ser desconocido. Para los aymáras "Tah" es la partícula aditiva de "Tah-ma". Así nos llega a través del tiempo, la historia y la leyenda. "Tah-ma" es el nombre aplicado al hombre salvaje de América. 
 La importancia que se dio al Yeti en los himalayas, estuvo, paralelamente, incrementada a través de las empresas montañeras. Creo, firmemente, que si se hubiera trasladado el escenario montañístico a esta parte del globo, donde el altiplano presenta bastante analogía — aunque geológicamente lleva muchos millones de años de ventaja — se hubiera destacado con igual o mayor interés al misterioso Zupay o Ukumar, porque los regionales que viven en la precordillera los recuerdan siempre. 
 No hace más de 40 años, los gauchos no aventuraban mucho a penetrar en la espesura de la selva o salir a zonas donde pocas veces hollara la planta humana, por temor a enfrentarse al terrible Ukumar. Los jesuitas que trabajaron en los socavones de oro y plata del Cerro Crestón de 3820 metros de altura, en el Valle de Uetán, Salta, apresuraban el retiro a sus ranchos, poco antes de la caída del sol por temor a un encuentro con el hombre-oso. 
 Poco a poco la leyenda se fue perdiendo. El avance de la civilización fue, quizás, desplazando al sorprendente animal-hombre, de quien muy poco se habla a excepción de los caseríos más adentrados en la campiña. Sin embargo, una tarde de 1956, llegó a la redacción de El Tribuno, un hombre sencillo que después manifestó haber estado trabajando con unos ingenieros americanos en Metán. Estos habían llegado a esa zona para localizar y estudiar los trabajos que los jesuitas hicieron y que consistía en un túnel que cruzaba debajo del caudaloso Río Juramento y permitía el paso de las diligencias y pasajeros hacia el Alto Perú en tiempo de la colonia. 
 Según referencias obtenidas por otro conducto y totalmente desvinculada de la que nos ofrecía el sencillo visitante, aquellos ingenieros no eran otros que los que construyeron la famosa represa del Bulder City. 
 El informante me dio numerosos datos sobre la extraña aparición de la que fue testigo personal y del enorme interés de los americanos por cazar el descomunal oso rojizo que se les había aparecido. Tomé su nombre y sus declaraciones y las guardé entre el fárrago de anotaciones y papeles de mi escritorio. Pasó el tiempo y con el traslado de edificio del diario se cumplió una a operación limpieza a que barrió con aquellos papeles y anotaciones que hoy me serian de tanto valor. Sin embargo por el interés que despertó en mí aquel hecho, que enseguida vinculé con el Yeti del Himalaya, me quedó grabada esa circunstancia no así el nombre del obrero. 
 Varios años más tarde comenzó a correr en diferentes círculos una rara versión sobre la aparición del Ukumar en zonas montañosas y de gran vegetación. Como la misma habla ganado gran difusión y también había llegado numerosa correspondencia a la redacción del diario, la dirección me encargó la iniciación de una serie de referencias que yo encaré en forma indirecta y no descartando la posibilidad de su existencia, publicando por otra parte una muy apretada síntesis del relato que me había hecho el obrero metanense. 
 Quedó latente en los lectores, a través de esas publicaciones la incógnita que envuelve al Ukumar y volvió a refrescarse entonces la memoria de viejos pobladores que nos escribían relatándonos hechos asombrosos y extraños ocurridos muchos años atrás. Yo mismo llegué a preguntarme si existiría o no el Ukumar. Si aún su portentosa figura andaría deambulando por las espesas selvas chaqueñas.   Muchas cartas llegaron y casi todas se desecharon, pero la sorpresa no tuvo límites cuando el corresponsal del diario en la vecina localidad de Chicoana puso el alerta. 
 Nos refería que en la población había un arriero de los valles que insistía que se había encontrado con el Ukumar y que se había dado, asimismo, el gusto de hacerle un tiro con su vieja escopeta. 
 En una de las tantas travesías que el mismo hacía hasta esa población en busca de mercaderías, entrevistó nuestro corresponsal al paisano. Manifestó ser oriundo de la Quebrada de Escoipe, ubicada al oeste del Valle de Lerma donde hay mucha serranía cubierta de espesa vegetación y donde abundan los sachaceibos, cochuchos y demás árboles de más de 50 metros de altura. 
 Ciriaco Taritolay, de 65 años de edad, fornido y curtido por los fríos andinos, aún montaba con la misma gracia y seguridad de sus años mozos. De inteligencia clara y muy ducho en el decir al hacer acopio de la rara filosofía del hombre de campo, demostraba ser un hombre muy avezado a enfrentarse cosa el peligro. 
 La referencia que traducimos en el diario fue hecha en presencia del corresponsal, del vecino Pablo Vega y de numerosos amigos y parroquianos del pueblo. El espeluznante relato le tocó vivir, según explicó, en el tramo que va desde Pillares hacia la montaña, donde hay casa zona de espesa vegetación. Muy cercana a la misma se ubicó hace algunos años unas ruinas arqueológicas de mucha importancia en Peñas Azules.
  No extrañó entonces que de entrada nomas Don Ciriaco Taritolay, expresara con esa manera particular del hombre de campo, que no deja lugar a dudas "Yo sé que existe el Ukumar" para seguir contando. "Mis tatas lo vieron, así que el 'bichos' no me tomó de sorpresa. Pero no dejó de meterme un flor de julepe con su rara aparición. Esto fue hace unos días, cuando venía pal pueblo y entrando en el paraje de Agua Cholla. Estaba nublado. Ustedes saben que al atardecer el cerro se encapota de nubes. Yo venía, como es mi costumbre, bien enhorquetado en la montura y arriando a los burros cargueros que seguían adelante. Cuando de pronto salen como espantados corriendo en todas direcciones y cerro abajo. Ante esa manera intempestiva de los animales le pego la sofrenada a mi 'moina' Mi primer pensamiento fue sobre la posible presencia de una serpiente cascabel o coral cruzada sobre la senda, pero mientras trataba de encontrar a los bichos rastreros en el yuyaral verdoso sentí una extraña impresión. 
 Era una impresión rara como si alguien estaba mirándome. El frío de la húmeda precordillera no lo sentí tanto como el escalofrío que corrió por mi cuerpo cuando levanto rápido la mirada y la dirijo rectamente hacia ese 'algo' que presentía. Entre la enramada y tomado con sus velludos brazos largos entre dos gruesos sachaceibos, estaba parado mirándome con curiosidad, como si mirara desde adentro, un ser espantoso. 
 Yo creo que quizás digo espantoso, por la forma imprevista que se me apareció y por lo inesperado. Ahora pienso que tenía algo de bicho juguetón más que nada, pese a la tremenda corpulencia. Como les digo, sabia del Ukumar pero jamás pensé que se me presentaría él mismito de carne y hueso y menos aún por esos lugares donde solo encuentro zorros, viscachas y otros animalitos. 
 Me quedé paralizado, sofrenando fuertemente a mi moina que resoplaba también intuyendo el peligro que afrontábamos, y tascaba el freno pataleando y retrocediendo. No puedo saber si el raro animal que se mantenía erguido pensaba siquiera salir a atacarme o si se habría quedado toda la tarde mirándome. Solo atiné en un momento dado a sacar mi 'trabuco' de la guantera y apuntando malamente porque mi animal seguía inquieto lo levanté y disparé, apuntando entre los dos árboles, tremendo escopetazo.
  Un alevoso alarido escapó de su boca dentuda y tomándose la cabeza con ambas manos se perdió de inmediato en la espesura del bosque. El 'bicho' tendría más de dos metros de altura cubierto totalmente de pelo 'calchudo' medio rojizo y de una fuerza tremenda que calculo que si unía los brazos hubiera quebrado los árboles"
  Este fue aproximadamente el relato de Don Ciriaco Taritolay que desde aquel día dejó la senda que le acortaba por mitad el trayecto hasta la localidad de Chicoana desde San Fernando de Escoípe. Ahora sigue la ruta que vivorea por la quebrada del rumoroso Río Escoipe que se descuelga violento desde las alturas del Cerro Negro. Esto ocurrió a mediados de junio de 1956. 
 Estas apariciones, según tengo conocimiento, se han producido regularmente y en diferentes formas, sin embargo por rara analogía mitológica, hasta ahora, tanto el extraño animal del Tibet como el misterioso ser americano, no han podido ser cazados para dilucidar finalmente esa incógnita que crearon los aymáras con Tarma, su "hombre salvaje". 



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Milenko Juan Jurcich, "Tarma, El Hombre Salvaje de América", Genus, (1/4), 1963, pp. 166



jueves, 19 de julio de 2018

AGROGLIFOS EN CHICOANA, SALTA. DATOS DE GUSTAVO CAVALLO

Queremos recordar uno de los acontecimientos más significativos dentro del campo del misterio en Argentina: los llamados "Agroglifos de Chicoana", provincia de Salta, Argentina. 
 Los aficionados a estos temas conocen sobre las apariciones de estas figuras también llamadas Crop Circles en los campos de cultivo de cereales, maíz, trigo, etcetera, por todo el mundo, especialmente en Inglaterra desde hace muchos años. 
 En su momento la aparición de estas extrañas figuras en campos de la localidad de Chicoana, (47 kilómetros al sur de la ciudad de Salta), despertaron una gran perplejidad. Hoy en día se habla bien poco.
 Nuestro amigo Gustavo Cavallo, investigador y conocedor profundo sobre los misterios de la provincia de Salta, se presentó en su momento por esos campos y esto nos contó:

El primer año 2008 y el segundo 14 de noviembre de 2010 .
"Te explico: son dos claramente, identificables, una cuadrangular y otra redonda. La primera es de un año antes. En la segunda hay más.
 La primera fue interpretada como una ciudad intraterrena.
 En las segundas, hubo otras anomalías.



Fuimos la primera vez y vimos un extenso campo de trigo con un dibujo más parecido a un plano en 3D de una ciudad, como aquellas que dibujan los arquitectos para demostrar cómo serían los cimientos. Si fuese una ciudad solo hubiese hecho falta un techo, hasta parecía subterránea.
 La tecnología no nos dio para hacer una perspectiva aérea de mayor distancia aérea como lo harían, hoy con un Dron.
Se avistaron esferas nocturnas y apariciones de luces.



Existía un temor y un silencio por parte de funcionarios del Municipio de Chicoana, que nos sorprendió. Fue un muro de silencio y de tapar los acontecimientos. Cada pregunta, cada averiguación fue infructuosa, los agricultores solo ocultaban el suceso, fue un acontecimiento de trascendencia inusitada. Los productores no colaboraban e hicieron algo sorprendente, cosecharon el trigo casi inmediatamente después que comenzó a aparecer gente en sus campos.
 Yo me dirijo al lugar a los pocos días. Junto a media docena de amigos. Sacamos fotos e hice el plano que te envié. En esta primera aparición algunos pocos vecinos contaron su visión de esferas la noche anterior .
 Durante la segunda visita fue quizás menos espectacular, dado que se remitieron a hacerlo en agroglifos, redondos, sin demasiada espectacularidad. Sólo círculos simples y sin abstracción.
 Ahora viene lo mejor: en esos momentos todos estábamos en la creencia que eso era todo. Algún tiempo después, decidí continuar la investigación, ya que el silencio oficial y de los medios no volvió a dar nuevos aportes.




 Cuando regrese, me enteré de algo que nadie se percató. Me indicaron que había habido otra aparición a unos kms de distancia al sur donde funciona una escuela. Hacia allí fui sin ninguna esperanza dado el tiempo transcurrido, luego de sucedido el fenómeno. Cuando llegué, pude observar la escuela al fin del camino a mano derecha y, a mano izquierda, un amplio campo de cultivo aún con el rastrojo segado recientemente. Al ingresar a la escuela pregunté a los docentes cuáles habían sido sus comentarios. Tres docentes, dos varones y una mujer, se hallaban allí y me refirieron haber visto en el campo del frente, claramente visible desde la escuela los agroglifos allí dejados el año anterior. Los niños les habían avisado por lo que todos fueron a ver. Estos habían sido como los de la entrada del pueblo de Chicoana. Entonces me contaron algo asombroso. Allí estaba presente un maestro agrónomo. Era el encargado de la huerta escolar y las tareas especializadas a la enseñanza. Por él supe que los agroglifos en ese campo fueron segados presurosamente por el dueño del campo, dado que estaban en el punto de cosecha. Luego, tiempo después, aró el terreno preparándolo para una nueva siembra. Tiempo después volvió a arar para sembrar nueva semilla, utilizando según supo arvejas. Luego de lo cual y algunos meses después, se pudo observar las plantas naciendo y cubriendo el campo. Pero oh, sorpresa!! que se llevaron cuando al observar que donde estaban los agroglifos, había nacido TRIGO. Conformando nuevas figuras de los antiguos agroglifos circundados por arvejas.
 Conclusión: nos llamó poderosamente la atención el temor del trato del fenómeno por parte de las autoridades, el ocultamiento ante tanta evidencia, el no reconocimiento del mismo y su falta de involucramiento. También la negativa de colaboración de la gente en general a hablar del tema. Si bien salió en el diario y concurrieron Bomberos de Salta, los productores se apresuraron en eliminar todo vestigio de los agroglifos. Aún cuando al tercer año regresara el suceso recibió el mismo tratamiento. En la localidad de chicoana no fue aceptado ni reconocido;  se lo ninguneo dentro de lo posible. A pesar de ser un fenómeno  casi único en el país, en esos momentos la trascendencia no fue reconocida por los medios en general. Sólo fue otra "demostración", de las cientos de distinta naturaleza, a la que nos tiene acostumbrado Salta".





miércoles, 20 de junio de 2018

GIGANTES DE LATINOAMÉRICA, CULTURAS ANTIGUAS Y EXTRATERRESTRES POR GUSTAVO CAVALLO

Participación del investigador, espeleólogo y andinista Gustavo Cavallo en canal 7 de Salta (Argentina)






miércoles, 6 de junio de 2018

¿GIGANTES Y SERES SUPERINTELIGENTES EN LA ANTIGUA CUBA? POR MARÍA DE LOS ANGELES HDEZ. FRAGA *

El siguiente artículo pertenece al boletín Ancient Skies (Volume 22, Number 5, November-December, 1995)

A pesar de que Cuba no es un país que destaca por su importancia arqueológica, tiene algunas cosas que vale la pena considerar. El Diccionario Geográfico, Estadístico, Histórico de la Isla (Vol.1, p 131 - 1863) describe cuevas cristalizadas con amplias  paredes (esmaltadas) que muestran huellas de una cultura aborigen. En referencia a la cueva de la Sierra del Frijol, en el territorio de la Hacienda Pueblo Viejo, MAISI, el Diccionario registra la existencia de un asentamiento habitado por pueblos que no vivían en las cabañas donde los indios (así fueron llamados) vivían cuando los españoles tomaron posesión de la isla. Los cimientos de una pared rectangular enorme (820 pies x 26 pies) prueban los conocimientos de un tipo de arquitectura más avanzada  que solo chozas rústicas. Además, basándose en el hallazgo de restos de huesos colosales de extrañas formas, muchos creen que estas ruinas eran de un templo en el que se llevaron a cabo diversos tipos de sacrificios a sus ídolos.
 A la luz de estos hechos, pregunto: ¿Existieron realmente gigantes? ¿existieron en Cuba? Hace años, al estudiar este tema con la ayuda de un globo terráqueo, llegué a la conclusión de que, a excepción de las regiones norte y sur más extremas, han salido a la superficie, en diversos grados, restos de seres enormes en todo el mundo: desde Texas hasta la isla de Pascua, desde Europa central hasta África central, de la antigua Unión Soviética a Java y Ceilán. ¿Fueron los Atlantes que encontraron seguridad en otras tierras cuando su continente fue destruido por cataclismos?¿O tal vez extraterrestres que habitaban el planeta Tierra en tiempos remotos y luego desaparecieron repentinamente cuando regresaron a su planeta de origen? El hecho es que, bajo diversas denominaciones, emergen en los escritos de muchos países, con su arte, cultura y tradiciones. Los conocemos como los Atlantes, Vikingos, Guanches, Titanes, Colosos y otros nombres. Probablemente fueron los constructores de las numerosas obras megalíticas que nos llenan de asombro.  Por su parte, Cuba tiene, bajo tierra, su más antiguo y más grande "museo", creado y dejado allí por el hombre primitivo en las paredes de sus cuevas. Los aborígenes creían que sus cuevas estaban dotadas de poderes vivos y las consideraban sagradas. En las cuevas de Pichardo, en Sierra de Cubitas, hay varios pictogramas antropomórficos de los "orejones" (grandes orejas). Ver las figuras 1 y 2. Uno de ellos, conocido como "Bayamanaco", representa el espíritu del fuego y los relámpagos. Es personalizado como un extraterrestre con una placa en la parte superior de su cabeza para recibir ofrendas.
 El abuelo de todos los seres humanos, la imagen de Bayamanaco, se asemeja a las estatuas Dogu del antiguo Japón (6.000 años). Otras obras pictóricas y talladas que representan "orejones", se encuentran también en la Isla de Pascua en el océano Pacífico, en la América precolombina y en la antigua India. Esto es la sorprendente evidencia de una conexión en todo el mundo que une a regiones diferentes y distantes con tradiciones similares.
 Otra cueva importante en Cuba es la de Punta del Este, en la Isla de Pinos. Allí encontramos el mejor ejemplo del arte en la roca del país. En una gran sala (85 pies x 75 pies), en la galería principal, hay 213 pictogramas. El motivo central está compuesto por 56 círculos concéntricos, 28 de color negro (noches) y 28  rojos (días); una flecha roja que señala al Este (90º) en la primavera y el equinoccio de otoño; y una corta serie de círculos concéntricos que, según el académico cubano, Fernando Ortiz, podría simbolizar el cálculo del mes lunar, concebido por sus creadores. Es interesante observar que los babilonios tenían el mismo concepto. 
 El arqueólogo cubano Antonio Núñez Jiménez, cree que la cueva de Punta del Este es un observatorio de "constelaciones siderales" a causa de su ubicación geográfica. Su amplia entrada, mirando hacia el Este, y otras interesantes características naturales, hacen de esta cueva un excelente observatorio natural, ya que permite seguir la aparición del Sol en el horizonte desde el centro de la bóveda subterránea. Cualquiera que quiera alojarse en la cueva durante varios días, puede ver los primeros rayos del amanecer en una majestuosa caída, en los diferentes rincones de la cueva, en distintas épocas del año. El techo de la cueva está atravesado por siete claraboyas cilíndricas a través de las cuales pasan los rayos del Sol y la Luna. Pocos días después del solsticio de verano (22 de junio) un observador de pie bajo la claraboya central,  puede ver en el gran arco de entrada de la cueva, la aparición del disco solar sobre el horizonte en un azimut aproximado de 66 grados (Este-Noreste ) y luego ver los rayos del sol caer sobre el arco norte de la entrada de la cueva, iluminando lateralmente y centrarse en los principales pictogramas. Por la noche las claraboyas ofrecen una vista de muchas estrellas y, ocasionalmente, de la Luna y el planeta Júpiter.
  Uno de los pictogramas más importantes de la cueva es el que está dibujado en negro, que, en perfecta armonía lineal, representa una figura compleja de reptil, que se asemeja a la serpiente de anteojos o cobra de Asia. Dichos animales son inexistentes en Cuba. ¿Quién hizo los pictogramas en las paredes de la cueva de Punta del Este?  ¿Quiénes, hace miles de años, idearon el observatorio celeste y representaron en las paredes de la cueva las fases de la Luna? ¿Es que simplemente representan las fuerzas imponderables del Sistema Solar, que intrigaron al hombre aborigen? O, ¿podrían representar la presencia de seres extraterrestres en la Tierra? ¿O es que los mayas, que alcanzaron el pináculo de la ciencia astronómica, se aventuraron en aguas cubanas? Considero a los aborígenes cubanos incapaces de producir tales obras inteligentes. Espero que algún día, estas preguntas sean contestadas.



 *La señora Fraga, traductora de Inglés, se graduó en economía y también estudió  Teosofía. Durante los últimos años ha estudiado los enigmas del universo.