viernes, 19 de agosto de 2016

TULUM por Gene Phillips

Volvemos a recordar a Gene Phillips, el fundador de The Ancient Astronaut Society, con un artículo de su autoría, publicado en  Ancient Skies (volume 19, number 1, March-April, 1992).
 El doctor Phillips es poco conocido en los países de lengua castellana, habiendo sido un importante investigador de la "teoría de los Antiguos Astronautas".


A principios del siglo XVI el conquistador español, Juan de Grijalva, navegó el Mar Caribe a lo largo de la costa oriental de la península del Yucatán y se sorprendió al ver las grandes estructuras de piedra en la parte continental. A partir de la descripción de Grijalva del sitio, especialmente el edificio principal, encaramado en lo alto de un acantilado a orillas del mar (hoy llamado "El Castillo"), los arqueólogos han llegado a la conclusión de que debe haber navegado más allá del centro maya de Tulum. 
 Tulum sólo cubre 16 hectáreas dentro de un recinto de un alto muro de piedra caliza, con tres de sus lados rectangulares. Está protegida por un acantilado, que recorre toda la longitud de la ciudad ( 1.500 pies ) en la orilla del mar. El acantilado se rompe sólo en un lugar donde una pequeña playa de arena ofrece acceso al mar; Se ha estimado que aproximadamente 600 personas vivían dentro de la ciudad amurallada, en el momento de la observación de Grijalva; un número insignificante en comparación con grandes sitios como Tikal, en el norte de Guatemala, con más de 50.000 habitantes en una superficie de más de 200 millas cuadradas.
 Ubicado en el estado mexicano de Quintana Roo, Tulum se encuentra a 75 millas al sur de Cancún, uno de los balnearios más nuevos y más concurridos de México. Como atracción turística favorita, Tulum es el sitio maya  más cercano a Cancún y a la isla de Cozumel, siendo un popular puerto de escala  para los cruceros del Caribe. A solo una hora y media en coche de Cancún, la pequeña Tulum, un área compacta, permite al típico turista "hacer " las ruinas en aproximadamente la mitad de un día. 
 Aunque Tulum fue ocupada en tiempos del Preclásico ( 300 AC) los edificios que actualmente hay en el sitio se asignan a la era Maya tardío post- clásico ( 1400 AC 1500 AC). Tulum no tiene ninguno de los grandiosos diseños y enormes estructuras que se encuentran en otros sitios importantes del Yucatán como Chichén-Itzá, Cobá y Uxmal. Sin embargo, sí ofrece algunas características únicas e interesantes.

Lo primero que uno nota es la pequeña escala de todas las estructuras -  como casas de muñecas, con puertas de sólo cuatro pies de alto. Además, todos los edificios tienen un diseño arquitectónico muy extraño, ellos son "top-heavy" (demasiado pesado en la parte superior), y la mayoría tienen dos molduras decorativas paralelas corriendo por el techo. El peso superior es causado por el hecho de que las paredes se inclinan hacia el interior en la parte inferior, de modo que la parte superior del edificio es notablemente más grande que la parte inferior. La forma y el uso de las molduras paralelas se encuentran en la mayoría de las pequeñas ruinas mayas que salpican la costa de Quintana Roo. 
 Otro aspecto inusual es que casi cada edificio  tiene su propia figura de un "dios descendiendo o buceando" establecido en un nicho en la parte superior de la estructura. También se lo ha llamado un "dios abeja", por alguna extraña razón. Para referirse a la figura como un "dios", en absoluto parece estirar mucho la  imaginación, pero es típica la inclinación de los arqueólogos para relacionar todas las estructuras y figuras antiguas con la religión. Parece más sencillo decir que la figura representa a una persona que vino desde el cielo, posiblemente un astronauta, que aterrizó en la zona y tal vez fue venerado, ya sea como un "dios" o como un gran personaje. Se puede ver en el detalle que se muestra en la figura 2 que el "dios" parece estar completamente vestido con botas y un casco. Desafortunadamente los rasgos faciales se han dañado, por lo que es imposible  determinar a qué tipo de persona representaba. 
 Cuando John Lloyd Stephens visitó Tulum en 1842, estaba completamente desierto y la selva cubría todas las estructuras. El equipo de Stephens disipó gran parte de la maleza de muchos de los edificios, al menos lo suficiente para que su compañero, el artista Frederick Catherwood, hiciera dibujos detallados de algunos de los edificios. Stephens señaló que todas las estructuras de Tulum se enfrentan hacia el oeste y conjeturó, que el propósito era admitir tanta luz del sol y calor como sea posible, en los edificios. Stephens y Catherwood pasaron su primera noche en Tulum en El Castillo, un edificio de piedra caliza en lo alto del acantilado con precipicio al mar. Stephens lamentó el hecho de que la estructura fuera construida de espaldas al mar, sin ventanas o aberturas en el muro de piedra. Sin embargo, durante una noche, con la fuerza de un huracán el viento sopló desde el Caribe y él estuvo contento de tener la protección de la pared sólida a sus espaldas. 
 Cerca del centro de la ciudad amurallada hay un pequeño edificio de dos pisos llamado (por los arqueólogos), el Templo de los Frescos, debido a los coloridos murales que hay pintados en las paredes interiores de su planta baja. El edificio también se divierte su dios buceo, molduras paralelas y el estilo top-heavy. Ver Figura 3. Sin embargo, la característica más llamativa del Templo de los Frescos es el tratamiento en las dos esquinas de la fachada oeste. En cada esquina exterior, en la parte superior de la planta baja, una cabeza humana se ha formado con estuco en profundo relieve. Las figuras se envuelven alrededor de las esquinas de modo que se pueden ver claramente tanto desde el frente y de los lados. El tratamiento del techo consta de dos molduras decorativas paralela, que van alrededor del edificio, una, un pie por encima de la otra. La moldura inferior divide el rostro, con los labios y el mentón por debajo de la moldura y la nariz, ojos y frente, entre las dos molduras. 
 Si bien no es raro encontrar tratamientos exteriores extraños en las esquinas de los edificios Mayas, Tulum es único en mostrar un rostro humano de esa forma. Pero el aspecto más sorprendente de las caras es que sus rasgos no son en absoluto ¡ Mayas!
No cualquier tipo de indígena, sino más bien las características obvias de un caucásico blanco. ¿Por qué los Mayas de Tulum tallaron dos retratos de un hombre blanco (?) en las esquinas de uno de sus edificios? ¿Y por qué hacerlo de tal manera, para revelar claramente la naturaleza exacta de la cara? Y, quizás lo más desconcertante de todo, ¿quién fue el modelo o modelos? 
 Aunque, siendo un purista de los detalles, Stephens no menciona las caras. Mientras que su libro contiene el dibujo de Catherwood de la fachada del Templo de los Frescos, el dibujo no es tan distintivo como solía ser normal para Catherwood, que por lo general muestra cada detalle de un edificio o de una estela. Éste sin embargo, parece ser más un bosquejo, y mientras que algo es mostrado en el dibujo de las dos esquinas, estos no pueden ser reconocidos como caras. 
 Hace unos treinta años, un joven francés, Michel Peissel, caminó toda la longitud de Quintana Roo desde su extremo norte por la costa de Belice. Incluso en esa fecha tardía, Cancún era todavía sólo un sueño de la Consejería de Turismo de la Ciudad de México y la zona era salvaje, cubierta de maleza y peligrosa. Cuando Peissel llegó a Tulum era más o menos igual que cuando Stephens visitó el lugar 120 años antes. Pero Peissel no mencionó las caras en las esquinas del Templo de los Frescos. De hecho, he buscado en la literatura y la única mención que he encontrado de las caras fue en la Guía del Cazador donde se afirma lo siguiente sin ningún comentario explicativo: "una decoración arquitectónica inusual en las esquinas del Templo de los Frescos, es una escultura de estuco de una mascarilla que se extiende alrededor de los extremos de la fachada" (p.312, énfasis agregado). Es interesante que la guía describe la figura como una mascarilla, lo que implica que cubre la verdadera cara  para disimular lo que presumiblemente sería un Maya. Sin embargo, incluso un somero vistazo a la figura muestra que no es una máscara, lo que sería algo obvio y tendría agujeros para los ojos y la boca. No, esta figura no es una máscara. Es una representación tridimensional de una persona real. Una persona no originaria de la región. ¡Así que el misterio permanece!

Referencias: 1. Una guía para Ruinas mayas antiguas, Segunda Edición, por C. Bruce Hunter. (Universidad de Oklahoma Press, Norman, OK, 1977). 2. Incidentes de viaje en Yucatán, vol. II, por John Lloyd Stephens. (Dover Books, Nueva York). (Véase también el Vol. I, con el mismo título y también por Stephens, Incidentes de viaje en Centroamérica, Chiapas y Yucatán, Vols. I y II. Dover Books). 3. El mundo perdido de Quintana Roo, por Michel Peissel (EPDutton & Co., Nueva York, 1963). 4. revistas National Geographic, octubre de 1989 y diciembre 1975

 Este artículo está basado en  observaciones de primera mano de Tulum, durante la expedición de los miembros de la Sociedad a la Península de Yucatán, en la primavera de 1990. Todas las fotos usadas en este artículo fueron tomadas por el autor.


Joseph Blumrich, Von Daniken y Gene Phillips





domingo, 7 de agosto de 2016

GENE PHILLIPS, RETAZOS DE UN RECUERDO

Hace unos pocos días nos enteramos, a través de Cesar Reyes (editor de la página web http://www.antiguosastronautas.com), del fallecimiento del doctor Gene Phillips, fundador en la década de los ´70 de The Ancient Astronaut Society. El doctor Phillips escribió numerosos artículos, organizó y participó también en numerosas expediciones. Homenajearlo a él, es homenajear a la sociedad. Aquí, pequeños retazos de un recuerdo:
Boletín Ancient Skies (artículo de Gene Phillips)

Cuarto congreso mundial de The Ancient Astronaut Society, 1977, Río de Janeiro, Brasil


Joseph Blumrich (ex ingeniero de NASA), Dr. Phillips y Erich V. Daniken (1975)

Promoción de la sociedad,  de una de sus numerosas expediciones

Demostración por parte de ingenieros alemanes del vuelo de una réplica de uno de los famosos "aviones" precolombinos (congreso mundial de la sociedad, en Florida, 1997)

Anuncio de su 16 aniversario
Anuncio de su 24 aniversario


Foto histórica: Von Daniken, Andrew Tomas y Gene Phillips
Obsérvese la cantidad y calidad de los investigadores que formaron parte de la sociedad:


jueves, 14 de julio de 2016

ANIMALES PREDILUVIANOS EN LOS LAGOS DEL SUR (NAHUELITO) POR JAVIER STAGNARO

En la localidad de "El hoyo de Epuyen", en la provincia de Chubut, nos han comentado que
podría encontrarse un yacimiento arqueológico con pinturas rupestres, mencionándose la
existencia de un lugar denominado "el agujero del Diablo", donde se escuchan sonidos
"espeluznantes". Si el lugar en cuestión se tratase de un cavernamiento surcado por un río o
arroyo subterráneo, -Goyen Aguado comentó, luego consultado en Buenos Aires- ese podría
ser el origen de los sonidos espeluznantes allí registrados.
Según el comentario de gente amiga del Bolsón corría el rumor, que en 1987, dos médicos del
Hospital de dicha localidad, habrían sido testigos del avistamiento de una "sirena" (animal
mitológico, mitad pez y mitad mujer), y además del desplazamiento de una sombra descomunal
bajo las aguas del Lago de Epuyén, donde se hallaban pescando (?).
Pablo Basterrechea en el lago Epuyén, siguiendo las pistas de las leyendas de la comarca andina

En realidad estos comentarios encuadran también dentro del folklore regional; Alberto Vúletin, de quien ya
hicimos mención dice en la obra citada, que la “Coñilauquen” (Niña del Lago), “se trata de un
ser mitológico de la región lacustre que de acuerdo a las diferentes descripciones
correspondería a la universal Sirena. La conciben como una atractiva mujer joven con la mitad
de su cuerpo semejante al de los peces y una larga cabellera dorada. Tiene el poder de atraer
con sus cánticos a los viajeros para internarlos en sus dominios subacuáticos para siempre.
Los balseros del lago Lácar del Neuquén refieren que cuando cargan con mucho pescado sus
“huampus” (embarcación aborigen), ”la Coñilauquen", se enoja y les vuelca todo lo conseguido
para que sus protegidos vuelvan a su elemento, destrozando algunas veces la embarcación
contra las rocas de la orilla”.
Como se puede apreciar en este caso, la similitud con la correspondiente criatura de la
mitología griega es sorprendente. Lo cierto es que en el mapa del Doctor Venzano, figura en
dicha localidad una "laguna del Plesiosaurio", próxima al Cerro Pirque, y que tuviera como
protagonista de una denuncia de avistamiento de un animal desconocido de esas características,
al Sheriff norteamericano Martín Sheffield, el cual recaló en 1922, buscando al
célebre ladrón de bancos y ganado Leroy R. Parker más conocido por su alias Butch Cassidy
(alias Ingerfield) y a sus secuaces Harry Longbaugh (alias Sundance Kid, alias Mister Place), y
Etta Place, hija de un honorable George Capel y nieta de Arthur Capel, sexto Conde de Essex,
según la investigación del genial Hugo Pratt.

 El sheriff Martin Sheffield,
quien buscaba a Butch Cassidy y
 Sundance Kid en la región de El Bolsón.
Los bandidos habían huído de los EE. UU., y se presumía de acuerdo a los informes de la
Agencia Pinkerton se hallaban ocultos en proximidades de Cholila, en Chubut, no muy lejos de
Epuyén y El Bolsón, donde Sheffield esperaba capturarlos. El hecho es que corrieron muchas
versiones, algunos los dieron por muertos, otros los ubicaban en distintas ciudades y provincias.
Se cree que "Sundance Kid" murió por aquellos pagos, que Etta Place regresó a EE.
UU. y que "Butch" permaneció un tiempo en la Argentina, incluso como un empresario
ganadero, alojado en Bs. As., y que luego finalmente regresó a Nueva York por barco, donde
desapareció, despistando a la Agencia Pirkerton. En cuanto a Sheffield parece que se aburrió
Carta del Sheriff Martin Sheffield al Director del Zoológico
de buscarlos y que enamorado de las tierras patagónicas y de sus mujeres, se radicó y formó
familia. Una región de El Bolsón lleva su nombre, y la abuela de Marta Pastorino, a quien traté
en 1979, había conservado por mucho tiempo la placa de Sheriff que éste le había obsequiado.
Pero volviendo al caso del Plesiosaurio, en aquella ocasión Sheffield le escribió a Clemente
Onelli, quien por entonces se desempeñaba como director del Zoológico de Buenos Aires,
alertándolo sobre el descubrimiento de un extraño animal que confundió al principio con una
especie desconocida de cisne, pero las curvas visibles en el agua le llevaron a decidir que se
trataba de un cocodrilo. Onelli dedujo que era un Plesiosaurio, y organizó una expedición con
apoyo de universidades americanas y donaciones recaudadas en la Argentina.
Al llegar a Chubut se enteraron que la Sociedad Protectora de Animales había presentado ante
el Ministerio del Interior una queja para que se prohíba la caza, pesca, o muerte del
Plesiosaurio; impartiéndose la orden correspondiente, la expedición fue abortada, teniendo que
regresar a Buenos Aires.
Los relatos sobre animales misteriosos o fabulosos parecerían ser sacados de obras de ficción
científica como las elaboradas por Julio Verne, donde en su "Viaje al Centro de la Tierra" hace
pelear, en el mar interior, frente a los azorados viajeros, a un Ictiosaurio contra su mortal
enemigo: el Plesiosaurio, una especie de descomunal serpiente escondida en el caparazón de
una gigantesca tortuga; esta novela fue escrita en 1864. O bien en "El mundo perdido" de
Arthur Conan Doyle, que ubica en Sudamérica un fabuloso valle con animales prehistóricos,
escrita en 1912, de la cual se han llevado a la pantalla grande, varias adaptaciones, siendo las
más recientes y consagradas por sus efectos visuales la saga escrita por Michael Crichton:
"Jurasic Park", y precisamente: "El mundo perdido", dirigidas por el cineasta norteamericano
Steven Spielberg.
El autor de origen ruso llamado Vladimir Obruchev (1924), inspirado en “Viaje al Centro de la
Tierra” de Verne, incluye en su libro "Plutonia", una pelea de animales antidiluvianos.
Sin embargo, aunque se podría encontrar paralelismos, los primeros comentarios que
circularon sobre estos animales desconocidos en Sudamérica, y que sugerían la idea de haber
sobrevivido a la extinción de los dinosaurios, se remontan al siglo 18, los cuales interesaron al
soberano Carlos IV de España, quien envió una expedición en su búsqueda.
El inglés George Chaworth Musters, del cual ya hicimos referencias, también buscó en sus
viajes por la Patagonia, allá por 1869, las huellas de animales no catalogados que recibían
nombres como: "Tigre de agua", el cual destacaba por su ferocidad, y que según el relato del
cacique Nahuelpi, de origen Tehuelche, recogido por el Dr. Nietsche en 1875: "Era muy grande,
recubierto por pelo corto y con garras curvas"; el mismo había sido observado en el Lago
Aluminé y era muy temido por la población indígena de la zona.
Dentro de la misma provincia de Chubut, en la zona del Lago Vintter, conocida como: "El Valle
Encantado", también se han registrado testimonios de avistamientos de animales de características
poco comunes, tal el caso de un lugareño de origen alemán apellidado: Gerardo
Steinchkampenn, el cual elevó su denuncia a la policía regional.
Julio Goyén Aguado, que había fundado el Centro Argentino de Espeleología junto a otros
entusiastas de las exploraciones subterráneas en 1970, y que se había abocado a rescatar la
figura de un ilustre basko-argentino Don Florencio de Basaldúa, autor de "La Raza Roja"
(1911), en Calcuta, cuando se desempeñaba como Cónsul Argentino en la India, y de otras
muchas obras dedicadas al estudio de la Prehistoria, tuvo acceso a documentación personal, y
contacto permanente con los descendientes del mismo, quienes fueron aportando elementos
para la confección de una biografía que lamentablemente no pudo concretar. Florencio de
Basaldúa, siendo designado Gobernador de Chubut, recibe en 1899, al afamado paleontólogo
argentino Florentino Ameghino, el cual había levantado gran polémica entre sus pares con la
teoría personal sobre el origen del hombre en el continente americano. Ameghino convenció a
Basaldúa para organizar una expedición en busca de un animal fabuloso al cual llamó
"Mylodón", tras mostrarle restos del mismo. "Este cuero -comentó- es del Mylodón, cazado y
muerto por el indio Hompen en la ribera del Lago Colgué-Huapí. Los tehuelches lo llaman
Yemish, que significa "Tigre de agua", y le tienen miedo por su aspecto feroz, sus hábitos
nocturnos, su fuerza, sus bramidos y su invulnerabilidad a los tiros de Rémington. Dicen que es
anfibio y que con sus garras arrastra a los caballos hasta el fondo del lago". Al parecer los
cazadores que intentaron su captura, tuvieron que abortar la expedición pues casi resultan
cazados a su vez por el Mylodón.
Goyén Aguado, que como dijimos había profundizado en la lectura de Basaldúa, y sobre el cual
podemos leer una gran variedad de artículos que publicaba en la revista "La Baskonia", de la
que el mismo Goyén Aguado era Director, y considerando factible el relato de Ameghino, e
incluso de otras fuentes que había consultado, decidió él mismo organizar una expedición en
busca del Mylodón, o de alguna otra especie desconocida en el Lago Vintter, agregando así a
su curriculum vitae, además de Despachante de Aduana, Espeleólogo, Historiador Sanmartiniano,
Bascófilo, Melómano, Atlantólogo, Biógrafo, Investigador y entusiasta de las ciencias en
general, el de "Criptozoólogo".
Así en 1977 llegó al Lago Vintter, en cuyas márgenes descubrió huellas de pisadas que
alcanzaban los 50 centímetros de circunferencia y cuya presión, según sus cálculos, debía ser
de varias toneladas, realizó moldes de yeso de los que consideró las huellas del animal, que
sugerían que las mismas se perdían hacia el interior del lago. En su investigación recogió
testimonios de gendarmes, entre los cuales uno de ellos -que solía acompañar a Goyén
Aguado en sus expediciones, brindando apoyo logístico- no sólo había visto al extraño animal,
sino que también oído sus bramidos.
Goyén Aguado y un colaborador (Carlos D´Agostino), tomando un molde de la huella de un animal desconocido en las orillas del lago Vinter
En la obra de César Fernández, "Cuentan los Mapuches", un relato recopilado por el propio
Fernández en 1989 y narrado por Felipe Rañinqueo; Aucapán, 1978, nos revela cierta
coincidencia entre lo narrado por Goyén Aguado y la leyenda del "Huaca Mamül".
Dice así:
"Una tarde la gente estaba cansada, acobardada por el calor. Venía un ventarrón muy fuerte y
volaba todo. Entonces se sintió un bramido: ¡Aaaaaa!.
Y otro grito más fuerte todavía. Y otro más.
Era la señal de Huaca Mamül, que llamaba al agua y al viento. Grita como a la tardecita o a la
salida del Sol, por la mañana. Y cuando el tiempo va a seguir malo, repite el soplido.
El Huaca Mamül, es un palo que está medio quemado (se refiere al palo vivo considerado
como hijo de la Luna, que boga en forma de madero y destroza lo que tiene a su alcance;
también se interpreta al palo vivo como un cacique o inca condenado a navegar eternamente
en el lago y que se ve en las noches de tormenta. (B. Koessler, 1962, página 195, N° 3). A
veces camina un poco para meter más ruido. El palo vivo también le dicen. Como estampido
suena el grito que pega. Vive en el centro de un bosque, en la cordillera, entre Aucapán y
Chile, en una laguna escondida. Brama como vaca para anunciar tormenta y viento. Y esa vez
llovió mucho y corrió viento muy fuerte".
Fernández ha recogido gran cantidad de narraciones mapuches de primera mano, las mismas
que hoy día se pueden escuchar sobre el origen de los avistamientos que ocurren en los lagos
de sur.
Así, cuando en 1987 viajé a Bariloche, todavía estaba fresco el recuerdo de las noticias que
daban cuenta de la aparición y consecuente filmación por parte de testigos, de un extraño
animal que surcó las frías aguas del Lago Nahuel Huapi, bautizándolo graciosamente como
"Nahuelito".
El empresario Guillermo Barsi, residente de la ciudad turística de San Carlos de Bariloche -
comenta Diego Viegas en un reportaje realizado en la zona para la revista Año Cero- relató así
su experiencia ocurrida a las 16.30 horas en Navidad de 1986, mientras se encontraba
navegando por el Lago Nahuel Huapi:

"Era algo que se desplazaba en sentido contrario al que íbamos, es decir hacia la ciudad de
Bariloche, y a unos 80 o 100 metros de donde estábamos. Concretamente vi un desplazamiento
de agua muy grande... una estela en forma de letra "V" que iba cortando la superficie
del lago. Detrás de la estela se veían borbotones en el agua y una especie de aletas negras".
Según un artículo reciente de von Demo Admin, publicado en Internet, el famoso Monstruo del
lago Nahuel Huapi, habría reaparecido. Algunos párrafos de la siguiente nota nos dice:
Un hombre dejó en la redacción de un diario de Bariloche tres imágenes obtenidas el sábado
pasado en horas de mañana, donde según dice "la criatura acuática dio la cara". Regresa la
leyenda que se origina en relatos mapuches hace 200 años y registra el primer avistamiento en
1910 en las aguas del lago Nahuel Huapi
Según consigna el diario "El Cordillerano" un señor se acercó a la recepción y dejó un sobre
con tres fotos que contenía una escueta leyenda.
En el papel se leía "no es un tronco de formas caprichosas. No es una ola. El Nahuelito mostró
la cara; lago Nahuel Huapi, sábado 15 de abril de 2006, 9 horas. No doy mis datos para
evitarme futuras molestias".
En las imágenes se pueden apreciar distintas tomas de lo que parece un animal muy
semejante a una serpiente, con el cuerpo semi-sumergido.
Luego agrega algunos conceptos y comentarios similares a los que ya hemos reseñado, pero
también aporta otras opiniones y teoría, a saber:
”La leyenda se remonta a relatos indígenas y el primer avistamiento registrado data de 1910,
cuando George Garret pudo avistar "a unos 400 metros de distancia una criatura cuya parte
visible medía entre 5 y 7 metros de largo y sobresalía unos dos metros por encima del agua".
“Una versión más moderna y fantástica sugiere que Nahuelito sería una extraña mutación de
algún animal local producida por los experimentos nucleares realizados en la década de 1950
por científicos alemanes o más recientemente por el Centro Atómico Bariloche.
Es llamativo, sin embargo, que la mayoría de los avistamientos describen al Nahuelito de forma
parecida, una longitud de aproximadamente 10 a 15 metros, dos jorobas, piel de cuero y, en
ocasiones, un cuello en forma de cisne.
Esta caracterización coincide con las descripciones que hicieron los Mapuches unos doscientos
años atrás según reseña el periódico de Bariloche.”
Lo que indica que la creencia o la realidad sobre el extraño animal sigue vigente.
Más allá de las opiniones escépticas de profesionales que sugieren que la gente suele
confundirse con "troncos" y algas que afloran del fondo de los lagos, es interesante descubrir
las coincidencias que surgen del folklore Mapuche; en este marco se me explicó que lo que se
veía en el Lago Nahuel Huapi podría tratarse de un terrible y misterioso animal llamado "El
Cuero" o "El Cuero de Media Luna", como podemos leer en la obra de C. A. Fernández:
"Fenomenología de la Religiosidad Mapuche" (pag. 43, Bahía Blanca, 1992).
Según Oscar Barreto (1992, p. 43): "El Trelquelafquen o Trelqueheuecufe (cuero de lago o
cuero del diablo), llamado tanta, es un cuero con uñas que goza de la capacidad mimética en
las playas donde se tiende y cuando alguien lo pisa se enrolla envolviéndolo y se desplaza
hacia las aguas y se hunde desapareciendo.
Alberto Vúletin lo menciona con el nombre de Trelquehuecuvú, y comenta que: ”E. W. de
Moesbach explica que este mito se origina en una jibia gigantesca, idea que no comparto” -dice
Vúletin- luego agrega que: ”se da el nombre de Manta a una clase de Raya gigantesca que vive
en los fondos marinos- Manta Birrostris (manta raya) cuya cola posee una uña muy venenosa
con la que hiere a sus víctimas, siendo la mayor de su especie. Se la considera un monstruo
marino. En Chile se la conoce con el nombre de Manta o manta del Diablo”.
Como vemos, mitos, leyendas y testimonios contemporáneos dan cuenta de estos bizarros
habitantes de cuentos de hadas o de la "Dimensión Desconocida" -como diría Rod Serling, el
creador de la serie televisiva de los años ‘60.
Lo cierto es que el espeleólogo y criptozoólogo Julio Goyén Aguado volvió al Lago Vintter, al
año siguiente y junto a un grupo de colaboradores pudo escuchar por sí mismo el bramido del
supuesto animal -según me relató en una noche de campamento a 4.500 metros s.n.m en la
ladera del Volcán Llullaillaco, al calor de un fogón, donde intentábamos mitigar una temperatura
constante de más diez grados bajo cero-, que el sonido que habían escuchado abarcaba
todo el valle, y que les había erizado los pelos del cuerpo, agregando que se imaginaba que
debía provenir de la garganta de un animal descomunal.
Ante mi pedido de definir o comparar el bramido del animal con algún otro conocido, que por lo
pronto pudiera habitar en la región, y siendo además Goyén Aguado hombre de campo, no
pudo hallar en sus recuerdos nada que pudiera igualarlo, nada con que comparar.

El monstruo del Lago Vinter (plesiosaurio).

Como corolario para este artículo que pertenece al libro de Javier Stagnaro Austerria, los túneles de Agharta en América, damos a conocer un fragmento de un audio grabado por el mismo Stagnaro  en aquel "fogón" del año 1997, en la ladera de la montaña sagrada Llullaillaco (cordillera de los Andes, provincia de Salta, Argentina, límite con Chile), en el cual el espeleólogo convertido en leyenda, Julio Goyén Aguado cuenta sus investigaciones sobre monstruos lacustres. Un documento único e invaluable.


  
Para solicitar el libro de Javier Stagnaro, pueden hacerlo dirigiéndose al correo: javierstagnaro@yahoo.com.ar
             

domingo, 26 de junio de 2016

¿GIGANTES O ROBOTS? por Sir Royston Devilion*

Leemos  a menudo, los informes de los grandes bloques de piedra que existen en muchas de nuestras antiguas ruinas y desoladas estructuras. A todos nos maravilla cómo el hombre, tan insignificante, logró excavar esos enormes bloques de la roca madre y luego transportarlos a la obra, a veces varios cientos de millas de la cantera. Incluso con los equipos modernos de nuestros  días, tendríamos considerables dificultades para transportarlos y erigirlos en su lugar. Estos enormes monumentos de piedra se encuentran no sólo en un continente, sino en todo el mundo, de Norte a Sur y de Este a Oeste. Todavía estamos encontrando y excavando, poco a poco, ruinas que nos asombran. Pero los arqueólogos insisten en identificar cualquier objeto que  se encuentra, en términos retóricos de la Edad Media como implementos de sacrificios,  o con fines religiosos. ¿Cuándo van a dar el paso adelante y declarar que existe la posibilidad de que pudo haber habido extraterrestres en la Tierra en un pasado oscuro y lejano? En la Edad Media se los habría ridiculizado, o incluso quemados en la hoguera por tales creencias, pero ahora la gente de pensamiento más claro, sabe darse cuenta de que hay otras formas de vida en el universo. Con tantos informes de ovnis y otros fenómenos inexplicables, con muchos testimonios de los aterrizajes, los secuestros y los informes silenciados de fuentes oficiales, ¿no nos preguntamos si, o incluso cuándo, se va a concretar  ese aterrizaje bien publicitado en el centro de Nuevo York o Londres? Los estatutos de la Santa Biblia, sin reserva y con toda claridad dice que "había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después de eso...." (Génesis VI, 4). También se ha escrito que unos dos mil de tales "gigantes" estuvieron en la Tierra en ese momento. Durante muchas excavaciones, se han encontrado huesos de ancestros humanos normales que se remonta a varios miles de años, pero nunca han descubierto los huesos de los gigantes "humanos". ¿Podría ser que los "gigantes" de los que se habla, no fueron de carne y hueso, sino robots, creados y utilizados por los "dioses",  para excavar los minerales que requerían y para realizar otras tareas que los seres humanos no podían, como la excavación y transporte de los enormes bloques de piedra, utilizados en las gigantescas estructuras, que fueron dejadas en la antigüedad,  para conmemorar sus visitas a la Tierra? Estos robots, habrían tenido el poder de mover y levantar los enormes pesos y, equipados con láser u otras herramientas de corte sofisticados, podrían haber logrado producir los ajustes de precisión, las articulaciones y los conductos que se encuentran en muchos de los antiguos enclaves. 
Tal vez no hemos encontrado los huesos “gigantes” porque no tenían huesos. Cuando los robots llevaban a cabo, o habían terminado sus tareas, fueron embalados de nuevo en la nave nodriza y regresaron a su planeta natal, de donde vinieron. En la mitología, hay muchas historias de gigantes, de los cuentos de hadas a los relatos antiguos más serios, como la tradición griega, en la que las personas controlaban grandes estatuas de bronce que podían moverse y tomar venganza sobre sus enemigos. Para que este tipo de historias hayan perseverado, tiene que haber en algún lugar algo de verdad. ¿Podrían haber sido estos, los últimos remanentes de robots, dejados en la Tierra?



* Sir Royston Devilion, historiador inglés aficionado.

Nota: Si bien la teoría de Sir Devilion - de la ya desaparecida "Ancient Astronaut Society" y publicada en el boletín Ancient Skies (volume 21, number 6, January-february, 1995)- me parece viable, hoy en día sabemos que sí se han hallado huesos de antiguos seres de una estatura muy superior al humano medio en distintas partes del mundo, y que dichos descubrimientos han sido ocultados al mundo científico y al público en general.

domingo, 5 de junio de 2016

PACIFICO SUR, Escenario de Sucesos Extraños y Enigmáticos (Antonio Cárdenas Tabies)

Compartimos dos insólitos relatos que pertenecen al libro Pacifico Sur, Escenario de Sucesos Extraños y Enigmáticos (1992, nunca editado en Argentina) del escritor chileno Antonio Cárdenas Tabies (1927-1997). Historias que acontecen en las misteriosas islas del sur de Chile, principalmente en el archipiélago de Chiloé.

LA CIUDAD FANTASTICA

Ana Tabies Díaz, dueña de casa, salió muy de madrugada en un día de primavera a mariscar, lo hacía de buen grado, toda su vida prácticamente había trascurrido en la pequeña isla que habitaba, había visto y sentido tantas cosas diferentes que ya nada podría espantarle.
La mañana era fresca y ella caminó por el mismo lugar que tantas veces había recorrido, cuando se encontraba frente al mar, de pronto vio que algo comenzaba a suceder, una espesa niebla comenzaba a disiparse y ante sus atónitos ojos, una visión como nunca antes vista, quedó frente a ella, Ana Tabies era mujer sencilla, ella jamás había salido de su isla y no conocía pueblo alguno, pero lo que relató tiempo después fue que una ciudad emergía del mar, aquella mañana, las personas que la escucharon le contaron que solo las grandes ciudades como Valdivia o Santiago eran así.
La ciudad que vio Ana Tabies, estaba posada en el horizonte, era un pueblo muy extenso con edificios altos, cubría toda la región del Golfo de Corcovado y parte de la cordillera de los Andes, aquellos grandes volcanes habían desaparecido y se habían transformado en catedrales gigantescas.
Las calles eran anchas y blancas, donde corrían vehículos muy brillantes, la gente se veía alta, vestían de azul, al parecer todas llevaban el mismo traje;  los muros de los edificios eran de oro, brillaban como el sol y por todos lados se escuchaba una bellísima música que no podía determinar de donde salía. En el centro de la ciudad había una catedral con muchas torres y a su entrada una enorme cruz de oro resplandecía a lo lejos. De pronto se escuchó el sonido como el de un reloj, cuyo sonido le pareció que pudo escucharse en todo Huildad, su pueblo donde vivía. 
Mientras más miraba la ciudad, ésta parecía que se acercaba más hacia ella, por un instante se sintió como si ella hubiera penetrado a las blancas calles y presa por el temor echó a correr por ellas, dejando botado el canasto y el " Palde " ( herramienta pequeña para sacar mariscos ), al llegar a un muro se dio vuelta a mirar y la ciudad había desaparecido a sus espaldas, solo el mar se encontraba ahí, como siempre había estado, Ana Tabies, se restregó los ojos pues creyó estar soñando. 
Estaba parada frente a una cerca, por extraño temor no contó nada de lo que había sucedido hasta que pasado algunos años se sinceró con su familia, contándole este extraño hecho.

ENCUENTRO DEL TERCER TIPO EN BUTA CHAUQUES

Esto ocurrió en la Isla Aulin la parte poniente de la Isla Cola en el grupo de las Chauques en Chiloé Insular, isla que colinda con el Golfo de Reloncaví, el encuentro del tercer tipo ocurrió en el año 1945, una noche que habla una intensa neblina, eran cerca de las 21:00 horas, dice Framilio Barrientos, en plena época invernal en que en Chiloé a esa hora ya es de noche. En esta ocasión Barrientos se encontraba solo ya que su sobrino había ido a otro lugar. 
De pronto escuchó un silbido, luego alguien golpeó la puerta, al preguntarle quien era, una voz le responde que quieren hablar con él. Al abrir la puerta se encontró con dos hombres, a quienes invitó a pasar, éstos de pie en el centro de la sala, eran altos, delgados, medían cerca de dos metros, su tez era blanca, ojos grandes, dedos largos y finos, tenían el cabello castaño, vestían un traje oscuro, zapatos negros. 
Barrientos se dio cuenta que eran extranjeros por su acento al hablar, más tarde comentó que los trajes que llevaban estaban apegados a sus cuerpos y parecían que tenían escamas. 
Los hombres le dijeron que su madre Elena Levitureo, Amelia Callupe, Josefa Carimoney y Pascual Levitureo habían encontrado en la playa cercana a su casa un cajón que contenía loza que ellos habían dejado olvidado luego de una comida que tuvieron en ese lugar que es conocido por los lugareños como " Cuatro Piedras " por estar señalizado con cuatro peñascos de superficie rectangular. En este lugar siempre sucedían cosas extrañas, veían hombres, ruidos en el mar, luces y peces que saltaban sobre el agua. Era una especie de cancha de aterrizaje lugar que limita al mar con la ribera de la isla. El cajón fue encontrado en una pampilla que limita con las altas mareas. 
Los extraños visitantes le dijeron a Barrientos que buscara la loza donde los que la encontraron y donde la habían vendido a cambio de mercaderías para el hogar y en caso que las personas no quisieran entregarlas, morirían en poco tiempo. Barrientos les contestó que así lo haría ya que el no tenia conocimiento del hallazgo, porque en esa época se encontraba en Argentina, los extraños le aseguraron que no le harían nada si cumplía con el encargo. 
Los extranjeros insistieron que el haberlo abierto y sacar su contenido, les traería problemas, en cambio si lo hubiesen dejado cerrado nada les habría ocurrido y habrían sido todos ricos, porque habrían sido recompensados por guardar el secreto, en cambio ahora, argumentaron los desconocidos todo el que lo divulgue será castigado sea oral o escrito, este es el motivo por el cual tantas personas tendrán que morir y ya han muerto como tu hermana "Lucinda, Amelia, Gertrudys y tantos otros, porque estas cosas no pueden ser tocadas por humanos. Los que aún la tengan deben devolverla o tirarla al mar, allí lo recogerán 'los nuestros' " le manifestaron los extranjeros. Asimismo nos llevaremos la madera del baúl. Usted la junta y la deja en cualquier parte secreta y nosotros la pasaremos a buscarla. 
Se despidieron, les abrió la puerta, continuaba la neblina, sin embargo el camino que conducía a la pampilla estaba claro como si algo lo alumbrara y los dos seres extraños caminaban hacia ese lugar hasta que se perdieron en la playa. 
Comenta Barrientos que esa noche no durmió casi nada, tuvo mucho miedo. Al día siguiente apenas amaneció partió donde los vecinos que sabia él que su madre le había vendido o regalado algunas piezas, éstos no le creyeron la visita de los extraños, por lo cual no le quisieron entregar la loza, a la noche siguiente la loza desapareció de sus hogares y todos murieron en forma simultánea. Estas muertes constan en el Registro Civil de Butachauques y Amelia Callupe murió de una pedrada que vino del mar lanzada por algún ente misterioso, Pascual Levitureo, aplastado por un camión en la Argentina, Gertrudis Garay muerta en forma repentina en un molino mientras se reunían centenares de pájaros al producirse su fallecimiento, los demás mueren ahogados en los canales de las islas. 
- Cuando volví a mi casa - dijo Barrientos junté los restos de la loza, vidrios, floreros, soperas, tazas dibujadas con figuras extrañas, bordadas en oro, era una loza fina, delgada como un papel, no era como la que conocemos, era diferente su color, eran azules, transparentes. Barrientos también juntó la madera y con algunas tablas que tenia aún en la casa del cajón, las que fue a dejar en una pequeña caverna cerca de un bosque cercano, al volver al lugar donde la había dejado, ésta ya no estaba, se la habían llevado. 
Barrientos habla trabajado como cocinero en varios países, Argentina, Perú y otros, pero nunca jamás había visto un material parecido, esta loza era muy diferente a la que vemos en la tierra. Todos los que tomaron parte en el baúl, murieron dentro de los dos primeros meses, los únicos que se salvaron fueron los que devolvieron la loza o la lanzaron al mar. 
Días después Barrientos recibió una carta donde le agradecían su colaboración escrita con tinta roja, carta que posteriormente desapareció, no volviéndose a encontrar en el lugar donde la había guardado, cuando lo visitamos en su antigua casona en las Islas Chauques, nos contó que estos seres nunca más volvieron. 






jueves, 19 de mayo de 2016

ISCHIGUALASTO Y EL VALLE DE LA LUNA (PROF. DR. GUILLERMO ALFREDO TERRERA)

El siguiente relato pertenece al prácticamente inhallable libro del recordado y polémico profesor Guillermo Alfredo Terrera Cuentos de un Mundo Perdido (1993). El creador de la Escuela primordial de las Antípodas para el estudio de las ciencias del hombre, nos refiere algunos misterios de esa zona de nuestro país.


En la provincia de San Juan y no muy lejos de Talampaya, existen unos lugares, donde la vida cotidiana parece haberse detenido y es dable contemplar escenas geológicas de hace lo menos un millón de años atrás. Es tan solo una parte del antiguo Planeta Tierra, con sus primitivas formas de vida, tanto geológicas como paleontológicas y hasta esos lugares, fueron grupos de estudiosos, para recorrer esos parajes y ordenar así, sus conocimientos físicos y metafísicos. Lo inconcebible en esa privilegiada región, es que personal de empresas particulares, están cambiando las perspectivas naturales y destruyen, con finalidad turística, todo lo auténtico que poseía, poniendo piedras, donde no existían, sacando otras de sus lugares donde las puso la naturaleza, llevándolas a sitios de ex profeso o pintando esas rocas de diversos colores, para que los turistas vean un panorama distinto y posiblemente más comercial o que dé mejores ganancias, a quién los hace. Posiblemente están convencidos que construyen un Valle Perdido o algo por el estilo, cuando en otras ocasiones, dejaron que Universidades extranjeras o "inteligentes investigadores" de diferentes países, se llevaran por camiones y grandes aviones, nuestra riqueza cultural que es patrimonio de todos los argentinos honrados y conscientes. Tanto en Ischigualasto como en el Valle de la Luna, nuestros estudiosos han observado la presencia increíble pero cierta, de seres primitivos, de muy baja estatura, con un promedio de 1,40 metros que observaban a nuestros investigadores, desde atrás de grandes piedras y han podido determinar con exactitud que esos seres humanos, son de aspecto muy primitivo y poseen una cola de alrededor de 10 centímetros de largo, insertada en la terminación de su coxis, como en los perros o caballos, para dar un ejemplo terminante, pero de forma cuadrada, tal como le queda a las ovejas, cuando son descoladas, para posibilitar la cópula con los carneros. Estos seres de cola cuadrada y reducida a solo 10 centímetros de tamaño, viven en otra dimensión que nosotros, pues aparecen y desaparecen entre las piedras y la tierra, por donde nos observan y nadie puede establecer a ciencia cierta, donde se introducen y en que momento lo hacen. Es muy posible que estos seres primitivos, al menos para nosotros, los hombres actuales, se resguarden en el interior de la Tierra, pues muchos portan en sus manos, "huaras" o "Waras", especie de linternas de algo similar a los rayos lasser o infrarrojos de nuestra pretendida civilización tecnológica de los años 1993. Estos seres de piernas cortas, algo gruesos, de enmarañada melena, ojos saltones, baja estatura y cráneos marcadamente braquicéfalos, son inquietos, se expresan guturalmente y tienen una presencia física desagradable, sobre todo, a los seres humanos que nosotros estamos acostumbrados a contemplar. No sabemos, pues no hemos querido preguntarles si los operarios que manejan los tractores o camiones, con que están cambiando la fisonomía de Ischigualasto y del Valle de la Luna, han establecido contacto, por lo menos visual, con esos seres quizás intraterrenos. Los famosos "pasus" de nuestro tiempo histórico pueden no haberlos visto ni presentido su cercanía, imbuidos como están, de un materialismo total y de una actitud desaprensiva e ignorante, de todas estas verdades metafísicas e intraterrenas. 


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miércoles, 11 de mayo de 2016

DÉBORA GOLDSTERN. SECRETOS SUBTERRÁNEOS DE LOS MUNDOS OLVIDADOS

Hay que decir que sobre el misterio de la Cueva de los Tayos se ha escrito mucho a través de los años e investigado realmente poco. Antes  que Internet sea una fuente universal de información (y desinformación casi al mismo nivel), solo conocíamos esta historia de pluma de Erich Von Daniken  (El oro de los Dioses, 1974) y en mucha menor medida por el libro “Los Intraterrestres existen” (1980) de dos autores franceses, y por diferentes artículos en revistas de enigmas y misterios (periodistas como Faber Kaiser, Alex Chionetti, Villarrubia Mauso abordaron la cuestión). Tal vez el sorprendente Austerria, los Túneles de Agharta en América (2010) del investigador Javier Stagnaro sea la excepción. Pero nos faltaba a los aficionados a la historia ocultada y subterránea de Amerika, una investigación que ordenara y relacionara las piezas de este puzzle. Por eso doy la más calurosa bienvenida a esta obra de la “investigadora rebelde” Débora Goldstern.
 Quienes en mayor o menor medida rondamos por los misterios subterráneos, sabemos apreciar el trabajo de años y los datos reveladores aportados por Débora en esta su Magnum Opus.
  Daniken, el mítico padre Crespi, la expedición inglesa del año 76, el abogado ecuatoriano Peña Matheus, el espeleólogo argentino Julio Goyén Aguado y su biógrafo Guillermo Aguirre, Faber Kaiser, y un largo etcétera, y por supuesto el Leit motiv de esta historia: el enigmático descubridor de los “tesoros de los Tayos”: Juan Moricz, desfilan por las páginas del libro, permitiendo a Débora atar cabos, guiarnos como Virgilio al Dante y no dejarnos perdidos en la confusión y el descrédito.
 Es para mi enormemente destacable la información presentada por la autora desde la lejana Hungría tapando baches donde solo desconocimiento había.

 ¿Recomendar este libro?...  Me parece que a esta altura de lo escrito, sería redundante.
Con Débora Goldstern (dedicándome su libro)