lunes, 12 de septiembre de 2016

APROXIMACIÓN A LA IDEA DE "SALAMANCA" POR CARLOS BENEDETTO


Carlos Benedetto
INTRODUCCIÓN

El propósito de estas reflexiones es el de abordar el tema "caverna" desde un pensamiento distinto del comúnmente conocido como "científico".
 Asomarnos a la idea de "Salamanca" desde otra linea del pensamiento (donde no existen conceptos tales como "formación kárstica" ni instrumentales del tipo "teodolito" o "brújula geológica") tendrá para nosotros el sabor de hurgar en una dimensión distinta de "la caverna". Observemos que, incluso en nuestro idioma, hay una sutil pero el mismo tiempo marcada diferencia de contenido entre decir "Caverna de las Brujas" y "la caverna". Hay allí dos maneras distintas de abordar una misma realidad objetiva. Aquí vamos a intentar adentramos en la más descuidada de esas dos vías con la mayor profundidad posible, dentro del limitado marco de un trabajo breve.

LA CAVERNA SIMBÓLICA

 Coinciden los estudiosos del pasado del hombre en que el racionalismo y el positivismo son creaciones relativamente recientes de una civilización muy especifica  la cual es la europea-occidental. No podamos ir -salvo excepciones distantes en tiempo y espacio- mucho mas atrás del renacimiento para encontrar los orígenes de esta concepción del mundo. Más atrás aún encontramos, empero otras cosas.
 Ya en la civilización súmera hallamos relatos sobre "descensos a los infiernos"`: el héroe Gilgamesh se había "sentado frente al palacio de los dioses del mundo subterráneo". Su amigo Enkidu había descendido al mundo inferior, y ese descenso había sido descrito como "descenso al Templo". Luego contaría a Gilgamesh lo que había visto allí.
  Evidentemente, ese "mundo subterráneo" estaba significando otra cosa, muy distinta de lo que el pensamiento racional entiende hoy por "mundo subterráneo". Es también distinta la idea que de "caverna" nos da Platón en la alegoría contenida en LA REPUBLICA. Es un texto al cual nos remitimos y que puede ser entendido de manera totalizadora y coherente desde distintos ángulos de visión: político, psicoanalítico, esotérico, pedagógico, sociológico. Sobre esa alegoría, Werner Jaeger diría que hay en ella un relato del tránsito del alma desde lo temporal a la eternidad."la caverna" no es, entonces, un ámbito físico mensurable y tangible, sino un símbolo, un medio que nos conecta con un fin imposible de transmitir de manera directa. Es, para él, un símbolo de la actitud humana frente al problema del conocimiento, una verdadera imagen de la educación, del aprendizaje, de la transmisión de le cultura. Quizás sea el punto adecuado para recordar que, en tanto pensamiento simbólico, no hay lógica en él, sino una suerte de "analógica"; es decir, se trata de una forma de pensamiento que mediante analogías está remitiéndonos constantemente a otra cosa, a Lo Otro.
  Uno de los mas reconocidos estudiosos de los simbolismos religiosos del Viejo mundo, el desaparecido Rene Guénon, dedicó muchas páginas al desentrañamiento del significado profundo de los distintos símbolos que las culturas humanas transmiten de generación en generación, y que parecían tener el mismo valor  a escala universal. Respecto de "la caverna", Guénon dice que se trata de un símbolo muy vinculado al de "laberinto"; ambos, a su vez, se conectan con la idea de un "viaje subterráneo", igualmente simbólico. Según Guénon, en las religiones antiguas, los procesos iniciáticos comienzan con una renuncia al mundo "profano" y un descenso a los infiernos. La caverna es justamente, el lugar de acceso a los infiernos. Luego, la salida de la caverna será el pasaje de la oscuridad a la luz, que -también simbólicamente- hace referencia a un "despertar a un nuevo estado de conciencia".
 Para Guénon, la caverna es también una imagen del mundo, De esa manera, y dado que el mundo tiene oscuridad, pero al mismo tiempo luz, también la caverna (recordemos, la caverna simbólica) está '"iluminada interiormente". El "Lux in tenebris" (que, dicho sea de paso, ostenta en su escudo la Sociedad Venezolana de Espeleología) significa la fusión de lo oscuro y lo luminoso en una misma realidad; desde esta visión del mundo, donde se ha producido la conjunción de opuestos, la oscuridad está afuera de la caverna, no adentro.  La caverna, en este sentido, hace referencia a "centros espirituales" (que en algún sentido podríamos identificar con monasterios, religiones esotéricas, shamanismo, etc.) que están ocultos, pero donde al mismo tiempo reina la "verdadera luz", el conocimiento absoluto. Entonces, la caverna comunica con el Infierno, pero también con el Cielo. La caverna, según Guénon, está vedada a "los profanos"; a ellos se les impide la entrada mediante laberintos. Caverna y montaña son "centros del mundo". Uno visible y el otro invisible; uno masculino y otro femenino; ambos conforman el "andrógino" espiritual.
  Veremos de qué manera esta visión del mundo se mantendrá hasta nuestros días (la literatura de Leopoldo Marechal en nuestro país es todo un ejemplo), y de qué manera muchos de estos supuestos se hallan contenidos en el pensamiento popular de nuestra tierra. O bien porque en éste se conserva el germen de una forma de pensamiento cuyo destino final serian las "altas religiones" que toma Guénon para hacer sus estudios, o bien porque esas "altas religiones" se dieron (o se dan) también en América, aunque nosotros no tengamos "ojos para ver" (empeñado como está occidente en buscar la "salvacion" en las religiones orientales, se olvida de los Carlos Castaneda y Rodolfo Kusch que en América comenzaron a desenterrar espiritualidades insospechadas. Pero eso es ya otro tema).
 Lo cierto es que hay muchísimas referencias, en nuestro continente, a cavernas que remiten, a su vez, a "la caverna" en su sentido simbólico antes señalado. Veamos.

LA CAVERNA EN AMÉRICA

Laurette Sejourné, por ejemplo, nos cuenta, en la bibliografía que detallamos al pie, la coincidencia de las cosmogonías azteca e inca respecto de los llamados "mitos de fundación": los antepasados de de los aztecas provenían de "Chicomóztoc", que quiere decir "7 Cuevas", que era una suerte de "Patria Espiritual' de los mexicanos. Quetzalcoatl también hará, como Dante, un descenso a los infiernos. Allí permanecerá 6 días, para posibilitar la creación del "quinto Sol" (¿la luz, como en cosmogonía griega?). Sejourné indica que, también entre los peruanos, uno de los hijos del Sol permanece un tiempo en las cuevas, y luego se transforma en Manco Capac. Es como si lo humano, lo social, la cultura, tuvieran un sentido a partir de una referencia a una patria espiritual original, vinculada a "la caverna".
  Sin volar tan alto, Henry Shoemaker nos informa sobre le enorme cantidad de historias contadas por los aborígenes de Pennsylvania acerca de un mundo subterráneo o de laberintos, donde se celebraban ceremonias que luego fueron consideradas "infernales" y diabólicas por el cristianismo que se impuso a esas culturas.
 Algo similar encontramos, finalmente, en el folklore de nuestro país, donde la idea de "Salamanca" tiene mucho de "caverna" simbólica, en la misma dirección, que las culturas del Viejo Mundo, anteriores al Renacimiento y que las culturas americanas anteriores a la Conquista. Es como si Prehistoria, Antigüedad y Cultura Popular tuviesen aquí un punto de encuentro.
 "Salamanca" es, según los distintos estudiosos que se ocuparon del tema, la cueva consagrada al culto del Diablo. Es una "leyenda" o una "superstición" (la denominación varía según las ideologías de los distintos autores) extendida por Argentina, Brasil, Uruguay, pero que, sin embargo, nosotros creemos de alcance más universal aún, según vinos.
 Debe tenerse presente que "Salamanca" es el nombre que en general el pensamiento popular e indígena da, en nuestro país, a un ámbito que tiene relación con un mundo espiritual y con el mundo físico a la vez. De allí el error en que incurrimos -por apresuramiento e ignorancia, o quizás por no querer separarnos de nuestra concepción occidental del mundo- al afirmar que "respetamos la toponimia" de cada región, y por lo tanto llamamos "La Salamanca" a una cueva determinada, perdiendo de vista que quizás "Salamanca" no sea un nombre propio, sino una denominación general que hace referencia a una tradición religiosa expresada en símbolos (como el que nos ocupa ), y que tiene más extensión y profundidad que la que suponemos. Cuando decimos que "los lugareños llaman LA SALAMANCA a esta cueva" estamos proyectando en ellos nuestra concepción del mundo, en la que caben las excesivas puntualizaciones y la necesidad de etiquetar-para-controlar. En realidad para ellos no es la cueva llamada de tal manera, sino otra cosa... quizás una forma exterior de un ámbito espiritual que llevan dentro y que nosotros no terminamos de comprender plenamente.
  El desaparecido sacerdote Pablo Fortuny, que estudió las tradiciones indígenas (y a las que, empero,  definió a priori con esa palabra tan desagradable, que es "supersticiones"), nos informe que la "Salamanca" es escuela de perdición, de enseñanzas demoníacas. Allí el diablo enseña "artes malignas", sobrenaturales. Al entrar, el paisano vende su alma al diablo y al salir, si sale, no debe contar a nadie lo que ha visto allí adentro. A la entrada debe desnudarse y escupir un crucifijo puesto hacia abajo en señal de desprecio a Dios. Luego penetra a un  recinto fastuoso donde esta Zupay (el Diablo) rodeado de animales repugnantes. Estos reptan por el cuerpo desnudo del paisano. y si éste no se inmuta, ya ha pasado la primer prueba. Luego es sometido a otras pruebas, y al final vende su alma a Zupay. A continuación ocurren las orgías más deliciosas e inimaginables, de las que participan hermosos mancebos y doncellas; al salir, el paisano tiene multitud de conocimientos que el padre Fortuny califica de "infernales" y que lo llevan, generalmente a la locura; quizás se convierte en un invencible "Don Juan" o en el mejor jinete o cantor; hay quienes afirman que los mejores cantantes de folklore han sido "salamanqueros" y que -por su pacto con Zupay- tarde o temprano terminaron o terminan muriendo de manera no natural.
 Antonio Paleari, en cambio, sostiene que el "iniciado" puede burlar a Zupay y salvar su alma. En esto se asemeja la leyenda de la salamanca con el mito goethiano de FAUSTO. También hace referencia a la manera en que se produce el ingreso al mundo inferior, y resalta la coincidencia con los "aquelarres" europeos cuando se refiere a las orgías, lo cual hace suponer que la entrada a la salamanca seria una conexión intensa con la más intima naturaleza animal del hombre, condición sine qua non para alcanzar "otros estados". Dante, los personajes de Herman Hesse o Marechal, han pasado por estos trances en su peregrinaje espiritual.
 A Paleari le llama la atención la paradoja de que "dentro de la salamanca hay luz y brillo", quizás sea por lo que decíamos antes sobre "lux in tenebris".
  En cuanto al origen de la leyenda, casi todos los autores coinciden: "salamanca" es una deformación de la palabra "salamandra", con que se designa a un batracio de piel negra y manchas amarillas, de 20 centímetros de largo, que habita en las bocas de acceso de algunas cuevas. Fortuny, por su parte, sugiere que le palabra podría tener también un origen que quechua, ya que "Salamanca" significaría  "olla maligna" en esa lengua.
  Quizás sea del caso recordar que considerar "buena" o "mala" una tradición popular tiene que ver con la historia del pueblo a que pertenece; de esta manera los antiguos dioses "paganos", sólo comenzaron a ser "malignos" a partir de la imposición del cristianismo. Como señaló oportunamente Karl Jung, el catolicismo enterró en el inconsciente de los pueblos que conquistó a sus divinidades originales, y éstas quedaron habitando en el subsuelo asociadas a EL MAL, que debe ser conjurado y destruido. Es muy reciente en Occidente la aceptación de los "monstruos" que habitan el inconsciente y su incorporación a la totalidad de la psique; como son recientes el Psicoanálisis. la Arqueología. y la confirmación de que en la original cultura indigena y popular americana el Mal y el Bien eran complementarios y  necesarios el uno para el otro. Es por eso que las cuevas que tienen atributo de de "salamanca" están alejadas de los poblados; porque éstos se rigen por leyes en las que la idea de conjunción  Bien-Mal está subordinada y hasta perseguida por la concepción según la cual se trata de una oposición inconciliable. Es la misma razón por la cual los habitantes de la quebrada de Humahuaca asisten a misa pero previamente rinden culto a la Pachamama, aún burlando las prohibiciones del cura párroco; hay allí un sincretismo en terminos de subordinación de una cultura respecto de otra.
 Hay, finalmente, un dato que rescata Paleary y es que Zupay aparece vestido de  rojo, en la generalidad de los relatos. Esto nos hace pensar en el "hechicero rojo" que descubre Kusch en la Puerta del Sol de Tiahuanaco, y que seria el personaje dominante del Uk' upacha o mundo  subterráneo de le tradición espiritual alto peruana antigua.

LA BÚSQUEDA DE UNA LÍNEA DE PENSAMIENTO

Hemos mencionado varias veces al desaparecido antropólogo y filosofo argentino Rodolfo Kusch, y es momento de detenernos en lo que él escribe sobre el "mundo subterráneo" en la tradición indígena americana.
 A partir de una investigación llevada a cabo junto a hechiceros y yatiris del altiplano, Kusch reconstruyó le visión espiritual de los antiguos amautas peruanos y señaló que en gran medida esa tradición sigue viva, aunque nos llegue a nosotros en forma quizás "grotesca". Entre otras cosas nos dice que el cosmos indígena se dividia en, por así decirlo, tres planos: el Hananpacha (o Cielo), el Gay-pacha (la superficie terrestre) y el Ukl'upacha (o mundo subterráneo), Este último está habitado por el 'hechicero rojo", y se enfrenta constantemente con el Hanan-Pacha. Pero el trueno aparece cono elemento conciliador. En el Uk' upacha es donde Manco Capac sufre las pruebas iniciáticas,  al cabo de las cuales fundará el Tahuantinsuyo. Luego afirma que sólo es posible la construcción de un Cosmos (como lo es el Tahuantinsuyo, si tomamos a "cosmos" en su significación de "gran ordenamiento") si antes se han asumido las fuerzas demoníacas. Que es un principio que encontramos en todas las doctrinas espirituales de la Historia y también (¿por qué no?), y a su manera, en el Psicoanálisis. Entonces, lo infernal adquiere aquí un significado distinto que en otras concepciones. El infierno es un "infierno iniciático", como en Dante, como en Goethe; el infierno es el pase obligado en el canino al Cielo. Nuevamente, entonces, "lux in tenebris", Esta forma de pensamiento es distinta pero también anterior y superior al naniqueísmo disociante que se impuso en Occidente en los últimos siglos y que hallaras vias diversas de expresión, como por ejemplo, las conocidas dicotomías civilización-barbarie.
  Dentro de esta visión, entonces, la caverna es mucho más que una formación kárstica.
  Kusch señala que "Naturaleza" para el indígena, no es sólo lo que nosotros entendemos por naturaleza sino además, y fundamentalnente, un ente dador de sentido a la totalidad de la vida y el pensamiento y  "Pueblo" no es sólo una entidad social sino además. y fundamentalmente, una dimensión de nuestra propia psique. El mapa que dibuja Guaman Poma de Ayala ante los conquistadores españoles está a años luz de los modernos mapas diseñados por especialistas en Cartografia; no es el mapa del Perú físico. objetivo; pero si es el mapa del otro Perú, del Perú pensado en términos, de emoción y sentimiento, regido por una numeración y una partición en segmentos que admiten vinculaciones con lo mítico, lo alquímico medieval o la cábala.
 Ese Perú era un "macrocosmos" respecto del "microcosmos" llamado "hombre". Es una realidad de gran valor en tanto no se diferencia de lo humano. Es objetivo y subjetivo a la vez.
 Se da, entonces, en los conceptos de "pueblo", "naturaleza" o en el mapa peruano de Guaman Poma, un vector de pensamiento distinto. Kusch nos dice que existe una "doble vectorialidad del pensar": una forma se desarrolla por el vector de lo racional y la otra por el vector de lo emocional, lo mítico. Europa desarrolló uno y el resto del mundo el otro, América es un continente de cruce de vectores. En ella se da, según Kusch, una "doble vectorialidad" del pensar, un mestizaje si se quiere, una tercera posibilidad de pensamiento, aún en germen.
  En este contexto, "la caverna" tiene una significación científica, pero al mismo tiempo de otra índole. Racional y emocional a la vez, donde lo emocional es mucho más sutil y elevado que la mera aficción afectivo-nostálgica. Por ello, porque con viven dos vectores de pensamiento, hay paisanos que por nada del mundo acompaña rían al espeleológo en su entrada a "la caverna" y otros que, en cambio, si lo hacen, aún sintiendo que allí hay "algo más" que pura roca.
 La misma "doble vectorialidad" es posible de ser descubierta en el hecho de que a menudo 1os estudios espeleolegicos están estimulados, en nuestra tierra, por una búsqueda de lo fantástico. Al menos en sus primeras etapas.

LOS ALCANCES DE "SALAMANCA"

No Puede ni debe decirse que aquí se agota el tema. No es ésa, tampoco, la intención. Nos interesa si proponer que se encare la la cuestión "caverna" desde el terreno del mito -que es una forma distinta de conocimiento-, con el propósito de que también se profundice en este aspecto el tena, Para ello, estimamos del caso insistir en la circunstancia de que lo mitico no pertenece a "etapas superadas" de la evolución humana, ni es sinónimo de "primitivismo' o "salvajismo'. Forma parte de la totalidad de la psique humana. Está,  por lo tanto, tambien prente en en el trabajo concreto de la llamada Espeleologia Cientifica.
 Cuando Michel Siffre relata sus experiencias de aislamiento en la soledad de las cavernas, utiliza una expresión que es "hors du temps"... "fuera del tiempo". Allí nos está señalando que la penetración en la soledad de la caverna implica, comitantemente, una penetración en otros mundos interiores (al estilo de lo que afirmaba el poeta surrealista Paul Eduard sobre que "hay otros mundos, pero están en éste"). Salirse del tiempo es equlvalente a salirse del encuadre cultural; es volver al vientre materno, es como decir que "las salamancas están alejadas de los poblados", son anteriores a la cultura.
 Es como zambullirnos en un ambito didtinto, que nosotros nos atrevemos a identificar con el inconsciente. ¿No es acaso, este último, un ámbito del no-tiempo? Las experiencias de aislamiento en soledad dentro de cavernas muestran fundamentalmente, que al aislarse al individuo de las. referencias temporales externas, de las influencias culturales y del contacto con otros seres, se lo lleva obligadamente a una reconexión con su "mundo interior". Con el transcurso de los días se pierde la noción o el interés por el tiempo, y se borra paulatinamente la barrera divisoria entre la consciencia y  lo inconciente, ¿No es acaso ésto una inmersión en el Caos primordial del que todos provenimos y al que tanto miedo tiene la civilización racionalista moderna? ¿No es acaso una forma más de definir lo que antiguamente las distintas psicologías implicitas en las religiones esotéricas denominaban "descenso a los infiernos"? Siffri experimentó consigo mismo, pero también estudió le cultura de los Mayas, y descubrió que éstos -que desarrollaron sus categorías culturales a partir de lo mítico y no de una oposición a él- también hacían experimentos con la "atemporalidad" propia de las cavernas.
La inmersion en el subsuelo, en el inconsciente, en mundos "ocultos",  a veces es identificado con "locura". ¿No es acaso, la locura, definida como la pérdida de control de lo inconsciente por parte de la consciencia? Si tenemos en cuenta la equiparación explícita o implícita que la cultura moderna ha hecho entre locura, hechicería y brujería, no ha de extrañarnos que haya una caverna llamada Las  Brujas o un "Pozo de las animas" en Mendoza, y, una Cueva de Beño en les cercanías de Jachal, San Juan, que según la tradición del pueblo era el lugar donde se escondía "Beño", un disminuido mental de apellido Esquivel, que solía cuidar cabras en la región. ¡Cómo si la caverna fuese el "ámbito natural" para ese tipo de personas!
 . "Zupay" es el Mal, el "hechicero rojo" que habita el inframundo. En nuestra cultura popular actual es un Mal prohibido, que debe permanecer oculto, que no ha sido incorporado a la vida como parte inevitable y necesaria de esta. Si hacemos una consideración desde el estado actual de la cultura popular, observando a la sociedad con criterio organicista, veremos que el cristianismo ha ocupado lo que en un individuo denominaríamos "consciencia", mientras que el pensamiento indígéna primordial ocupa el lugar de lo inconsciente, lo prohibido, lo innombrable, lo inferior. De manera que la idea de Mal será distinta en la cultura indígena pura, respecto de la cultura indígena cristianizada. En aquella habrá conjunción de opuestos, y en ésta, una separación irreparable. Por eso, Zupay tendrá connotaciones distintas en los escritos de un folklorólogo de orientación católica y en las tradiciones orales de la gente que vive en los cerros, que no escribe, pero que sigue creyendo en sus dioses ancestrales. En esas tradiciones, no se adora solamente a las fuerzas del Bien, sino que además se busca atemperar las fuerzas del Mal; vale decir, ambas están integradas en un todo vital. Esto sería considerado herejía por otros (o superstición por los más).
 Salamanca puede ser, en otro orden de cosas, una simbolización del "pa' mi" defindo por Kusch como ese ámbito psíquico en el que el hombre ciudadano se refugia; es algo así como el ojo tranquilo del huracán donde se esconde el hombre inmerso en la gran ciudad, o en general el hombre que toma distancia del "horror del mundo", incluso en las culturas indígenas. Asi pues, costumbres tales como la de cobrar el sue do y reservarse una parte del dinero "pa' mi", antes de dar el resto a la mujer para la manutención del hogar, son manifestaciones de ese "vació central" innombrable, incuestionable e intransferible, que funciona a manera de "autorrefugio" del "horror del mundo". Ese "pa´mi" es también un ámbito interior, oculto. El "Pa' mi" es un espacio interior inalienablemente privado y equiparable -aunque en nivel profano- a los "espacios centrales sagrados", y que el hombre necesita a manera de "ojo de huracán", para recuperar la armonía perdida. Un espacio oscuro e innnominable, indefinible, pero luminoso y, gratificante a la vez. "Salamanca" puede entonces, estar haciendo referencia a una forma social del "pa' mi" apuntado por Kusch. Así, "la caverna" tendrá, desde esta perspectiva, no sólo una manifestación exterior (que para la mentalidad occidental se define sólo en términos de formación geológica), sino una significación interior: es la morada de una fuerza invisible, es un ámbito de hoquedad sagrada, es la expresión de Lo Femenino, una corporización del "caso oscuro" del que extraemos fuerzas y al que necesitamos recurrir cada tanto para construir el "cosmos" de lo visible.
  Esta visión del tema proviene, en Occidente, de la sociedad antigua y medieval, a la que parece haberse renunciado. En América, Asia y África pervive desde la noche de los tiempos. Recordando  nuevamente lo que antes dijéramos en torno a los trabajos efectuados por Siffre, quizás tengamos que ponernos a pensar que  la caverna simbólica es una visión que algún lugar de nosotros mismos no nos es del todo ajena. De esta manera podrá facilitarse la comprensión (que es mucho más que el mero estudio antropólogico en los términos conocidos) del significado de "la caverna" en la mentalidad popular y enriquecerse aún más la investigación espeleológica con la inclusión en la misma de aquello intangible que ha dado en llamarse "lo específicamente humano". Allí es donde, también, el espeleólogo quizás encuentre las profundísimas razones de por qué hace lo que hace.

BIBLIOGRAFIA

  1. ANÓNIMO
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 9. PLATON "'La República" (Alegoría de la Caverna) Clásicos Bergúa - Madrid, 1966.
 10. SEJOURNE. Laurette  "Antiguas Culturas Precolombinas" Historia Universal Siglo XXI, Tomo  21 Siglo XXI Editores, Madrid, 1972,
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 12. SIFFRE. Michel *Hors du Temps" Le Livre de Poche, Fayard, 1971 - París.

(1985. Aproximación a la idea de “Salamanca”. Salamanca 1 (1): 3-8. Buenos Aires )
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