lunes, 31 de agosto de 2009

PAITITI

Osvaldo Masanet y Pablo Basterrechea
En este artículo quiero presentar a Osvaldo Mario Masanet:
Investigador, explorador, pero sobre todo un “buscador”. Una vida rodeada de increíbles experiencias. Aquí nos cuenta algunas de sus vivencias y nos habla del norte de su búsqueda: encontrar lo que el intuye es el Paititi (1)
“De chico siempre me interesó el Tibet y cuando veía fotos del Perú, del norte de India, de Nepal; era como si ya lo conociera, como si ya hubiese estado allí.”
En el año 1973 a Osvaldo le presentan una persona supuestamente interesada en los mismos temas que lo apasionaban. Hablaron de muchas cosas y al final de la charla, este muchacho le dice: “Prestá mucha atención a los nombres de tres libros: “El secreto de los Andes” (Brother Philip), “El Kybalión” y “Yo visité Ganímedes” (Yosip Ibrahim)”. Aquí hay un dato curioso: “Yo visité Ganímedes” se publicó en Argentina recién en el año 74, un año después de la recomendación del libro por esta persona.
Osvaldo nos sigue contando:
“La noticia era en ese momento, que el centro espiritual del planeta cambiaba la vibración, el lugar donde entra la energía pránica en oriente, se trasladaba hacia los Andes. Por eso en el año 74, cuando después me entero que hubo un Kumba Mela, una fiesta que se hace en el Tibet cada doce años y que coincidía con el traslado de esa energía; yo la sentí en Buenos Aires (esa energía fuerte).”Al leer Osvaldo aquellos libros y otros sobre estos temas, ver un paralelismo del Tibet con el altiplano, y conocer las primeras experiencias del grupo de contacto Rama (2) a través de las noticias periodísticas, decide viajar a Lima (Perú) con un amigo llamado Rufino: “A principios del 80 viajamos a Perú. Allí conocí personalmente a José Rosciano Holder (3) -con el cual ya me carteaba desde hacía años-, a Carlos Paz García- presidente del IPRI (4)-, a la secretaria de Daniel Ruzo (5) entre otros personajes”En un viaje a la playa de Chilca, tiene una experiencia interesante: “Estando con chicos del grupo Rama, sentados haciendo una rueda, de repente aparece un ser arriba de un cerro: raro, pelo largo rubio, con un traje ajustado, y saluda con el saludo típico de los “hermanos mayores” (como llamaban a los extraterrestres que se contactaban con la agrupación): la mano derecha en el corazón y la mano izquierda con la palma abierta”. Pero no estaban solos: “Había tres camionetas 4x4 y varios individuos pescando. Nos dijeron nuestros compañeros del grupo que eran de la CIA, que estaban por ahí porque ocurrían fenómenos muy raros en esos tiempos. Luego se fueron alejando”. Osvaldo continúa: “En determinado momento, mientras estaba cantando con el grupo una canción que habla del Dios Krishna, veo aparecer por el horizonte del mar, una bola anaranjada bastante grande, y digo: ¿será una nave?; cuando termino de decirlo desaparece en la nada”. Ese mismo día, pero ya por la noche Osvaldo tiene una nueva experiencia: “Estábamos en la plaza del Barranco conversando con mi amigo, y veo una esfera oscura que pasa por arriba de los árboles lentamente, una gran mancha negra que alcanzo a ver creo, yo solo, porque todos en la plaza parecen inmutables”. En el transcurso de esos días Osvaldo vive otra impactante experiencia, junto a su amigo argentino y a un instructor peruano del grupo Rama, llamado Juan Carlos, en el centro del barrio de Mira flores, en la Plaza de la Confraternidad: “Sentados una noche en un banco de la plaza frente al mar, vemos una luz que salía del perfil del cerro El Chorrillo, viniendo en dirección sur-norte hacia el Callado. Cuando pasa frente a nosotros nos damos cuenta que tiene una forma lenticular, tal vez de 100 a 150 metros de diámetro. Esta luz parece detenerse unos instantes haciendo un juego de luces como a modo de saludo y se va sin hacer ningún tipo de ruido. Enseguida aparece otra luz haciendo el mismo recorrido, pero esta vez en forma de triángulo con los mismos destellos de luz, con un tamaño bastante parecido a la anterior. Juan nos dice: ¡están desfilando para ustedes! Cuando esta luz se pierde haciéndose un punto, aparecen ¡dos potentes luces de un mismo objeto! Cuando se pone recto a nosotros se ve todo el contorno luminoso mucho más grande, pero en el medio una faja oscura. Entonces le pido a Rufino que pregunte: ¿si son seres de otros mundos, hermanos nuestros? hagan una señal y apaguen las luces. Rufino lo hace extendiendo las manos, con las palmas hacia arriba y los dedos hacia abajo, entrecerrando los ojos, con todo el amor y la devoción. Inmediatamente el tremendo aparato empieza a disminuir su velocidad y su luz; lo cual nos permite ver en la faja del medio una serie de ventanitas, dándome la impresión que había movimiento adentro; ni bien veo eso, se prende de golpe en una explosión de luz, vuelve a arrancar y hace varios destellos como si nos estuvieran saludando; nos pusimos la mano en el corazón y dijimos ¡gracias hermanos!”.
Impactado por todos estos sucesos, Osvaldo decide conocer la meseta de Marcahuasi con su amigo, donde también vive otro increíble suceso: “Una noche abro la puerta del establo donde estábamos parando para ver el cielo y veo una estrella muy grande, cierro, avisándole a mi amigo; él la mira extrañado por su tamaño y se retira para dormir, cuando vuelvo a abrir, se había iluminado toda la meseta como si fuera de día, cerré la puerta asustado y me dije: todavía no estoy preparado para esto; al rato volvió todo a la normalidad”.
Ahora Osvaldo nos contará sobre los caminos que lo han llevado en la búsqueda para la cual se ha estado preparando durante muchos años, su meta: encontrar la ciudad perdida del “Paititi” o “El dorado”: “Yo digo que empecé en lo esotérico y terminé en lo histórico…dicen que los conquistadores venían solo a buscar el oro y las piedras preciosas, pero ¿venían solo a eso?; a mí me daba la impresión que no, que había algo más que era algo mucho más valioso que el oro y la plata.” En el transcurso de sus búsquedas e investigaciones Osvaldo conoce al explorador y espeleólogo Julio Goyén aguado (6): “A Julio le interesaba algúnos aspectos de mi búsqueda; me hizo compartir todo lo referente a la espeleología. El era un número 1 en el destino igual que yo” (aclaramos aquí que Osvaldo es numerólogo).
Nos detenemos un instante para escuchar esta fantástica revelación que le hizo Goyen Aguado a Osvaldo y tal vez a otras personas, cuando Goyen compartió con Neil Armstrong la famosa expedición a las cuevas de Los Tayos en la selva ecuatoriana en el año 1976, organizada por el ingeniero Stanley Hall:
“Me contó Julio que cuando estaban abajo en la caverna, se había producido un grave problema arriba y pensando que los iban a matar le preguntó con cierta trampa qué había pasado en la luna; Armstrong le confirmó que habían visto naves en forma de disco sobre la superficie, o sea platos voladores”La búsqueda de Osvaldo no fue solo los viajes a lugares como Perú, Bolivia y sus recorridos por el Brasil; también realizó otro tipo de viajes: “Tuve una experiencia chamánica para poder llegar al Paititi; tomé la mal llamada “Soga del muerto” o Ayahuasca (7) en dos oportunidades: la primera vez “la planta” me dijo que pruebe dos veces y que en la tercera me iba a revelar el lugar en el que se encuentra el Paititi. La segunda fue en Bolivia donde están los Callahuayas o médicos andinos, cerca del Titicaca; controlado por estos chamanes; la experiencia fue la siguiente: entré en el cuerpo de un águila real o águila dorada, “viajé” hacia la zona donde está Paititi, atravesé unos grandes ríos, unas sierras, todo muy rápido; empiezo a volar en círculos y veo con los ojos del ave los restos de una ciudad en ruinas tapadas por la selva, que no es muy frondosa, también cavernas con inscripciones; veo indios que me miran y señalan, yo me escondo en una especie de roca alta desde donde se veía parte de la ciudad entre lomas. Para mi todo transcurrió en aproximadamente una hora, pero lo curioso es que en realidad la experiencia con “la planta” duro cinco o seis. Sentí que estuve cerca.”Osvaldo cree estar convencido que esa zona está en el estado de Rondonia, en la Serra Dos Pacaás Novos, en Brasil. Espera el tiempo adecuado para la revelación final, cuando “la planta me hable” por tercera vez
En las postrimerías de nuestra charla Osvaldo reflexiona:“El Paititi o El Dorado si bien existió y existe, no es más que una especie de antesala de algo más importante, algo más que estos pueblos respetan y son custodios tal vez sin querer.”
“Ir lejos de los caminos trillados” dicen los esoterístas, donde uno “siente”; si uno tiene que llegar, va a llegar, si uno está predestinado no puede ser traumático en ningún sentido, se le tiene que allanar el camino, sino no es para uno.”

Gracias Osvaldo
Si alguien desea comunicarse con Osvaldo, este es su e-mail: osvaldodoghi@hotmail.com


Notas:
(1) Paititi o Paitití o Gran Paitití es una ciudad legendaria de la cual se dice está actualmente perdida al este de los Andes
, escondida en alguna parte de la selva tropical del sureste de Perú, norte de Bolivia y suroeste de Brasil (especialmente en la regióndel Acre).Es una "continuación" de El Dorado porque ésta ciudad era rica en oro.
(2) Grupo creado en 1974 en Perú, que afirma tener contacto con seres extraterrestres y formar parte de una misión especial
(3) Peruano, maestro de una escuela esotérica. Autor del famoso libro “Yo visité Ganímedes” bajo el seudónimo de Yosip Ibrahim
(4) Instituto peruano de relaciones interplanetarias
(5) Esoterista peruano, estudioso de la meseta de Marcahuasi. Concluyó que existió en esa zona una cultura milenaria a la cual bautizó “Masma”
(6) (1941-1999) fundador del CAE (centro argentino de espeleología) Conocido por sus numerosas exploraciones, sobre todo a las cuevas de Los Tayos en Ecuador
(7) Preparado vegetal empleado en rituales médicos y/o religiosos y en la medicina tradicional de los pueblos nativos amazónicos

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada