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sábado, 26 de julio de 2025

KASSKARA Y EL SECRETO DE LOS SIETE MUNDOS, POR JOSEF BLUMRICH*




 Las tradiciones de las que voy a hablar aquí son historias auténticas de los indios. No tienen nada que ver con Buffalo Bill o con el glorioso Karl May, sino que son la más auténtica y antiquísima herencia de los indios hopi. 

 La zona de la que nos viene esta información es la reserva hopi en la parte septentrional del Estado norteamericano de Arizona, a unos 130 kilómetros al SE del Gran Cañón. El centro espiritual de esta región es el poblado de Oreibi, que es demostradamente el más antiguo lugar ininterrumpidamente habitado de Norteamérica. Allí nació White Bear, “Oso Blanco”, de quien proceden estas informaciones. Quisiera señalar de entrada que White Bear no es un jefe. Tendrá hoy unos 74 años, es miembro del consejo de la tribu y alcalde de New Oreibi. De acuerdo con la tradición. White Bear pertenece al clan de su madre, el clan de los coyote. Su padre pertenece a la familia de los jefes del clan de los osos, el clan principal de los hopi desde que se encuentran en el cuarto mundo. Pero de esto hablaremos más adelante. Mi esposa y yo conocemos a White Bear desde 1971 y nos consideramos amigos suyos. Muy pronto comenzó a contarnos leyendas hopi, y a menudo entró en muchos detalles. Pero durante largos años se negaba a autorizar que se publicaran las tradiciones de la tribu. Pero finalmente accedió a ello, y hoy dispongo de casi 43 horas de cintas grabadas con narraciones y explicaciones adicionales. Las informaciones que me dio White Bear se refieren en su totalidad a acontecimientos históricos. Bien, esto es todo sobre el trasfondo. 

 Mi ponencia la dividiré en dos partes. En primer lugar referiré directamente las tradiciones hopi, y en la segunda parte las comentaré desde la perspectiva de nuestros conocimientos actuales, limitándome para ello a unos pocos puntos. Pero de entrada quisiera señalar que muchas de las cosas que para los hopi son hechos definitivos, posiblemente nos hagan sonreír. Sin embargo, rechazar globalmente unos conocimientos extraños a nosotros sería tan erróneo como la fe ciega en ellos. Deberíamos contemplar estas tradiciones indias de forma crítica, pero con respeto, sin abandonar en ningún momento este mínimo de modestia que nos dice que también nuestros conocimientos son limitados. 

 Según la tradición, la historia de la humanidad está dividida en periodos, que los hopi denominan “mundos”. Y estos mundos están separados entre sí por terribles catástrofes naturales. Con anterioridad a todos los periodos existía Dayowa, el Creador, quien dispuso la creación del primer mundo. Al final del primer mundo ya existían plantas, animales y seres humanos.

  El primer mundo sucumbió por el fuego, el segundo por el hielo, el tercero por el agua. Actualmente vivimos en el cuarto mundo. En total, la humanidad deberá recorrer siete mundos. 

 Los dos primeros mundos no pueden comprobarse históricamente, tal como sucede también con el Génesis. Debido a ello comienzo mi relato y mis comentarios en el tercer mundo, en el cual pueden apreciarse ya rasgos de acontecimientos históricos. El nombre del tercer mundo era Kasskara, en realidad el nombre de un enorme continente situado en el actual Océano Pacífico. Al principio la vida era allí muy agradable y armónica, pues los hombres acataban las leyes del Creador. La letra de las leyes era simple: “si queréis ser mis hijos, no deberéis emplear vuestros conocimientos para conquistar, importunar o matar. Tampoco debéis emplear nada de lo que os he entregado para fines malos. Si no acatáis estas leyes, dejaréis de ser mis hijos. ” 

 Ahora bien, Kasskara no era el único país del mundo. En aquella época todavía no existía América del Sur, por encontrarse bajo las aguas oceánicas, pero más al Este existía una tierra más pequeña, que los hopi denominaban sencillamente "país del Este”. Y los habitantes de esa tierra tenían el mismo origen que los de Kasskara. Muy pronto los habitantes del “país del Este” comenzaron a violar las leyes del Creador, conquistando y combatiendo a otras zonas todavía más al Este; hoy diríamos Africa o Europa. Y, al final, también quisieron ocupar Kasskara, y ante la oposición de ésta fue atacada por el “país del Este”.

  Llegados a este punto, debo intercalar una explicación. Desde el primer mundo, los humanos estaban en relación con los katchinas, palabra que podría traducirse por “altos, respetados sabios”. Se trataba de seres visibles, de figura humana, procedentes de un sistema de doce planetas tan alejado de la Tierra, que nadie sabe dónde se encuentra. Los katchinas eran capaces de trasladarse a velocidades gigantescas entre su planeta de origen y la Tierra, de circunvolar nuestro planeta y de aterrizar en cualquier lugar. Dado que se trataba de seres corpóreos, para los viajes precisaban de artefactos voladores. Y estos “escudos voladores” tenían diversos nombres.

  Acerca del aspecto de estos artefactos voladores, White Bear me dijo lo siguiente: “Si de una calabaza cortas la parte inferior, obtendrás una corteza; lo mismo debe hacerse con la parte superior. Si luego se superponen las dos partes, se obtiene un cuerpo en forma de lenteja. Este es, en el fondo, el aspecto de un escudo volador.” 

 En la reserva de los hopi también encontramos petroglifos en los que aparecen representados estos artefactos voladores. Por otra parte, los katchinas disponían de otro artefacto volador, cuyo aspecto se asemejaba bastante a un reactor de nuestros días. Sorprendentemente, estos aparatos no precisaban de carburante como el que conocemos nosotros, sino que volaban con algo que los indios denominaban “fuerza magnética”. 

 Hoy en día los katchinas ya no existen en la Tierra. Las danzas katchinas, tan conocidas hoy en Norteamérica, son representadas por hombres y mujeres en calidad de sustitutos de unos seres realmente existentes antaño. Los katchinas tenían a menudo un aspecto que causaba horror, por lo menos un aspecto extraño, así que originariamente se acostumbraba confeccionar muñecas katchina para que los niños se acostumbraran a su aspecto. En la actualidad, estas muñecas son fabricadas preferentemente para los turistas y coleccionistas. Así, por ejemplo, una de las mayores colecciones de muñecas katchin es la del senador Goldwater. 



 Pero prosigamos con los acontecimientos históricos: Kasskara fue atacada por el "país del Este” con armas potentísimas, imposibles de describir; sólo se sabe que estaban movidas por energía magnética o eléctrica. Así sucumbieron las ciudades y los habitantes de Kasskara. Tan sólo los “elegidos”, los seleccionados para ser salvados y sobrevivir en el mundo siguiente, fueron reunidos bajo el “escudo”. También es conocida la naturaleza de este “escudo”, y podemos compararlo a un cuenco invertido. Los proyectiles procedentes del “país del Este” explotaban en las alturas, de modo que los “elegidos” colocados bajo el “escudo” quedaban indemnes. 

 Pero en el curso del citado ataque algo salió mal, y el “país del Este” desapareció rápidamente bajo las aguas del océano, y también Kasskara comenzó a hundirse paulatinamente. Mucho antes de dichos acontecimientos los katchinas habían descubierto, en el curso de sus vuelos, nuevas tierras que emergían del mar al Este de Kasskara. Así que ayudaron a los “elegidos” a trasladarse a estas tierras de nueva creación. 

 Fue el fin del tercer mundo y el comienzo del cuarto. 

 La población llegó a esta nueva tierra por tres caminos diferentes. Los “importantes”, es decir, aquellos hombres seleccionados para recorrer, inspeccionar y preparar la nueva tierra, fueron llevados allí a bordo de los “escudos” de los katchinas. El gran resto de la población tuvo que salvar la enorme distancia a bordo de barcas. Y cuenta la tradición que este viaje se efectuó a lo largo de un rosario de islas que, en dirección noreste, se extendía hasta la naciente América del Sur.

  La nueva tierra recibió el nombre de Tautoma, que puede traducirse por "“La tocada por el brazo del Sol”. El “brazo del Sol” eran naturalmente los rayos solares, y esta tierra tocada eran las primeras elevaciones de Suramérica que emergían del mar. 

 Los primeros emigrantes que los katchinas llevaron a Tautoma llegaron allí hace unos 80.000 años. Y los últimos navegantes llegaron a este país unos cuatro mil años más tarde. Los primeros en llegar investigaron el país y eligieron una ciudad a orillas de un enorme lago, denominado hoy Titicaca. Esta ciudad fue creciendo cada vez más, y era llamada Tautoma, hoy conocida por Tiahuanaco. 

 Al cabo de unos siglos, parte de esta población comenzó a pasar por alto las leyes del Creador, quien al final se vio obligado a intervenir personalmente para castigar a los habitantes de la ciudad. El castigo es descrito de la siguiente manera: “Levantó la ciudad, la colocó de cabeza, y la sumergió bajo tierra”. Debido a la destrucción de la ciudad, la población quedó desperdigada por todo el continente, que en aquel tiempo ya había adquirido sus actuales contornos. Siguió entonces un largo período en el curso del cual los hombres se fueron repartiendo en grupos y clanes por los dos subcontinentes. Algunos de estos clanes iban en compañía de los katchinas, quienes a menudo intervinieron para ayudarles. La tradición cuenta igualmente que los katchinas eran capaces de mantener comunicación a través de largas distancias. Para ello hacían huso de la telepatía, según lo denomina White Bear. 

 Los hopi pertenecían a aquellas tribus que emigraron en dirección Norte, y recuerdan un período en el que atravesaron una calurosa selva y un periodo en el que se toparon con una “pared de hielo” que les impidió el avance hacia el Norte y les obligó a volver atrás. 

 Debido a lo sorprendentes que pueden parecer algunas de estas tradiciones, quisiera recordar que todavía hoy en día siguen vivas a través de diversas ceremonias.

  Mucho tiempo después todavía había clanes que seguían conservando las antiquísimas doctrinas. Estos clanes se reunieron y construyeron una ciudad de ”importancia trascendental”, que recibió el nombre de "La Ciudad Roja”, a la que se identifica con el actual Palenque. 

 Palenque, es decir, “La Ciudad Roja”, se convirtió en un importante factor para la historia de aquella zona. Pero para los hopi, su importancia reside en el campo espiritual; más que en los acontecimientos reales, están interesados en el trasfondo. Porque resulta que en dicha ciudad fue establecida la alta escuela del aprendizaje, cuya influencia todavía puede descubrirse en algunos hopi. Los maestros de dicha escuela eran los katchinas, y la “materia de enseñanza” estaba formada en esencia por cuatro partes: 

 1. Historia de los clanes. 

 2. La naturaleza, plantas y animales.

 3. El hombre, su estructura y función física y psíquica. 

 4. El cosmos y su relación con el Creador.

  Durante siglos la vida en “La Ciudad Roja” discurría de forma pacífica y armónica. La población fue aumentando, algunos clanes comenzaron a emigrar y fundaron nuevas ciudades en el Oeste, en la zona conocida hoy como Yukatán. Hasta aquel momento, “La Ciudad Roja” era el centro espiritual, pero entonces surgieron tensiones entre Palenque y las ciudades de nueva creación, siguiendo un período de numerosas guerras. La vida espiritual sufrió bastante a consecuencia de tales guerras, hasta que al final la zona quedó tan contaminada espiritualmente, que la gente ya no quería seguir viviendo en ella. Se vieron precisados a abandonar las ciudades y reemprender la gran migración. Esta es la verdadera razón por la cual los arqueólogos han encontrado estas ciudades vacías y abandonadas. 

 White Bear me dijo en cierta ocasión: "Vosotros no os lo podéis imaginar (el que las ciudades fueran encontradas vacías), porque siempre lo contempláis todo desde la perspectiva del hombre blanco. Pensáis mal; es preciso que comencéis a comprender antes de que podáis entender nuestra historia”

 Sin embargo, se nos plantea todavía una pregunta muy interesante: si los katchinas estaban tan preocupados por los hombres, ¿por qué no evitaron sus guerras? La explicación que los propios katchinas nos dieron en su día, todavía nos resulta comprensible hoy en toda su importancia terrible. Dijeron: “Esta es la Tierra de los humanos. El hombre es responsable de este planeta. Puede seguir haciendo su propia voluntad, pero lo hace bajo su responsabilidad exclusiva”

 Durante aquella turbulenta época abandonaron los katchinas la Tierra. Desde entonces vuelven de vez en cuando y nos observan, pero ya no nos ayudan ni nos enseñan. Ahora son invisibles, excepto cuando se muestran a determinadas personas en forma de apariciones. 




 Las grandes migraciones prosiguieron. Algunos grupos lograron ser grandes, ricos y famosos, pero hace tiempo que desaparecieron de la historia por haber hecho caso omiso de las leyes del Creador. Los pocos clanes que han seguido manteniendo vivo el viejo saber se juntaron más tarde en Oreibi. Esta es la razón de la especial importancia de este lugar. 

 La entrada de los indios hopi en nuestra historia coincidió naturalmente con la arribada de los españoles a Oreibi. Hace ya muchísimo tiempo que los katchinas habían profetizado a los hopi la llegada de hombres blancos a través del océano; incluso predijeron la época. Y cuando llegaron los españoles, los hopi les dieron la bienvenida de forma ceremoniosa. El jefe se adelantó, extendió los brazos y mostró la mano en signo de naquatch, es decir, de fraternidad espiritual. Los españoles malinterpretaron la señal y creyeron que el jefe indio sólo quería pedir limosna, por lo que les echaron unos cuantos objetos sin valor.

  Como es natural, los hopi se sintieron profundamente aterrados: ¡el nuevo hombre no conocía el importante símbolo de la fraternidad! ¡No se trataba de Bahana, el esperado hermano blanco! En aquel mismo momento los hopi supieron que tenían que vérselas con invasores y no con amigos. Y eso es lo que debió suceder.

  Y ahora llegamos a la segunda parte: el análisis de las tradiciones. Aparte de las cintas grabadas ya citadas más arriba, estudié también todas las crónicas españolas del siglo XVI sobre este tema, la historia de los aztecas, el Popol Vuh de los quiché-maya. Y en lo referente a nuestros conocimientos me he atenido naturalmente sólo a la literatura científica. 

 He aquí los tres resultados principales de este análisis:

  1. Las tradiciones de los indios hopi no sólo hacen referencia a su propia tribu, sino que describen la protohistoria de todos los indios americanos. 

 2. La colonización del continente americano se inició por el subcontinente austral. 

 3. Durante largo tiempo vivió en nuestra Tierra una colonia de extraterrestres.

  Saltémonos ahora el largo periodo de las migraciones, y concretémonos en los acontecimientos de la ciudad de Palenque, en el Yucatán. Aquí encontramos una dramática coincidencia entre la arqueología y la tradición de los indios. “Dramática” por el hecho de que cada uno de estos dos grupos —indios y arqueólogos — describen con sus propias particularidades estos mismos acontecimientos, estas mismas ciudades y estas mismas situaciones. Nos encontramos en la poco frecuente situación de poder fechar una tradición india por medio de los datos arqueológicos. Gracias a ello nos percatamos de que aquello que los indios hopi narran de Palenque y las guerras subsiguientes debió ocurrir aproximadamente entre los años 200 y 1200 d. N. E. 

 Hasta ahora no he hecho ninguna referencia a los katchinas, con el fin de poder establecer primero una serie de hechos:

  1. La secuencia de los acontecimientos relatados por los hopi es conexa y no ofrece contradicciones.

  2. En varios casos estos acontecimientos quedan confirmados por tradiciones independientes de otros pueblos.

  3. Determinados acontecimientos y lugares geográficos coinciden con nuestros conocimientos geológicos y arqueológicos 0, para expresarlo con mayor precaución: no se contradicen. 

 Ahora bien, a los katchinas no los he citado hasta ahora por una razón muy distinta. Porque si la descripción de los acontecimientos históricos por parte de los hopi nos han parecido reales, tampoco podemos ponerles en duda la credibilidad en relación con los katchinas, a los que describen de forma igualmente realista. 

 Lo primero que habría que decir acerca de los katchinas, es que tenían cuerpo físico, que tenían aspecto de hombres, que en muchos aspectos se comportaban como hombres, pero que disponían de unos conocimientos muy superiores a los de los hombres. No se les consideraba como dioses, ni hoy ni antiguamente. Esto mismo lo encontramos en cualquier parte del mundo en que se habla de tales seres. Tengo que subrayar que en este caso nos encontramos con un problema semántico. La palabra “Dios” o “dioses” para tales seres no es la palabra original en los diversos puntos originales, sino que ha sido introducido por nosotros, extraños al medio, que hemos llegado a él con posterioridad. 

 Casi todo lo que oímos acerca de las habilidades de los katchinas nos suena inverosímil: los artefactos voladores y su propulsión por fuerza magnética, el escudo que rechaza los proyectiles, la transmisión de noticias mediante telepatía. Algo que hasta ahora todavía no he mencionado: los katchinas eran capaces de engendrar niños en las mujeres sin mediar contacto sexual. Y a todo ello hay que añadir las habilidades que los humanos aprendieron de los katchinas. La más importante sea quizás el corte y transporte de enormes bloques de roca, y, en relación con ello, la construcción de túneles y de instalaciones subterráneas. 

 Cuando se rechazan tales relatos, ello se hace debido a su imposibilidad técnica. Mejor dicho: debido a lo que nosotros consideramos técnicamente imposible. Pero si contemplamos todos este asunto desde más cerca, veremos que quizás disponemos de unos puntos de referencia y posibilidades concretas.

  La “fuerza magnética”: ni los hopis ni nosotros sabemos de qué se trataba concretamente. Así, por ejemplo, todavía no sabemos qué es realmente la gravitación. El día que logremos descifrar este enigma, existirá la posibilidad de que incluso nosotros podamos volar sin limitación alguna. 

 Y en segundo lugar el escudo, capaz de hacer explosionar los proyectiles en los aires.

 ¿Se trata simplemente de un producto de la fantasía? Los soviéticos están desarrollando en la actualidad unos haces de protones capaces de destruir los cohetes en pleno vuelo. También en los Estados Unidos se habla de unos rayos de electrones parecidos, que tienen esta misma capacidad. Ambas armas defensivas poseen, en definitiva, el mismo efecto que las armas descritas por los hopi. La telepatía. Sabemos que existe, pero todavía no somos capaces de emplearla de forma planificada. Pero sabemos igualmente que se está trabajando intensamente en desentrañar su secreto.

  En cuanto al proceso de engendración mencionado antes, no podemos emitir ninguna opinión definitiva. 

 Pero afortunadamente existen las construcciones megalíticas, y por lo menos algunos de los túneles que se nos aparecen en todas las tradiciones entre el lago Titicaca hasta México han sido localizados. Si no se hubiera llegado a descubrir tales túneles, habrían sido desterrados al reino de la fábula. 

 Así, pues, disponemos de unos puntos de arranque y de unos testigos concretos. Lo que nos falta, concretamente, es una complementación de nuestros conocimientos técnicos y científicos. Pero nuestra propia falta de conocimientos no nos faculta a rechazar por las buenas la idea de que otros supieran mucho antes más que nosotros mismos.

  De todas partes de la Tierra nos enteramos que unos seres como los katchinas fueron a ver a los hombres. Pero siempre aparecen en acontecimientos más o menos aislados. Nadie, a excepción de los hopi, sabe mayores detalles acerca de la duración de su estancia, de lo que les aconteció y de cuándo volvieron a abandonar la Tierra. En otras palabras: nadie, a excepción de los hopi, sabe algo acerca de la historia y el destino de esos seres. 

 Por medio de las tradiciones podemos deslindar tres fases en la historia de los katchinas. La primera fase se inicia en tiempos muy remotos. Lo cierto es que los katchinas están firmemente establecidos en Kasskara. Dicho país tiene unos límites bien definidos y sus habitantes parecen ser agricultores. La situación era estacionaria. Los katchinas eran los señores, benevolentes pero indiscutibles. Era la época de su colonizaje terrenal propiamente dicho. Este equilibrio se vio truncado por acontecimientos geológicos que obligaron a los hombres, y también a los katchinas, a emprender la huida. La reconstrucción de la sociedad y del orden social en Tauroma llegó a su fin por otro acontecimiento geológico, al ser destruida Tiahuanaco.

  Ahora comienza la segunda fase en la historia de los katchinas. El país crece, debido a que el continente suramericano va emergiendo cada vez más de las aguas. La gente va emigrando hacia todos los lados: todo está comprendido en un constante cambio. Así resulta un estado no estacionario, que no puede tener centro alguno, por lo que arrebata a los katchinas su posición central y dirigente. Los katchinas acompañan entonces a determinados clanes en las migraciones, y sus continuados esfuerzos culminan una vez más en la “alta escuela” implantada en "La Ciudad Roja”. Esta segunda fase se cerró al abandonar los katchinas nuestra Tierra, en época de los turbulentos tiempos del Yukatán, aproximadamente en el siglo I d.N.E. Con ello desaparecen de nuestra vista, aunque se dice que los katchinas todavía nos siguen observando ahora, en la cuarta fase de nuestro mundo.

  ¿Qué podemos decir como colofón de esta exposición? No sabemos qué impulsó a los katchinas a venir a la Tierra. Pero lo que es completamente seguro, es que no ejercieron absolutamente ninguna influencia sobre los grandes acontecimientos: ni sobre las grandes catástrofes naturales ni sobre la dinámica de los pueblos migradores después del nacimiento de América del Sur. Esta necesidad completamente no divina muestra una clara delimitación de su poder y constituye, en último término, la mejor confirmación de su naturaleza física.

  Con ello volvemos a la sentencia de la época del Yukatán: “Esta es la Tierra, hombres, pueden seguir su propia voluntad. * Estas no son palabras de dominadores. Los katchinas reconocen que los cambios se encuentran más allá de su poder y por ello dicen ahora: “es la responsabilidad del hombre.

  Se trata de una responsabilidad que nos atañe a nosotros. No sólo la responsabilidad para nosotros mismos, sino también para esta maravillosa y pequeña bola, nuestra Tierra, nuestra patria y nuestra heredad. Y la patria y heredad de todas las generaciones venideras.

  ¿Haremos justicia a esta responsabilidad nuestra?


JOSEF BLUMRICH Nació en 1913. En 1959 emigró a los Estados Unidos para dedicarse a la construcción de cohetes. Al ingresar en la NASA, estuvo al principio al frente de un grupo de investigadores dedicados a la construcción de cohetes. Hasta julio de 1974 era director de la Sección para proyectos de construcción que la NASA posee en Huntsville. Blumrich está en posesión de diversas patentes para la construcción de cohetes de gran tamaño. En 1972 la NASA le concedió la Medalla por Servicios Excepcionales. 

 Publicaciones:

 1973 Da tat sich der Himmel auf (Ezequiel vio una nave extraterrestre) 

 1979 Kasskara und die Sieben Welten (Kasskara y los siete mundos) 

*Transcripción de la conferencia realizada por Josef Blumrich en el congreso de la Ancient Astronaut Society en Munich, Alemania, en el año 1979, y publicado en la revista española Mundo Desconocido Extra n° 1


sábado, 17 de mayo de 2025

EL SECRETO DE TIAHUANACO POR BERND BASSER


En la frontera entre Perú y Bolivia, sobre los Andes, se encuentra la ciudad de Tiahuanaco, envuelta en leyendas y mitos. 

En un páramo desolado, sin árboles ni arbustos, a 3.800 metros de altura, en el aire enrarecido que acelera el corazón, expuesto al sol y a los vientos constantes, se esconde uno de los mayores misterios de este mundo. Tiahuanaco, o originalmente Inti Huahuan Haque = "Ciudad de los Hijos del Sol", pero también llamada la "Ciudad Eterna". 

Ya estaba en ruinas mucho antes de que los incas fundaran su imperio. Tiahuanaco no puede compararse con ningún otro sitio arqueológico; Simplemente no encaja en la imagen que los arqueólogos han creado y siguen creando de la historia sudamericana. 

El material de construcción, los bloques de piedra, algunos de los cuales pesan más de 100 toneladas (el más pesado se estima en 200 toneladas), fueron traídos de una cantera a 60 kilómetros de distancia a través de un terreno difícil.

Puerta solar cincelada en bloque de andesita
 

Si uno se sitúa frente al enorme complejo del templo, frente a la Puerta del Sol, ricamente esculpida y tallada en un enorme bloque de andesita, frente a los pilares de piedra erigidos como por gigantes: tres metros de alto, dos metros de espesor y hasta cinco metros de ancho. Si se miden las enormes losas de piedra del altar, cuyos fragmentos todavía miden seis metros de largo y cuatro de ancho, con un espesor de un metro y medio, entonces se comprende al ingeniero austríaco Arthur Posnansky, quien creía que un pueblo aún desconocido, dotado técnica y artísticamente, debió haber vivido aquí hace 18.000 años. (En el dibujo de la derecha se puede observar a uno de los cuarenta y ocho compañeros de la figura principal en el relieve de la Puerta del Sol de Tiahuanaco.)

 

La ciencia moderna ha datado la fundación de Tiahuanaco no más de 2.000 años atrás, pero incluso esta información no es segura. La descripción más antigua de este yacimiento proviene de Pedro de Cieza de León. Aún así, no podía entender ni estimar qué tipo de instrumentos o herramientas se utilizaron para tallar estos colosos de piedra, que debieron pesar el doble en su forma sin tallar. 

Es realmente inconcebible que los nativos primitivos hayan creado estas enormes estructuras.

Sus cinceles y hachas estaban hechos de piedra. Quedaban desafilados después de cada golpe y había que afilarlos constantemente.

Y sin embargo, los pilares y losas del Templo del Sol tan matemáticamente preciso, tan limpiamente tallado y ensamblado, que ningún albañil podría lograrlo hoy en día. 

Se han pulido bloques que superan en tamaño a los del antiguo Egipto, con una precisión de menos de medio milímetro. 

Se decía que los vehículos en los que se transportaban a través del agua los bloques que pesaban cientos de toneladas o más desde las canteras de la otra orilla del lago Titicaca eran pequeñas balsas de juncos. No pudimos lograr eso hoy. Por el contrario, tendríamos que utilizar nuestra tecnología moderna, como barcazas y remolcadores, para repetir tales hazañas. 

Los constructores de Tiahuanaco tampoco tenían carros ni animales de tiro a su disposición y se dice que no estaban familiarizados con las poleas. Pero ¿cómo lograron crear estos edificios ciclópeos? Sus conocimientos técnicos debieron ser abrumadores. 

Intento de reconstrucción del Kalasasaya de Tiahuanaco

En el sitio de ruinas de 450.000 m² se encuentran ahora los bloques, con sus superficies lisas como el vidrio, con bordes afilados como navajas y con un peso de muchas toneladas. Inevitablemente surge el pensamiento de los gigantes de la prehistoria. Y realmente hay gigantes allí: figuras de piedra, de cinco a siete metros de altura, cubiertas de símbolos aún no interpretados. Y puertas, cada puerta tallada en un solo bloque, puertas gigantescas. Y, sin embargo, no es lo suficientemente grande para los gigantes; Incluso las personas de estatura normal tienen dificultades para atravesar las aberturas de las puertas. Muchos bloques parecen haber sido fundidos, y lo que es único en la arquitectura peruana es que bloque tras bloque fue remachado con grapas de cobre. 

Además, los investigadores excavaron cámaras subterráneas exquisitamente construidas. ¿Quiénes eran estos constructores que manejaban bloques de roca que pesaban toneladas, como los nativos con los ladrillos de barro? 

Los creadores de Tiahuanaco probablemente no eran gigantes, pero eran poderosos; Para ellos nada era imposible. Cuanto más hallazgos salen a la luz (y ciertamente todavía hay mucho debajo de la tierra quemada), más claro resulta que los constructores de esta "ciudad en las nubes" deben haber sido personas de conocimientos extraordinarios. 

Los arqueólogos creen ahora que los misteriosos orígenes de esta cultura igualmente misteriosa probablemente nunca serán descubiertos. En cualquier caso, sus investigaciones, incluso con los equipos más modernos, como el magnetómetro de cesio (con este aparato se pueden descubrir estatuas, lugares y edificios en las profundidades de la tierra), han resultado infructuosas. 

 Los llamados «asientos de piedra de Tiahuanaco

Se ha establecido que los constructores de Tiahuanaco poseían un alto nivel de conocimientos astronómicos, y la construcción de estas estructuras con asombrosa precisión indica el perfecto desarrollo del arte de la topografía. Y así las tradiciones aseguran que en la zona de Tiahuanaco se asentaron inmigrantes que vinieron de lejos y basaron sus construcciones en las estrellas.  

Tenemos que agradecer a los Incas el hecho de que todo recuerdo del gran pasado de Tiahuanaco fuera borrado deliberadamente. 

Esto, por supuesto, complica la búsqueda del origen de esta ciudad. Muchos investigadores están convencidos hoy de que los urus que viven en el lago Titicaca, también llamado "Lago del Sol", son los remanentes de los antiguos pueblos indígenas. Y de hecho, los mitos Uru a menudo hablan de una ciudad de piedra. El nombre Uru es en realidad un término despectivo que les dieron los indios peruanos; Su verdadero nombre es Kot-suña , que significa "habitante del lago". 

No humanos con sangre negra: ¡Extrañamente, los Uru se niegan categóricamente a ser contados entre la raza humana! 

Y efectivamente existe una tradición que nos cuenta que Tiahuanaco fue el lugar donde los antepasados ​​descendieron del cielo. Además, los mitos relatan que de este lugar surgieron tres “portadores de cultura”. 

Los humanos (?) que bajaron a la Tierra desde el cielo podrían significar que seres de estrellas extraterrestres alguna vez aterrizaron en la región del lago Titicaca. En cualquier caso, las tradiciones Uru confirman esta fantástica afirmación. 

El etnólogo francés Jean Vellard, que vivió durante mucho tiempo entre el pueblo Urus, ahora extinto, en el lago sagrado, registró los recuerdos de estos habitantes del lago. A continuación se presentan algunos extractos:  

Nosotros, los otros, nosotros, los habitantes del mar, los Kot-suña, no somos humanos. Estábamos aquí incluso antes de que el sol comenzara a iluminar la tierra...

Estábamos aquí antes de los Incas, y antes de que el Padre del Cielo, Tatiú, creara a la humanidad, a los aymaras, a los quechuas, a los blancos. Incluso en el tiempo en que la tierra todavía estaba envuelta en penumbra, cuando sólo la luna y las estrellas la iluminaban (?). 

Cuando el lago Titicaca era mucho más grande que hoy... 

Incluso en aquel entonces nuestros padres vivían aquí. No, no somos seres humanos... 

Nuestra sangre es negra, por eso no podemos congelarnos. Por eso no sentimos el frío de las noches de mar.... 

No hablamos un idioma humano y la gente no entiende lo que decimos. Nuestras cabezas son diferentes a las de otros indios. 

Somos muy viejos, somos los más viejos, somos más viejos que la Humanidad. ¡No somos seres humanos! 

También es extraño que los Uru afirmen que ellos mismos lucían diferentes en el pasado que en la actualidad. Supuestamente tenían el mismo aspecto que los artistas de Tiahuanaco representaron a los habitantes de esa época en los bloques de piedra: con brazos y piernas largos y cabezas alargadas. 

Poco a poco, las cabezas y las extremidades habrían ido cambiando hasta adoptar su forma actual. 

En el exterior son similares a los humanos, pero en el interior son completamente diferentes hoy en día. 

¿Por qué los Uru se niegan tan rotundamente a ser contados entre los humanos?. En realidad sólo hay una respuesta a esto: ¡Los ancestros de los Urus vinieron de mundos extraterrestres en el espacio! 

Sus cuerpos cambiaron, o mejor dicho, se adaptaron gradualmente a las condiciones terrenales. De ahí el conocimiento de la diferente apariencia de sus antepasados. 

Desde el punto de vista científico, se debería prestar más atención a la tradición Urus, porque podría ser una prueba de que seres similares a los humanos procedentes de las profundidades del espacio encontraron un nuevo mundo habitable en la Tierra, donde podrían seguir viviendo en una zona pobre en oxígeno. 

Reconstrucción  del edificio Puma Punku

Probablemente fueron ellos quienes construyeron Tiahuanaco. Sólo los mitos pueden aún hablarnos de los orígenes de las culturas tempranas, y hay que notar que su núcleo, despojado de todos los adornos, contiene la verdad y, por tanto, la respuesta a las preguntas de dónde venimos y hacia dónde vamos...


Este artículo se publicó en la revista alemana Mysteria n° 12/79


Agregamos a este artículo que en ciertos lugares de Sudamérica se han encontrado esqueletos de antiguos Urus (quienes llegaron a la Tierra hace un millón de años como enanos), que no se han estudiado profundamente o cuyos estudios no se han dado a conocer.


El espeleologo Julio Goyén Aguado con un esqueleto de un antiguo Uru

Esqueletos de antiguos Urus en un enterramiento de Sudamérica


sábado, 3 de mayo de 2025

TEXTO DE LA ORACIÓN DE CUENCA por el profesor Dileep Kumar Kanjilal

 



En Ancient Skies, 2:6, se hace referencia a un objeto de oro del Museo de Cuenca, Ecuador.

La escritura hallada en esta estela ha sido identificada como la de Brahmi, cuyos registros conocidos se encuentran en las inscripciones del emperador indio Asoka del siglo III a. C. Estudios posteriores han identificado esta estela como una oración de 13 pies métricos con 4 letras en cada pie, y el hecho de estar inscrita en oro indica su carácter sacrosanto. La oración puede restaurarse de la siguiente manera:

apha (cama) sutrathuma

hamayapa gidhimari

japamthaiva  vupukheda

dvugumptavi dhyayama ca

thaisudasa talodadha

njhaiteda samegha

Om khavana tibranagha

Esto puede traducirse al español así: "El ofrecimiento de oblaciones (es decir, arrojar mantequilla clarificada al fuego) y la murmuración de oraciones son espontáneos; (pero) solo la murmuración de oraciones puede conducir al Cielo, como Sudasa, quien fue elevado (al Cielo). Oh, poderoso Señor, oramos con los sutras (aforismos) mientras sufrimos dolores físicos. Meditamos en ti, que vives bajo (o más allá) de las aguas (es decir, los grandes mares), que vienes con las nubes y que posees las garras afiladas."

El idioma aquí es sánscrito arcaico, pero es diferente del sánscrito budista y guarda afinidad con el Avesta. La métrica de este texto versificado pertenece a la clase de métrica védica conocida como Pratistha, que consta de cuatro letras en cada pie. Dos palabras que aparecen en el fragmento se encuentran en el Rigveda. La palabra "Sudasa" en la línea 5 se refiere con toda probabilidad al rey Sudasa, mencionado en el Rigveda (X. 133) como un ejecutante de grandes sacrificios. El monosílabo "Om" añadido a la palabra "khobhana" (skt. ksobhana) le confiere los rasgos de una oración, y "knobhana", como adjetivo del dios védico Indra, aparece en 103. En el Mahabharata y en el Visnusamhita (siglo III a. C.), esta palabra también aparece como epíteto de una deidad védica.

 La palabra "tibranagha" en la última línea guarda similitud con las palabras védicas "tibran ghosan" y "tibrah somasah" (Rv. VI. 75.1).

 Ahora nos preguntamos cómo y cuándo llegó esta oración a Ecuador. Se pueden encontrar registros históricos de comercio e intercambio marítimo con Egipto, Babilonia y el Imperio Romano en el siglo I a. C. Sin embargo, aún no hay constancia de contacto con la antigua América. La fecha del Rgveda se ha fijado en torno al 2500 a. C.(l). El tipo de métrica védica utilizada en la estela quedó obsoleta en la época de la compilación del Pingalacchandahsutra en los siglos III y IV a. C. El uso de esta métrica, por lo tanto, indica una etapa muy temprana del desarrollo métrico. En nuestro artículo anterior en Ancient Skies, sugerimos una fecha probable para la estela: entre los siglos VII y VIII a. C. Un análisis de su contenido parece situarla en una época aún más temprana.

 En las leyendas de Polinesia, Micronesia y Melanesia (2) existen historias y leyendas sobre la evolución de la tierra a partir de un huevo del Creador Supremo, como Brahma del panteón hindú, y algunas historias que podrían tener su origen en las mitologías de la India del tercer milenio a. C. Investigaciones antropológicas(3) han establecido la similitud de los habitantes de la Isla de Pascua con los Mundas de la India Central. Es difícil negar la probabilidad general de que el Sudeste Asiático esté conectado con la América Antigua.

  Los descubrimientos actuales del Dr. Erich von Däniken nos han situado al umbral de una nueva era de reconstrucción del mundo y de la civilización humana.

(1) History of Ind. Lit.- Winternitz Vol. 1, p. 271

(2) Oceanic Myithology - Poignarl, pp, 34-37

(3) Writing - D. Diringer, p. 92

*By Dr. Kumar Kanjilal, "Nishi-Saran," Deshbandhunagar, Calcuta 59, INDIA.


DESCIFRAMIENTO DE LA ESCRITURA CUENCA - REVISADO. POR EL PROF. DR. DILEEP KUMAR KANJILAL

 

En Ancient Skies 2:6 (enero-febrero de 1976) identificamos la escritura de la estela de oro, hallada en el Museo Crespi, Cuenca, Ecuador, como un ejemplar de la forma más antigua de Brahmi, probablemente perteneciente al siglo VII a. C., y su contenido se interpretó como el de una oración en sánscrito arcaico dirigida a alguna divinidad.

Ahora, una nueva dimensión parece haber sido añadida a esta interpretación con la publicación en 1980 de Saga América (1) del Dr. Barry Fell, profesor de biología en la Universidad de Harvard, en la que el autor se esfuerza por identificar la estela de oro como un zodíaco. Según el Dr. Fell, la estela "procede de Chipre, probablemente copiada en Centroamérica de un original chipriota, en algún momento anterior al año 300 a. C.".  Además, afirma que la estela "está escrita en la escritura pafia de Chipre, cuidadosamente ejecutada, y su idioma es cercano al minoico-hitita"(2).


En 1980, le escribí al Dr. Fell para llamar su atención sobre la identificación publicada en Ancient Skies, y él remitió el asunto a un árbitro. Se citan a continuación partes relevantes de sus comentarios:

 "He examinado las cartas del Dr. Dileep Kumar Kanjilal y su desciframiento del texto Cuenca publicado en Ancient Skies. Si bien no puedo comentar sobre el sánscrito, no creo que esta versión se publique en las Publicaciones Ocasionales de la Sociedad Epigráfica. Dado que 12 de los 13 signos son obviamente los signos del zodíaco en el orden correcto, el patrón debe ser un zodíaco. Es lógico que cada signo se nombre en el texto para que pueda haber trece signos. Solo por esto, su error parece plausible y el Dr. Kanjilal está equivocado".(3)

 Antes de la publicación del desciframiento en Ancient Skies, nuestros hallazgos se presentaron ante un grupo de eminentes epigrafistas en el Museo Indio de Calcuta el 7 de marzo de 1976, quienes, tras un examen detallado de todos los aspectos, incluida la posibilidad del minoico-hitita, aceptaron su identificación como una oración en sánscrito arcaico, escrita en la forma más antigua de escritura brahmí.(4)

 El árbitro del Dr. Fell admitió su desconocimiento del sánscrito (de hecho, del sánscrito arcaico)  y se demostrará en la siguiente  discusión que dependía de solo 12 de los 56 signos, sin abordar el problema fundamental de la relación brahmánica-minoica-hitita, y que además hubo un descuido al contar 13 veces en lugar de 14 la forma métrica. Dado que la opinión sobre un mismo objeto varía considerablemente en dos partes del mundo, nos gustaría exponer todos los aspectos del problema ante los lectores para que puedan emitir un juicio imparcial

 Hemos examinado tres fotografías de la estela de Cuenca. Una aparece en "En busca de dioses antiguos" de Erich van Däniken, en la página 228; otra, una excelente reproducción, aparece en "Léxico de Pra-Astronáutica" de Ulrich Dopatka, después de la página 160, y una tercera parte fue proporcionada por el Sr. Carlos Benedetto de Buenos Aires, Argentina. En todas las fotos, noté un pequeño orificio perforado en la placa, en el centro de un extremo, lo que indica que se usaba para colgarla en esa posición. Para ser justos, el orificio indica la parte superior de la placa; sin embargo, ¡el Dr. Fell presenta la escritura boca abajo! (El Dr. Fell afirma que trabajó con una fotografía que le envió el profesor Paul Chessman.) (5)

Además, existen diferencias sutiles entre la reproducción de los signos del Dr. Fell y la nuestra, que hemos marcado con una "x" en la suya. Además, él solo ha observado 54 signos, mientras que nosotros tenemos 56.

Antes de nuestro desciframiento, consideramos si la apariencia de la estela guarda semejanza con alguna de las variedades jeroglíficas, analíticas, pictográficas, geométricas o puramente alfabéticas. La comparación con las escrituras del antiguo mundo, a saber, la hitita, la minoica, los papiros y la semítica, mostró que la estela representaba un patrón avanzado similar al alfabético.

Habiéndose establecido parcialmente la similitud en el diseño, se aplicaron valores fonéticos hitita y minoica, que suman alrededor de 74, pero con resultado negativo. Se compararon las características tanto minoica como hitita, que son en parte geométricas y en parte alfabéticas, pero no se halló un significado consistente.

Tanto la hitita como la minoica abarcan estratos desde el 1500 a. C. hasta el 500 a. C. Una comparación independiente de la estela reveló que los signos abundan en trazos, círculos, semicírculos, bucles en la parte inferior, apéndices laterales, signos de cruz, cuerdas de arco, anzuelos y otras marcas, que la acercan a una forma de brahmi conocida en la India en el siglo IV a. C. La comparación con el siguiente estrato de lenguas básicas y derivadas del antiguo mundo también reveló asombrosas similitudes con algunas letras fenicias. La aplicación de valores fonéticos aproximados arrojó un significado bastante consistente en brahmi. El profesor A. Weber fue el primero en señalar que un gran número de letras brahmi podrían derivar de un arquetipo semítico del norte (fenicio).(6) El Dr. G. Buhler creía firmemente que el brahmi se había derivado del arameo; pero dado que los registros existentes de brahmi no estaban disponibles antes del siglo III a. C., se definió una variedad neo-semítica o proto-aramea.

Se consideró altamente probable que su origen fuera anterior al siglo VI a. C. Los arqueólogos tradicionales, como bien lo expresó Josef F. Blumrich (7), tienen una obsesión por Oriente Medio, lo que impide una evaluación imparcial. La escasez de datos y registros sobre un arquetipo brahmí -proto-arameo y una obsesión inconsciente por Oriente Medio impidieron al Dr. Fell explorar otras posibilidades de interpretación de la estela.

Las palabras "cercano al minoico-hitita" han dejado mucho sin explicar, ya que el hitita tiene dos formas: jeroglífica y cuneiforme. El hitita cuneiforme se desarrolló hasta el 1200 a. C., cuando se continuó escribiendo, y el hitita jeroglífico surgió alrededor del 1500 a. C. y se mantuvo hasta el 600 a. C. Se considera que el minoico tuvo nueve etapas, comenzando con el minoico temprano medio y el minoico tardío, cada una dividida en tres etapas adicionales: minoico I, II y III. En general, el minoico II era en parte ideográfico y en parte fonético. El minoico III era más regular. Las variedades A y B del minoico medio se leen de izquierda a derecha. La escritura hitita comienza en la esquina superior derecha, independientemente de la superficie utilizada, con variaciones ocasionales. La mayoría de las inscripciones hititas fueron talladas en piedra, mientras que la minoica se grabó sobre diversos materiales, pero rara vez en oro. La escritura paphia también se asemeja a la minoica lineal A y B, que se lee de izquierda a derecha con variaciones ocasionales. El brahmi presenta afinidad isomórfica con unas 13 escrituras hitita, minoica, lineal B y chipriota. Los 56 signos de la estela de Quenca pueden rastrearse entre las variedades regulares e irregulares de Brahmi halladas en las inscripciones de Asoka.(8)

La lectura que el Dr. Fell hace de la estela de Cuenca de derecha a izquierda, comenzando en la esquina inferior derecha, viola los principios habituales de lectura de las escrituras hitita, minoica, pafia y brahmi que suelen seguir los epigrafistas. Las partes citadas del Dr. Fell y su árbitro, que he resaltado en cursiva, muestran que gran parte de su opinión es altamente conjetural, mientras que nosotros hemos intentado ser específicos en nuestro enfoque. 

 Los arqueólogos aún no creen en la existencia de una lengua independiente y su correspondiente escritura entre los antiguos americanos en la civilización premaya del siglo I d. C. y en la civilización preincaica del siglo VI d. C. Sin embargo, el Dr. Fell sugiere que la estela fue copiada en Centroamérica de un papiro original traído de Chipre. También sugiere que los artefactos encontrados en el Museo Crespi eran un producto especial de las fábricas fenicias y estaban destinados a la venta a los cartagineses, quienes los vendían a los amerindios a su llegada a los puertos de desembarco en Panamá o a la costa caribeña de Colombia y Venezuela, oro que abundaba en América. Las copias fueron grabadas en placas de oro. Todo esto suena bien, pero ¿Cómo pudieron los bárbaros, que no tenían sentido de la escritura, imprimir letras pequeñas y signos en placas de oro? ¿Qué interés tendrían por las letras? Puede que les interesaran las figurillas de las llamadas deidades, o incluso de animales, pero ciertamente algo ininteligible como un zodíaco con letras no les resultaría atractivo.

En Saga America, el Dr. Fell interpreta 54 de las 56 letras; 12 signos que representan 13 letras, que él explica como signos del zodíaco, y las 43 letras restantes como expresiones de buey, carnero, amigos divinos, gato, cangrejo, hija virgen de Zove, garras, bestia de cola venenosa, cabra, cuenco de libación y ballena. Por lo tanto, la mayoría de los signos se consideran una abigarrada variedad de objetos sin relación con los símbolos del zodíaco. Es evidente, entonces, que ha incorporado más de una máxima para desarrollar una interpretación bastante forzada. Los símbolos del zodíaco suelen seguir un patrón de derecha a izquierda que debería haberse mantenido si el grabador realmente hubiera querido representar un zodíaco. Sin embargo, aquí se ha seguido un recorrido en zigzag intervenido por diversos símbolos para ara lo cual no se ha propuesto ninguna explicación científica.

Resulta intrigante que el signo de "amigos divinos" aparezca después del signo de Géminis.

En vista de lo anterior, resulta difícil aceptar la identificación del Dr. Fell de la estela como un signo del zodíaco.

Incluso un examen superficial muestra que las letras de la estela están dispuestas lo más rectas posible, con pocas excepciones, tienen la misma altura, y la mayoría consisten en líneas verticales con apéndices, principalmente en el pie. Estas peculiaridades sirven para identificar la escritura como Brahmi. 

 En cuanto al hallazgo de una estela tallada en Brahmi en la lejana tierra de Ecuador, podemos ofrecer esta explicación histórica. Existía una larga tradición en la India: los preceptos religiosos o las transacciones comerciales importantes se inscribían en placas de oro, debido a su valor perdurable. La historia budista Jataka n.° 276 se refiere específicamente a un incidente en el que enviados de tierras lejanas llegaron a la India para recibir instrucción sobre los preceptos religiosos de Buda. 

 Tras aprenderlos de once maestros, los inscribieron en placas de oro y los llevaron a su tierra natal.(9) 

 Otras dos historias Jataka se refieren a la inscripción de los evangelios de Buda en placas de oro para su transporte a tierras lejanas.(10)

  Otra historia se refiere a la práctica de anotar los bienes familiares en placas de oro que los comerciantes llevaban a países lejanos durante sus expediciones marítimas.(11) Aún más importante es el hecho de que el rey de Benara talló la imagen de un pavo real dorado en una placa de oro y la enterró con en un estanque excavado posteriormente por sus sucesores.(12)

  Las relaciones marítimas con la lejana tierra de Babheru, que los estudiosos intentan identificar alternativamente como Babilonia o el Perú moderno, también se mencionan en los relatos de Jataka del siglo III a. C.(13) Estos hechos nos ayudan a establecer que el contacto entre la antigua América y la antigua India, tal como lo confirma la estela de oro de Cuenca, se encuentra dentro de los límites de la probabilidad histórica. En su libro, el Dr. Fell menciona haber descubierto los números sánscritos (Brahmi) 9074 en América y también un artefacto de cerámica budista. (14)

Para concluir, proponemos que el lector curioso pueda descubrir algunos signos del zodíaco, un cuenco de libación y signos de animales en otras inscripciones, como la inscripción en la roca de Girnar de Asoka, fechada en el siglo III a. C., al leerla de arriba abajo. Confiamos en que el cifrado de la estela de oro de Cuenca, publicado en Ancient Skies 2:6, resistirá la prueba del tiempo. 

Referencias:

(1) Times Books, Nueva York 10016.

(2) Saga America, págs. 68, 69 y 70.

(3) Carta del Dr. Fell del 25 de junio de 1980.

(4) Informe del seminario sobre la identificación de la estela, publicado en el Statesman, Calcuta, 7/3/76. (5) Saga América, págs. 82 y 83.

(6) ZDMG Banda X pág. 389.

(7) Kaskaara und die Sieben Welten, págs. 194, 195.

(8) Grundriss der Indo-Arischen Philogie Tafel

I-IX, 1896. /

(9) Buddhist Jataka Stories, translated by

W. T. Rhys Davids, Vol II.276.

(10) Ibid Vol V Nos. 511 & 512

(11) Ibid Vol IV No. 492

(12) Ibid Vol II No. 159

(13) Ibid Vol III No. 339

(14) Saga America, pp 287 and 327

*El Dr. Kanjilal cuenta con una maestría, un doctorado y una licenciatura en literatura. Actualmente, trabaja en el Servicio Educativo Superior de Bengala Occidental, en el Sanskrit College de Calcuta, India. Es miembro de la Sociedad Asiática, del Instituto de Investigación Oriental Bhandarkar y del Instituto K.S.R. Participará como ponente destacado en la Octava Conferencia Mundial de la Sociedad de Astronautas Antiguos, que se celebrará en Viena, Austria, en noviembre de 1982. Su dirección es "Nishi-Saran", Railpukur Road, Deshbandhunagar, Calcuta-59, INDIA.

Aquí me encuentro con la investigadora (q.e p.d) Bettina Allen, quien también estaba trabajando en el desciframiento de la estela mencionada en el artículo


domingo, 27 de abril de 2025

DESCIFRAMIENTO DE LAS ESCRITURAS DE CUENCA por el Prof. Dr. Dileep Kumar Kanjilal*.

 

                                                    ANCIENT SKIES



                            Official Logbook of the Ancient Astronaut Society


VOLUME 2, NUMBER 6  600 TALCOTT  RD PARK RIDGE, ILLINOIS 60068 USA  JANUARY-FEBRUARY, 1976

DESCIFRAMIENTO DE LAS ESCRITURAS DE CUENCA  Por el Prof. Dr. Dileep Kumar Kanjilal*.

El Dr. Erich von Daniken ha llamado la atención de los académicos sobre una estela de la colección del Padre Carlo Crespi de Cuenca, Ecuador, que contiene 56 signos que, en realidad, son letras talladas en piedra. (representado en la figura de la derecha). Esta estela es la n.° 336 de la colección pictórica del libro de von Daniken "En busca de los dioses antiguos". La imagen n.° 204 del mismo libro es una tablilla de piedra con 25 caracteres indígenas (véase la figura en la página 2). La n.° 205 también contiene 12 letras.

Los académicos opinan que los incas no tenían escritura en el sentido alfabético del término. Sin embargo, las letras encontradas en ella apuntan claramente a la existencia de una forma de escritura muy mejorada en Sudamérica, algunos siglos antes del nacimiento de Cristo, y un análisis minucioso revela que los escritos en la estela y la tablilla pertenecen a la clase de escritura Brahmi utilizada en las inscripciones, edictos rupestres, placas y versos pertenecientes principalmente al período Asokan de la historia de la India; es decir, en el siglo III a. C. Algunas de estas concuerdan con las escrituras del famoso Manuscrito Bower y la Colección Stein de Manuscritos depositados en la Biblioteca Bodleiana de Oxford. Sin embargo, se conserva el carácter indio temprano de la India. A la espera de un análisis más completo de la naturaleza e identidad de estas escrituras, presentamos aquí la tabla de las escrituras descifradas. Esto se basa en el fascículo de las inscripciones reproducidas en los volúmenes del Corpus Inscriptionum Indicarum de J. F. Fleet y E. V. J. Hultzsch y los Grundiss der IndoArische Philologie de G. Bühler. 

 De los 56 signos encontrados en la estela (n.° 336), unos 50 pueden identificarse como brahmi encontrados en las inscripciones de Asoka .

 De las 25 letras inscritas en la tablilla de piedra (n.° 204), unas 22 pueden identificarse igualmente como irregulares y formas tempranas de Brahmi.

  La pirámide de piedra en la imagen n.° 205 contiene varias letras, de las cuales al menos cuatro se asemejan al tipo regular de Brahmi. La cursiva de las escrituras en la tablilla de piedra n° 203 y de las letras al pie de la pirámide en la imagen n.° 207 parece sugerir un carácter neopúnico, pero no se puede aventurar ninguna conclusión basándose en una similitud superficial. 

 Los edictos de Asoka emplean dos escrituras: la Brahmi y la Kharosthi. La Brahmi se lee de izquierda a derecha y el texto de la estela parece ser sánscrito o prácrito, una de cuyas líneas puede traducirse como "los dolores del cuerpo" (línea X en la estela). La Brahmi guarda una considerable similitud con algunas escrituras semíticas del norte tempranas, que podrían datarse alrededor del año 1000 a. C. La pregunta candente ahora es cómo llegó la escritura brahmi a Ecuador. 

 El registro más antiguo conocido de brahmi se encuentra en las inscripciones de Asoka del siglo III a. C. Es obvio que el tipo de escritura brahmi se originó en la India mucho antes de Asoka. Pero la presencia de brahmi en Ecuador presupone un largo período de contacto histórico antes del nacimiento de Cristo.

  La existencia de costumbres, ritos religiosos hindúes, la práctica del saté (la quema de las viudas a la que Negástenes se refirió en el siglo III a. C.), el conteo de los números, el sacrificio de soma, las costumbres matrimoniales, los ritos nupciales entre los antiguos gobernantes arios de la India, la presencia de las historias del Ramayana y el Mahabharata, y el sistema de castas, constituyen evidencias innegables de la migración de la cultura aria hindú a las regiones de México, Perú y Ecuador en Sudamérica en la época precristiana. Aún se pueden rastrear rastros de la transformación de las leyendas del Mahabharata entre los incas del Perú.

 


El vocabulario ario-quichua de López en francés incluye una gran cantidad de palabras sánscritas. Resulta sorprendente que los registros de las civilizaciones perdidas de México o Perú-Ecuador no incluyan ninguna referencia al Señor Buda. 

 Los descubrimientos del Dr. Däniken no contienen el más mínimo rastro de la fe y la cultura budistas que se extendieron más allá de los límites territoriales de la India en el siglo II a. C. Tampoco lo contienen las colecciones del Padre Crespi. Por otro lado, las imágenes presentadas por el Dr. Däniken en su obra ricamente ilustrada "En busca de los dioses antiguos", que consta de 190 a 229 obras, representan historias y leyendas de la mitología hindú y la cultura naga pertenecientes a las épocas prebudistas de la cronología hindú. La fecha de la gran muerte del Señor Buda se ha fijado en el 486 a. C.

 Según la tradición cantonesa, las enseñanzas de Buda recibieron reconocimiento mundial durante el reinado del emperador Asoka, c. 273-230 a. C. Es razonable suponer que la escritura brahmi descifrada en la estela llegó a Ecuador antes del siglo III a. C. y, en consecuencia, su origen en la India puede situarse unos siglos antes; es decir, en el siglo VII u VIII a. C. Para los indólogos y paleografistas, esto tiene una gran importancia para reconstruir la historia antigua de la India.

PLACA DE PIEDRA No 205


1-The Hindu America - Dewan Chamanlal p 108

2- Corpus Inscriptionum Indicarum Vol 1, 1925

Ed E Hultzsch; Vol III 1888 - J F Fleet.

3 -The Hindu America. Chapters IV-VI

4. -The Wonder that was India - A L Basham p 47

*El Dr. Kanjilal tiene una maestría (medalla de oro) y un doctorado en Literatura por la Universidad de Oxford en Inglaterra. Actualmente trabaja en el Servicio Educativo de Bengala Occidental, Sanskrit College, Calcuta, India, y es miembro de la Sociedad Asiática de Calcuta.



sábado, 19 de abril de 2025

DORJE - LA VARA CELESTIAL Por ANDREW TOMAS



DORJE - LA VARA CELESTIAL

Por ANDREW TOMAS*

En el norte de la India, Sikkim, Bután y Nepal, un extraño objeto se exhibe a menudo en las tiendas de curiosidades. Se trata de un Dorje, una pequeña varilla con dos extremos bulbosos, que suele colocarse en los altares de los templos budistas tibetanos junto con la campana, el cuchillo sagrado y otros artículos religiosos.

 A diferencia de los grandes cetros de los reyes y las varitas de los magos medievales occidentales, el dorje tibetano es pequeño y tiene dos globos en cada extremo.

 En realidad, estos representan capullos de loto, símbolo de pureza espiritual. Los dos bulbos están fijados a una varilla sólida y sus componentes varían desde latón y hierro hasta plata y oro. Algunos dorjes incluso están hechos de una aleación de cinco metales. Debido a la presencia de cobre y estaño en algunos de estos cetros tibetanos, se ha conjeturado que el dorje es algún tipo de aparato eléctrico.

 Los budistas tibetanos afirman que el dorje es un símbolo del dominio de la mente sobre la materia. Solo los lamas más eruditos, como los monjes iniciados de la secta Kargyut-pa en Sikkim, cuya marca es una cruz formada por dos Dorjes, poseen su secreto.

 Durante mis tres viajes al Himalaya a lo largo de los últimos veinte años, escuché comentarios extraños de los lamas más jóvenes sobre "recargar el Dorje". Cuando quise obtener más información, la respuesta fue una cara de póquer y un "No me está permitido decirlo".



 Se cree que el Dorje es una ayuda o instrumento utilizado para manipular una energía de la que sabemos muy poco en Occidente. Podría ser la bioenergía y el plasma de la ciencia moderna.

 En las antiguas escrituras del budismo Mahayana se pueden encontrar pasajes como este: "Después de lavar su Dorje con agua bendita, desprendió un resplandor brillante". Otros dan una descripción velada de los ritos de iniciación lamaísta, durante los cuales las túnicas rojas y amarillas de los monjes eran iluminadas por el resplandeciente Dorje.

  Estos y otros fenómenos sugieren manifestaciones en frecuencias completamente diferentes: luz, electricidad (como descargas eléctricas fuertes), electromagnetismo e incluso gravitación, creadas con la ayuda de esta misteriosa vara tibetana.

  Se dice que el Dorje se carga mediante una fuerza psíquico-mental, magnetismo humano (que se genera mediante la respiración profunda), vibraciones ultrasónicas (cánticos en tonos muy agudos y muy graves) y una química desconocida (sumergir la vara metálica en algún líquido).

 Un lama experimentado es capaz de producir fenómenos extraños mediante el Dorje.

 Cabe recordar que lo anterior se aplica solo a los cetros utilizados por los pocos iniciados del sistema Kalachakra, mientras que el resto son meros recuerdos o reliquias temporales. Según la tradición, varios Dorjes descendieron del cielo hace muchos siglos. Uno cayó en Darjeeling, por lo que se le llama Darjeeling, el "Lugar del Dorje", en tibetano. El Dorje celestial más famoso apareció en la Lamasería de Sera, pero posteriormente fue trasladado al Monasterio de Gadden, cerca de Lhasa. Cabe destacar que el Dalai Lama también es conocido como el Portador del Dorje.

 El folclore tibetano habla de Lung-ta, un caballo alado, mensajero de los dioses, que viaja por el universo estelar. A Lung-ta, sin duda una alegoría de una nave espacial, se le atribuye haber traído a la Tierra varios objetos. El Dorje podría haber sido uno de estos artefactos extraterrestres. La Tierra Intemporal de Peter Kolosimo contiene la asombrosa historia de dos científicos soviéticos en el Tíbet que estudiaban la tradición tibetana en el Monasterio de Gadden en 1959. Querían aprender qué conocimientos poseía el lamaísmo en astronomía. Después de todo, el Sistema Kalachakra enseñaba la teoría heliocéntrica, la rotación de la Tierra e incluso la vida en el espacio en una época en que Europa estaba sumida en la absoluta ignorancia de la Edad Oscura. 

 Tras mucha persuasión, el lama principal consintió en revelar su familiaridad con la astronomía, pero insistió en que los rusos se sometieran a un régimen estricto durante unos días para purificar sus mentes y cuerpos. Tras la debida preparación, el alto Lama tomó lo que los dos eruditos soviéticos llamaron "un instrumento" —que sin duda era el Dorje Cósmico de Gadden— y, al comenzar a producir un sonido de ahogamiento, una neblina luminosa apareció en la celda de lamasería, tomando gradualmente la forma de un ser humano sobrenatural. Entonces, frente a esa figura, apareció a la vista un modelo tridimensional del sistema solar, formado por luces que giraban alrededor de una bola brillante: nuestro Sol. Los rusos se sorprendieron al descubrir que el modelo tenía diez planetas, con un planeta no identificado orbitando el Sol más allá de Plutón. 

 Según Kolosimo, un científico escandinavo relató esta historia en un congreso astronáutico en Moscú. Actualmente estoy revisando las fuentes originales. La única razón por la que he incluido aquí esta increíble historia, que recuerda a un episodio de Star Trek, es porque en mi último libro, SHAMBHALA, recién publicado por Robert Laffont en París, escribo sobre una experiencia igualmente extraña que tuve en el Himalaya.

¿Es el Monasterio Dorje de Gadden en el Tíbet una mera reliquia religiosa o un artefacto espacial? Que esta última hipótesis no es improbable se desprende de los antiguos libros del Tíbet, algunos de los cuales vi en la Biblioteca del Dalai Lama en India a principios de 1976. Podrían contener registros de visitas de antiguos astronautas al planeta Tierra, y estas líneas de 1300 años de antigüedad aluden claramente a visitantes del espacio que regresaron a su planeta distante sin dejar tumbas en la Tierra, solo leyendas y recuerdos, entre ellos el cetro Dorje:

Como el día llegaron a la Tierra,

Como la noche se fueron al Cielo,

Se desvanecieron como un arcoíris,

Sin dejar tumbas.

Había siete reyes celestiales.


*ANDREW TOMAS nació en Rusia de padres polacos, se nacionalizó australiano, se mudó a Francia y actualmente reside en Alemania. La investigación para sus numerosos libros lo ha convertido en un viajero mundial y lo encuentra en los mejores museos y bibliotecas del mundo.

A principios de 1976, viajó al Himalaya y tuvo una audiencia con el Dalai Lama, lo que sirvió de base para su libro actual, Shambhala, Oasis de Luz, publicado recientemente en Francia. La versión en inglés se publicará en 1977. El libro de Andrew Tomas, "No somos los primeros", es un clásico de la antigua mitología astronómica. Otros libros de Andrew Tomas son "El hogar de los dioses", "Más allá de la barrera del tiempo" y "En las orillas de mundos infinitos".