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lunes, 20 de febrero de 2017

LA MESETA DE LOS DIOSES por Alejandro E. Chionetti

Dada nuestra fascinación por los innumerables e inabarcables misterios de nuestra Amérika, recuperamos del  milagroso archivo de nuestro colaborador Javier Stagnaro, un bello artículo de viaje e investigación. Su autor:  Alex Chionetti. El lugar: Marcahuasi.

Allá en la soledad, entre las rocas, diálogo de silencio y siglos se encuentra Marcahuasi. La verdad perdida en las tinieblas de la prehistoria. El autor, un argentino joven e idealista, nos narra su encuentro frente al misterio y a las posibilidades ocultas de estos mensajeros pétreos.

Hubo una vez una noche. Una noche en la que el fuego de las estrellas estaba congelándose y en la que la Tierra estaba profundamente dormida. La ascendente niebla de una indefinible primavera final amortajaba una meseta en el oeste de los Andes.
 Muy abajo, algo se reventó. Fue entonces cuando la pesadilla comenzó y en la dermis pétrea de la meseta los espasmos y eclosiones quebraron la apacibilidad del universo.
 Todo se levantaba. Una hinchazón de piedras y una mano invisible. Y un fuego, y una sangre. La lava. Conformaba, diseñaba y desdeñaba formas y más formas. Todo estaba en todo. Y de repente, nada. Las piedras gritaban, aullaban. Una gran luz, dibujante. Y no había nadie. Nadie veía al Gran Artista y a sus ayudantes. Ahí el sapo, el león vigilantes, y el perro cancerbero. Allá la Gran fortaleza, el camello, las focas. Aquí la Esfinge contemplando la línea de plata del Pacífico, y tal vez a su hermana. El espíritu de la tierra. Su fuego, el mío. Mi pesadilla, y me revuelco. Son los cantos que me taladran los oídos, los ojos. Mi columna toda, acostada sobre el anfiteatrum. Son los sacerdotes atlantes, que han retornado y cantan para mi despertar. En la parte de atrás del Gran tiempo, el de los Grandes Antiguos,
la Mano creadora de MARCAHUASI, se esconde en la arena de algún desierto sagrado. Sus ecos todavía murmuran y hacen cantar a las piedras que quieren copiar reyes y guerreros, senos y sacer-dotes, dinosaurios y caballos.
  Esta es solo una opción metafórica, es solo un miramiento unipersonal, absolutamente interno, mío, y que me gustaría que fuera cierto. Un humilde deseo. Un sueño más de los tantos. Tan real sin embargo, como la realidad de Marcahuasi, tan irreal como la irrealidad real de esta Meseta, donde todavía se escuchan las entrecruzadas espadas de los Antiguos Atlantes y de "otras razas" que vivieron y viven todavía, en este planeta, la Tierra.

EL FARO COSMICO

MARCAHUASI es una meseta de 4500 metros de altitud. Está en el Perú, a ochenta kilómetros de Lima. Su latitud sur es 11° 46' 40,9" y su longitud oeste es de 76° 35' 26,3" (Greenwich). Tiene una estructura geológica que pertenece al Superbatolitico Circumpacífico representada por diorita pórfida.
 Para dar aquí una mejor descripción tomaré algunas partes de mi diario de viajes.
 Vista desde su ascenso la Meseta de Marcahuasi parece extraída de un paisaje descripto por un J. R. Tolkien o por Sprague de Camp. Ante mi vista se yerguen unas agujas de piedra que pinchan al cielo gris e intentan parecer mostrarnos una desesperada rabia pétrea de haberse querido desprender de la atracción gravitatoria.
  La meseta es imponente. Sobrecogedora y me transmite la sensación de lo sagrado compenetrado a la naturaleza. He iniciado el ascenso hace dos horas, desde el pueblo de San Pedro de Casta, sitio con el que ya había soñado muchos años antes de poner mis pies en Perú. La niebla se está levantando y me hace arder los ojos.
 Desde mediados de la primavera hasta el fin del verano peruano (aquí a 4000 mts sobre el nivel del mar es invierno) la niebla asciende a partir del mediodía a la meseta. Esta es la peor época para ascender a la Meseta que el excelente investigador y poeta peruano, el doctor Daniel Ruzo, redescubriera en 1952 después de buscar tantos años la clave final de sus estudios sobre la Cultura Masma. Llueve cada tanto. Esta es la época de las lluvias, tan esperada por los comuneros de San Pedro, después de una semisequía arrastrada desde 1974. Este ha quedado casi borrado del mapa por la neblina ascendente.
 Arriba, la cumbre me desafía. Es mi tercer ascenso que representa dos meses de investigación y de exploración en la zona y sus alrededores. El sol ha logrado abrirse paso entre los nubarrones y ha originado un hermoso arco iris que con su extremo final me muestra enigmáticamente el lugar exacto donde se encuentra el Monumento a la Humanidad, formación pétrea que fuera así bautizada por Ruzo hace casi treinta años.
  Me estoy acercando a la entrada norte, paso por una especie de bloques que parecen formar una especie dé muro de avanzada para la defensa de una fortaleza. Igualmente sé por mis dos expediciones anteriores que la mayoría de las formaciones rocosas laterales eran bastiones en los que no faltan ni torreones ni atalayas.
 Debo destacar que me sorprende la semejanza de estos muros de roca natural con los más nítidamente trabajados de la fortaleza de Sácsahuamán. La niebla ha retornado. Pero ya me deja entrever el rostro de la Esfinge, el "Monumento a la Humanidad".
  Los habitantes de la región la llaman "La cabeza del Inca". Tiene más de veinte metros. En ella parecen converger todas las razas siempre según desde donde se la mire. Allí está nuestra raza, la blanca, y hacia el norte parece mirar un rostro de nítidas facciones semíticas. Debajo de ésta hay una cara de rasgos peruanos pero que me hace recordar persistentemente la máscara de jade que recubría los restos del "astronauta del Palenque".
 La parte dirigida hacia el oeste muestra un ojo alerta y una nariz que amenaza ser aguileña y dar un aspecto pajaril a la escultura.
  Frente a la "Esfinge americana" una loma de piedra da origen a dos importantes figuras.
 Vista desde el noroeste de la meseta, más abajo del León (que guarda vigilancia imponentemente en el extremo más alto de esta parte) y cuando el sol, el sagrado Inti, se crepusculiza con el cielo, emergen de la piedra dos mujeres de largas túnicas que lloran con sus brazos rezantes sobre un guerrero agonizante. Vista en conjunto esta figura nos muestra un rostro de anciano muerto. El negativo de esta fotografía invertido se transforma en un joven de expresión agresiva y altanera.
 En esta misma zona central de la parte de "La Esfinge" encontramos a la Tortuga, con un amplio caparazón y una pequeña cabeza que apunta hacia el sur, que esconde todavía más misterios.
  Ya el sol se ha apagado sobre el Pacífico y habrá de estar iluminando tenuemente los Himalayas. Estoy acampado detrás del Monumento a la Humanidad y muy cerca de la cabaña del doctor Daniel Ruzo. Allí en su refugio, construido para facilitar sus estudios y mediciones de la Meseta, me pongo a pensar sobre este escritor tan singular que a los 24 años de edad comienza a estudiar la Protohistoria Americana, la Primhistoria de los Andes, como diría el inolvidable Robert Charroux y que retomando los estudios simbológicos de Pedro Astete (estudioso y cuentista que llegó a vivir en Buenos Aires) en la búsqueda de una cultura que se perdía en la noche de los tiempos, llega a obtener pruebas de esta cultura a la que llamará Masma, y que está bastante lejos de tener vinculación con la incaica.
  Las leyendas nos hablan de una raza de altos hombres blancos y barbados, que fueron invencibles y de una profunda motivación religiosa.
 El nombre de Masma significa algo parecido a oído en lengua hebrea y está directamente relacio-nado con ISMAEL y su quinto hijo y a su descendencia tribal, la Bene Misma o Bene Masma como está registrado en el Libro del Génesis (XXI, 14) y en los libros primero y segundo de Las Crónicas. Daniel Ruzo, retomando las teorías de Astete, vincula a los huancas con los cananeos y a los
aimaras con los himiaritas.
  El mismo Pedro Cieza de León que al parecer estuvo por los alrededores viviendo con los chaucas, que llegaron a habitar las ruinas (incaicas, todavía hoy existentes) de Marcahuasi, por los siglos XV y XVL, obtuvo inusuales e importantísimos testimonios coincidentes con los que por tradiciones orales se mantienen y que pude recoger directamente de pobladores y de aborígenes que habitan la provincia de Huarochirí.
  Como siempre eran "los de siempre", y a los que siempre estaban vinculados los "recintos sagrados": Los blancos altos barbados; los gigantes.
  Los orígenes étnicos de los seres humanos que llegaron a conocer a Marcahuasi "todavía caliente" se pierden en las espirales del tiempo. Pues además en la meseta han vivido muchas tribus, tal vez desde la época en que el cielo era navegado por dos o más lunas.
 Los nombres se suceden, los Huiscacocha, Chocoyoc, Cutebí, Laco, Cenangak, Mashka, Kiscoui-mo, Lacsar, Marcahuasis, etc. La mayoría de éstos, bravíos, hechiceros y antropófagos, desconocieron el origen de la meseta y sería demencial atribuirles el posible tallado de las figuras a estas tribus.  
 Entre los que pudieron tal vez haber "cumplimentado" o arreglado algunas de las más sencillas esculturas, pueden haber sido los Guaíres, que eran gigantes de una gran inteligencia, y a los que los más viejos pobladores de San Pedro de Casta atribuyen las figuras.
 Todavía hoy en día, sin embargo, se mantienen vivas las historias de superseres, supermanes que habitaron el valle y sus derredores.
 Se habla de Xotacur, un gigante que irradiaba luz e iba a la velocidad del rayo y del relámpago transformándose en éstos, como una especie de Flash de la Edad de Piedra.
 Las tribus eran más de 28, la mayoría hechiceras. Estos brujos en un determinado día de un indeterminado mes de un inimaginable año de un incalculable milenio antes de Jesús, pronosticaron el fin del Mundo. En esos días hubo una eclipse. Se mataron unos a otros. Y se comieron.                    Marcahuasi. Me pongo a pensar en su nombre, en sus etimologías varias. La que recojo personalmen-te parece venir de Orcohuasi, nombre que se le daba antiguamente al pueblo de San Pedro de Casta. Orcos; cerro, huasi, casa. Otras recolecciones nominales la sitúan como "casa de des pisos" o como "El altillo" o una especie de "segundo piso".
 Yo la veo como una torre, una torre-faro, un faro cósmico.
 Amanece. No hay cantos de pájaros. No hay aves ni animales salvajes, salvo los domésticos, uno que otro asno que suben a pastar en zonas llanas y vegetadas, ahora abundantemente por las lluvias. Salvo algunas ranas enanas que son más pequeñas que mis uñas.
 Asciendo el bajo murallón este sobre el que se abre el Altar de los Sapos (donde me cuesta reconocer estas formas) y las chulpas donde restos incaicos han sido violados y desparramados por escolares imberbes o por drogados europeos.
 Yendo hacia el sudeste paso junto a las focas y a los peces que han sido alcanzados por un rayo de arte estático y han quedado nadando, sobre la laguna, hasta el fin de los tiempos o hasta que algún sismo demasiado fuerte pueda modificar el paisaje.

La laguna de las focas. Cielo, piedra y soledad. Un dialogo sin sonidos

Me abro más hacia el oeste y junto al precipicio el rostro de un hombre de serie mirada y tocado con una habilidosa boina de tres pisos. A su lado un dolmen desafía toda consideración racional sistemática sobre la etnografía de la meseta.
 Llego hasta una gran rajadura. Es un desfiladero, y me corta el paso. Me tiro hacia el este y desciendo un poco la meseta. Vuelvo a entrar y aparezco en el desfiladero, es el anfiteatro, lugar donde
ya había acampado y donde extraños sueños me habían asaltado debajo de un cielo demasiado herido por la luz de las estrellas y de su hielo.
 Hacia la mitad de la quebrada está la verdadera cabeza del Inca, con su pluma y todo. Es fantástica. También hay una piedra con aspecto de buho y otra al fondo, cerca del precipicio, que está muy erosionada.
  El eco es fantástico. Estoy en una cámara acústica. Este lugar, habrá servido, me imagino, tal vez deliro, aunque en mis sueños los he visto, a sacerdotes y discípulos atlantes cantando, orando y cantando.
 Detrás de mi carpa, otra figura. Descubro otro camello con su labio inferior proyectado hacia afuera. Y delante de él una pirámide.
 La niebla vuelve a subir y el sol vuelve a bajar. La noche es una estrella. Mi mente se hace un sueño y la historia continuada e inacabada de los Grandes Maestros vuelve a repetirse. Temo que si escucho sus cantos, como Ulises, pero navegando en estos mares de rocas, en los que las lagunas son las islas, me volveré loco.
 Vuelve a amanecer. Sigo mi rumbo, asciendo, desciendo. Llego hasta las Mayoralas, otro centro acústico, y junto a éste las focas y los leones marinos queriendo acariciarse entre ellos con sus pelam-bres de roca.
  Es aquí donde me extravié en mi primer ascenso y no quiero saber más ni repetir otra caída de 2000 metros.
 El sol está alto y la fauna de piedra loca continúa. He llegado a la laguna más grande a cuyos pies un caballo gigantesco, derribado, casi descabezado descansa. Según Ruzo ésta sería la zona desde la que la linea que parte en dos al equino marcaría una geografía secreta de Marcahuasi. Dejo al caballo y a otras figuras y me quedo atónito. Ante mí, la Diosa Thueris. Aquí, delante de este conjunto escultórico, a mi entender el más importante de Marcahuasi, un egiptólogo se vuelve loco o no tiene más remedio que pegarse un tiro.
Monumento de la diosa Thueris fotografiado por el autor. Una presencia de piedra y silencio que nos habla de otros tiempos y seres
 La niebla está ascendiendo muy temprano y temo que me cubra al conjunto. No puedo calcular su altitud, serán quince metros. Se destaca nítidamente. De los tantos hipopótamos esbozados sobre la meseta, el de esta zona es el más notorio y al estar acompañado y como empujado por una forma muy sintetizada de cocodrilo, la semejanza egiptológica es notoria.
 La extrañeza aumenta y se nos viene encima cuando comparamos las representaciones de algunos frisos y esculturas egipcias con las de Marcahuasi. La semejanza elude toda tentativa sobre su posible casualidad, además está apuntalada por otras figuras pertenecientes también a las mitologías y etnolo-gías del Valle del Nilo.
 Nuestra Diosa THUERIS esconde detrás suyo un gran secreto. Una de las configuraciones más notorias de la meseta:  Los dos escafandristas o astronautas. Estas dos figuras abren la OTRA GRAN POSIBILIDAD sobre el origen y construcción de la meseta.
 Una posibilidad que no es desdeñable y que explicaría en parte, y no tan simplemente como creen algunos "arqueólogos", muchos de los misterios del Perú, con el perdón de Julio C. Tallo, y del actual Kaufmann Doig.
 Cuando se pasa junto a la Diosa Hipopótamo uno no los llega a observar. Sólo desde la parte más alta de la elevación maciza ubicada al norte de la pared egipcia puede uno encontrar el ángulo exacto donde una parte del "astronauta" (cuya cabeza, tronco, brazo y mano izquierda se encuentran en una pared posterior y alejada de la figura Thueris) se une con el final del manto que integra así, por un efecto de la perspectiva, la pierna izquierda del aeronauta.
 Esta figura humanoide parece como estar rindiéndole adoración a la Diosa del Nilo, y su compañero por detrás, parece estar en una situación de acobardamiento.

El autor de la nota, Alejandro Chionetti, señalando el monumento de la diosa "Thueris". A su lado los "escanfadristas"

 Aunque nuestro querido Daniel Ruzo desdeña la posibilidad de una intervención extrahumana, ni podemos obviarla ni desecharla, pues Marcahuasi parece ser un lugar elegido por los OVNIS y por "otras cosas" a las que podríamos llamar como Los carros de los Dioses, parafraseando a Von Daniken. Pues desde 1974 ha sido un lugar de varias manifestaciones ufológicas, aunque muchas pueden haberse debido a fosforescencias animales, como las que pude observar en una ocasión.
 No nos debemos olvidar de que los Dioses pueden presentarse de la manera que quieran, y sobre todo de una forma tecnológica, para estar de acuerdo a la época. En este aspecto, a mi entender, Marcahuasi guarda un gran secreto y no faltará mucho para que algunos jóvenes peruanos lo descubran.
 Siguiendo hacia el sudoeste de la meseta se encuentra la "Fortaleza". Es magnánima, fabulosa, arrancada de la fantasía épica, del tiempo y del polvo de brazos que la habrán defendido y abrazado en las frías noches de Marcahuasi. Los Incas aprovecharon este bastión milenario para construir una serie escalonada de pircados que hasta hoy se mantienen colocados. Aún en nuestros días la zona parece un campo de batalla pues fémures y parietales se desparraman en su basamento y en varios recovecos pircados en las partes más altas de aspectos atalayados.
 En estas áreas encontramos túneles que parecen derrumbados y tapiados más por causas sísmicas que humanas o no humanas.
 En los bordes de la fortaleza encontramos, junto al precipicio, formaciones lisas y mesadas que parecen altares de sacrificio, siendo algunos muy similares a los de Kenko y a los que están desparramados en las afueras de Cuzco.
  Frente a la Fortaleza nos encontramos frente a un "Rey" contemplativo y que deja transmitir una gran tristeza desde su mirada, sea observado desde cualquier ángulo desde el que se lo mire.
 Esta parte vista desde la zona superior del arifiteatrum muestra un paisaje surreal y maravilloso, un paisaje viviente y dinámico desde el cual podía escuchar el ruido de espadas y de extrañas torres de asalto desplomándose al vacío, siendo escoltadas por cóndores que parecían perodáctilos.
  He llegado al final de la mesefa. Estoy en Santa María, el punto más alto. Ahora sí que puedo gritar: ¡Cumbre! O no. No, pues hay otra Meseta más alta que Marcahuasi y que tiene figuras tan complejas como ésta. Desde Santa María, a la hora del mediodía, enfrente, puede verse a un león avergonzado y a la vez ladino. En el mes de junio se le ven perfectamente hasta las pupilas por efecto del solsticio, lo que no pasa de diciembre a mayo.
 A partir de mediados de los cincuenta la Meseta de Marcahuasi comenzó a ser visitada por variados estudiosos de los misterios arqueológicos de Sudamérica.
 Entre éstos se encontraba el famoso atlantólogo austríaco Hans Bellamy que ascendió con Peter Allan, ambos discípulos y estudiosos de la obra de Hoerbiger y a los que considero los más grandes estudiosos de la Cultura Tiahuanaco.
 Peter Allan, comentando la figura del león de Santa María dice: "No cabe ninguna posibilidad de que esta figura se deba puramente a la imaginación o sea una formación fortuita de la roca hecha por la erosión o acción climatológica la que haya dado aspecto de león. La mano del hombre es muy evidente en esta escultura. El hecho de que esta representación pueda ser vista desde un determinado ángulo y que sea aparente sólo a determinada hora del día, implica una TECNICA FUERA DE LO COMUN. Que tal técnica se empleó en la meseta de Marcahuasi está fuera de duda, aunque parezca bastante extraño".(1)
 Extraño, pero verdadero. Una realidad dura, una "transrealidad" evidente y comprobable con cada salida del sol o con alguna rabiosa luna llena. Una realidad que esconde su secreto debajo de su corteza. Pues Marcahuasi es una cáscara volcánica, semihueca, provista de túneles y pasadizos que no han sido hollados. De cámaras sepulcrales de viejos dioses y de reyes vencidos, de reinas y sacerdotes, de sabios y de científicos que tal vez estudiaban aquí en América del Sur las estrellas cuando en Europa o en Pekín los homínidos todavía no habían podido serlos.
 Lo mítico, lo mitológico, lo real fantástico y lo fantástico real, lo arquetípico en Marcahuasi se corporizan desafiando a la realidad toda. El racionalismo es traicionado, se le arrancan los ojos. A los arqueólogos y a los antropólogos oficiales se los ejecuta, o se los destierra. Y solo queda un manchón de escupitajos sobre el intocable manto sagrado de la gaya ciencia, que como vaca sacra en Marcahuasi es despedazada. Porque en Marcahuasi, la realidad revienta, los racionalistas se vuelven locos, se rajan los anteojos de los científicos y los poetas prorrumpen en llantos y los artistas mueren extasiados.
 Marcahuasi es el desafío. Un milagro americano, de una América del Sur maravillada y maravillosa que esconde sus secretos para las generaciones venideras.
 Porque en Marcahuasi es como si la piedra hubiese soñado, y ese sueño está corporizado en mil caras, en mil patas, en mil partes. Sobre la meseta el tiempo se quiebra y el espacio se dilata. El sol gira y ya no es más el sol, y la luna tampoco es la luna. Todo se torna vivenciado y vivienciable y uno es Uno con el Universo, al fundirse con La Piedra que fue Fuego, una piedra sudamericana que soñó que no era más una piedra y que por su propia inercia y esencia ha querido saltar hacia las estrellas.    Las miles de esculturas cantan el dolor de la piedra por adquirir conciencia y comunicar al hombre que es parte de un todo, de un gran organismo que vive y late: La Tierra.
 Pues en Marcahuasi todos participamos del lenguaje simbólico del espacio abierto y trascendente, un Espacio, una Torre, sobre la que la luz de las estrellas tironea y tironea.
 Marcahuasi es la Meseta de los Dioses, de lo hierofánico terrestre y atmosférico, sobre la que los hombres americanos debemos subir con la cabeza gacha y admirar el poder y la gloria de nuestro pasado y del pasado de la gran epopeya cósmica del planeta y del Universo*

(1) En Marcahuasi la luz solar actúa como una especie de activador petroscópico, ya quee las esculturas bidimensionales son dinamizadas, y ya diseñadas para esto, y arquitecturadas en correlación con el SOI, y a sus solsticios para demostrar la ilación de la Tierra-Cosmos.


Revista GENESIS (año 1 n° 2, 1981)



lunes, 28 de marzo de 2016

MARCAHUASI: VISIONES SOBRE SUS MISTERIOS

En contraste con el anterior artículo que publicamos sobre los "misterios" de la meseta de Marcahuasi (entrevista del Dr. F. Jiménez del Oso a Daniel Ruzo), solicitamos a importantes investigadores que han abordado este tema, sus opiniones al respecto.

 
Alex Chionetti (investigador de culturas antiguas, ufólogo y documentalista):

Ruzo fue uno de los visionarios más estudiosos del siglo xx con respecto al realismo fantástico. Su principal aporte fue el descubrimiento de la meseta. Marcahuasi es un lugar único en el mundo, cuyo efecto se multiplica si el visitante está preparado y con una mente abierta. Eso es lo que falto a del Oso... que fuera con los ojos de un psiquiatra freudiano a analizar piedras que para el neófito son puras piedras. Recuerdo cuando traté de hacer un documental para Discovery Science, el ejecutivo lo veía así. Lo mismo el presidente de la compañía que produjo mi segmento para Ancient Aliens; protestó después porque solo se veían rocas...y eso es lo que ves...fotografiada desde el aire se ve algo natural. Cuando uno está ahí y ve y siente las esculturas, uno percibe la presencia de otra humanidad, digamos la esculpida de los dioses. Mi teoría -no una especulación al aire- es que aprovecharon las formas naturales para darles más formas, acentuando ángulos y agregando detalles para crear figuras de animales y humanos, dentro de lo que llamábamos "modelación óptica". Una combinación de factores, de luz solar, poder telekinético, de esa cultura antidiluviana anterior a los preincas. Por eso es importante ver que otras técnicas posteriores todavía utilizan técnicas intermedias de modificación de bloques graníticos y dioríticos en las edificaciones preincas y propiamente dicho, incas, como encontramos en los primeros estratos de Macchu Picchu, o de Ollaytaytambo.
A la zona de Marcahuasi/valle de Santa Eulalia y sierra central del Perú llegan a cruzarse descendientes de colonias
atlantes, que mantenían ese conocimiento. Tal vez también hay una convergencia con los pueblos protohistóricos que moraban en el pacífico, donde otra isla continente se hundió y sus sobrevivientes se asentaron en las altas cumbres de las cordilleras.
 Astete fue un maestro predeterminado, un simbologista que guía a Ruzo hacia el descubrimiento. Un universo arquetípico desciende sobre ellos, y se convierten en báculos de un mensaje inmemorial. Del legado que todavía oculta en las profundidades de los Andes un mensaje críptico. Egipto tiene una esfinge que no contesta las interpelaciones que los aburridos arqueólogos dogmáticos hacen sin ver que también las culturas del mediterráneo y del Nilo, conectaban con esa caída del paraíso, esa expulsión del Edén, que fue la catástrofe "atlantídea". Algo parecido a la situación de la crisis social actual, de ciencia y técnica sin etos, y pese a ello, una de las humanidades más ignorantes que se puedan imaginarse.
Astete ve un sistema subterráneo que Ruzo ubica en el centro de la meseta (posiblemente la grieta cavernaria llamada El Infiernillo). El mismo Ruzo me delega en 1989, que vuelva a la meseta a cuadrangular las líneas de conexión entre las esculturas conectadas entre los solsticios y equinoccios. Según él ahí estaban depositados en forma de escrituras el legado de esa humanidad anterior. Ruzo sabia de la historia de la cueva de los Tayos, pero nunca la había estudiado, aunque recuerdo que le interesaba saber más, pero remarcaba que las altas cumbres eran más idóneas para resguardar tesoros que las oquedades amazónicas.
Daniel (Ruzo) muere con la esperanza de que se descubran mas indicios hacia la incógnita del pasado. Tal vez las claves estén más en lo que dijo el profeta Daniel, que Nostradamus, al que estudió hasta su muerte....
A. Chionetti en El Infiernillo

Débora Goldstern (bibliotecaria, investigadora de civilizaciones antiguas. Sus estudios se centran especialmente en las teorías sobre el "mundo intraterrestre"):


Acerca del tema, mi primera referencia llegó a través de “El Retorno de los Brujos”, mítico libro de los autores franceses, Louis Pawles y Jacques Bergier, donde en un capítulo, comentaban acerca de los estudios de Ruzo. Pasado el tiempo, accedí a “La Historia Fantástica de un Descubrimiento”, y “El Valle Sagrado de Tepoztlan”, libros, donde Ruzo se extendía dentro de este misterio.
Supongo este abordaje, como una de las primeras lecturas que trata la cuestión protohistórica de Sudamérica, aún en discusión.
Dato importante a tener en cuenta cuando se pasa revista a la tesis de Ruzo, es su pertenencia a la Masonería, punto no menor por las implicancias que acarrea a nivel revelación. Claramente estamos ante un ALTO iniciado y de grado mayor, que dedicó casi toda su vida a poner el foco de la discusión en las extrañas formaciones del paisaje peruano de Marcahuasi,  y que a su entender, obra, de una raza misteriosa post-diluviana, la cual denominó Masma.
D. Goldstern en Tiahuanaco
Claro que la geología hasta el momento poco avala estas siluetas rocosas, que dicen producto de la ilusión óptica (pareidolia), aunque las dudas persisten. Personalmente, me gustaría observar in situ estas efigies para hacerme una idea más definida, y si realmente las mismas califican como restos de una civilización ajena al pasado americano.
La cuestión subterránea, también vinculada a Marcahuasi, que señala un tesoro oculto legado por esta raza desaparecida, es otras de las pistas aún sin comprobar, y que de concretarse, pudiera servir como futuro eje investigativo.



Bettina Allen (psicoterapeuta, investigadora de civilizaciones desaparecidas):

"Para descubrir una 'Obra Mágica' es necesario cultivar la Fe en aquello que se manifiesta en diferentes momentos de nuestra vida"
Pedro Astete.

 Fue Don Pedro Astete (1871/1940) quien manifestó estas palabras cuando descubrió el "Puente brillante" hecho de luz compacta que cruza el Cerro San Cristobal cerca de Lima (Peru) y se dirige por una senda angosta a una caverna que lleva a la Ciudad subterránea de "Masma".

En su trayecto hacia la caverna encuentra una concha marina, que "casualmente" es la insignia de Santiago (2° hijo de Jesús y María Magdalena) cuyos restos se encuentran en Compostela (España) que significa "Campo de luz" ¿coincidencia?.

Pedro Astete estaba unido por lazos de sangre real (Sangral) a Santiago y por lo pronto a Jesús y M. Magdalena, vale decir que Astete llevaba en su genética la simbología del Iniciado.

 Luego de visitar Masma en cuerpo fisico (no en sueños) y describir los objetos allí existentes -me cuenta Daniel Ruzo- Astete se conect'o con él, y se asociaron para investigar las Esculturas Protohistoricas  

B. Allen en Chichen Itzá
Marcahuasi:

Al igual que Tierra del Fuego (Argentina), los primeros habitantes de la desolada Meseta fueron los Egipcios.
Marcahuasi, plagada de esculturas protohistóricas, posee a la altura del "Monumento a la humanidad" tres entradas subterráneas al "Centro urbanistico- protohistorico" de Masma,  al decir de J. Moricz  en sus investigaciones en Marcahuasi.

Marcahuasi semeja un juego de Tarot, las señales son inequívocas; "El héroe"= baraja de "El emperador", "El altar de la Fortaleza" =  La fortaleza, "El altar de las mayoranas = La Luna......  

Siguiendo las esculturas realizamos una tirada de Tarot que nos da la pista del  destino de la humanidad  en el "Monumento a la humanidad" en Marcahuasi.

J. Stagnaro y  G. Aguado en la Cordillera de los Andes

 Con respecto a la relación subterránea con Marcahuasi,  Javier Stagnaro (ufólogo, espeleólogo, estudioso del "mundo subterráneo"), nos comentó que un grupo del Centro Argentino de Espeleología (CAE) -del cual es miembro-,  había participado hace varios años en expediciones a lugares importantes arqueológica y culturalmente del Perú (con el recordado explorador Julio Goyén Aguado a la cabeza), entre los que se encontraba la meseta de Marcahuasi, donde pudieron recoger datos sobre misteriosos túneles que conectan con otros sitios del país. En una de esas incursiones por Perú, hallaron un cementerio de Uros
J.G.Aguado con un esqueleto Uro encontrado en Perú


Para finalizar, una anécdota que conecta estos misterios con otros: los Ovnis. Nos contó Osvaldo Masanet (numerólogo, buscador de la ciudad de "El Paititi) durante su estancia en la meseta de Marcahuasi:

O. Masanet contándonos sus experiencias


Una noche abro la puerta del establo donde estábamos parando para ver el cielo y veo una estrella muy grande, cierro avisándole a mi amigo; él la mira extrañado por su tamaño y se retira para dormir, cuando vuelvo a abrir, se había iluminado toda la meseta como si fuera de día, cerré la puerta asustado y me dije: todavía no estoy preparado para esto; al rato volvió todo a la normalidad.

jueves, 19 de noviembre de 2015

ALEX CHIONETTI, DE LA OSCURIDAD DEL ESPACIO A LA OSCURIDAD DE NUESTRA TIERRA

Alex Chionetti
Aprovechando el paso de Alex Chionetti por Buenos Aires, realizamos una entrevista con el ya legendario explorador, investigador y documentalista. Un verdadero honor para nuestro blog

¿Cómo llegaste a escribir ese fabuloso libro Mundos Paralelos, que muchos decían, parecía haber sido hecho por un niño prodigio, por la edad que tenías?
 Sí, a los 16/17 años. Un poco el libro salió, digamos por una furia existencial de ese momento, estaba en los últimos años de un colegio salesiano y lo que los curas me enseñaban no me cuajaba, tenía un montón de incógnitas sobre el origen del hombre, sobre la evolución. Empezaba a estudiar ciencias naturales, me la pasaba en el museo Bernardino Rivadavia. Me interesaba el pasado, pero también el futuro y en ese momento la idea era escribir ciencia ficción. El realismo fantástico cayó en mis manos y todo fue surgiendo. Llegó una invitación cósmica que fue el concurso monográfico de la revista Cuarta Dimensión, que me dio una gran apertura.
 Tuve un tío abuelo que fue un jesuita bastante famoso y controversial, el padre Hernán Benítez, confesor de Evita Perón;  y en esa época lo visitaba mucho. Me puso en "contacto" con  Teilhard de Cardin, que era un evolucionista jesuita, paleontólogo; y me prestó un libro que se llamaba El medio Divino, donde trataba de interpretar la evolución a un nivel crístico, toda la evolución, el punto alfa y omega convergían en la internación de Cristo sobre la Tierra... y como yo estaba en la iglesia saleciana, en el secundario tenía un montón de dudas y me escapaba de las clases a la biblioteca de los salecianos a leer libros de exploración, sobre todo de Sudamérica y así se fue tejiendo Mundos Paralelos. Era un poco la teoría de las dimensiones, los mundos paralelos que ya me interesaban por la ciencia ficción... todo converge y converge por supuesto el libro de Pauwels y Bergier El Retorno de los Brujos.
 -Fue un paradigma
 Sí, exacto. En esos momentos fue un libro cismático, el movimiento de la revista Planeta también. Mi tío me regaló toda la colección.
 -¿Y la ovnilogía viene de la mano de todo eso?
 La ovnilogía empieza con un cuento que yo escribo sobre una invasión extraterrestre, en el barrio de Almagro, esos momentos no había leído El Eternauta y era sobre un Ovni que estaba suspendido sobre la basílica María Auxiliadora, esperando la señal para invadir, envuelto todo el barrio en una niebla... Ese cuento me llevó a la ufología y conocí la revista 2001, después la Cuarta Dimensión... le tenía miedo al tema de los marcianos...
- ¿Cuánto tiempo te llevó escribir Mundos Paralelos?
 Me llevó como tres años, en el año `77 gané el concurso y fue publicado en Mayo del '79 en Cielosur, que era la editorial de Fabio Zerpa. Ya había conocido a Fabio y a un grupo, La Comisión de Investigaciones Ufológicas que editaba el boletìn Ufo Press, de Guillermo Roncoroni...
-¿Cuál fue tu primera investigación de campo?
Fue en el '77 o '78. A mi tía abuela, que era la hermana del padre Benitez, la iba a visitar a Tulumba, en el norte de Córdoba, donde está el Cerro Colorado, por eso el capítulo de mi libro que gana es el tema de los Comechingones; yo hago la interpretación sin saber nada de la historia de los Comechingones que vendrá después, el Bastón de Mando, Terrera... solo de las pictografías que tanto me fascinaron. Allí estudié un "aterrizaje", mi primer caso. Una quema de pasto con forma de herradura y recuerdo que fue la primera muestra que tomé, que lamentablemente desapareció, y fue el primer artículo que escribí para la Ufo Press.
-También eras un apasionado de las culturas andinas
 Otro gran ufólogo, el querido Eduardo Azcuy, me incentivó a abrir los ojos hacia latinoámerica. Conozco a un chico de Lomas de Zamora, Eduardo Gonzalez Gauna, que en cierta forma me conecta con Marcahuasi, Daniel Ruzo y también con Tayos, porque Gauna conocía a Goyén Aguado. Es una convergencia de varios factores...  y después voy a Perú, Bolivia y Chile en el año 1981. Visito Marcahuasi, pero igualmente ya antes estaba en contacto con Daniel Ruzo a nivel epistolar. Y a raíz de mi libro Goyén Aguado le dice a Eduardo Gonzalez, "quiero conocer a quien se ha atrevido a escribir sobre nuestros temas". Cuando llegué -me acuerdo Julio tenía mi libro- "y esto de dónde lo sacó", dijo... yo había transcrito, adaptado en uno de los capítulos, que hablo de Lemuria y el mundo subterráneo, una entrevista a Julio de la revista 2001 y él me preguntaba "¿cómo usted sabe que esto es cierto?", o sea él mismo dudaba de lo que había dicho años antes (risas)
- ¿Y ahí empezaste una relación con Goyén Aguado?
 Sí, una relación que me lleva a la Caverna de las Brujas con parte de su grupo y con gente nueva que se habían acercado y estaban interesados en la espeleología. Yo no sabía que era una escuela mística (risas)..
-¿Y qué buscaban en La Caverna de las Brujas en particular?
Yo buscaba una experiencia de estados alterados de conciencia y conectar con los seres que Goyén consideraba de alta espiritualidad, que estaban dentro de los Andes, creía que era una de las "entradas" y que conectaba con la Hermandad Blanca. Las Brujas era "Los Tayos" de la Argentina.
-¿Tu relación con él se prolongó a través de los años?
Sí, hasta casi el día de su muerte, siempre mantuvimos una amistad. La última vez que lo vi fue en el '97 , lo entrevisté en video porque justamente estaba armando un documental para hacerlo con Discovery y Julio me pidió humildemente si me podía acompañar y yo le dije "sí por supuesto, me tenés que acompañar, vos sabes realmente donde está la 'pomada' ¿no?."
 -¿Y en esa época, vos sabías que Julio había llegado junto con Moricz a ver ciertos "tesoros" de Tayos?
Sí, estaban esas versiones, esos recortes de prensa y estaba la versión de la revista 2001. Después del '76, él se cerró, luego de regresar de Ecuador...
-¿Un especie de pacto de silencio con Moricz?
 Claro, digamos un rompimiento con todo lo anterior y mantener esa palabra, pero cada tanto hablaba, salía el tema, dependía de su disponibilidad y la persona que tuviera en frente.
-Tengo entendido que El Centro Argentino de Espeleología (CAE) era un núcleo de gente muy "particular". Por ejemplo Ernesto Cabrejo, ¿lo conociste?
 Claro, por supuesto, que bueno que me lo recordás. Fue muy importante, lo conocí a través de Julio y lo frecuenté bastante. Lamentablemente nunca lo grabé. Daba unas conferencias estupendas. Sabía de los Andes, el padre había entrado en una ciudad subterránea y él también había tenido esa experiencia, estaba conectado con el tema de la abadía de los Siete Rayos, tenía una versión latino americanista, andina.. También recuerdo la descripción que hizo del padre y que él entró en esa cámara que tenía una mesa con sillas, algo parecido a lo que Moricz también contaba.
-¿Cuándo viajaste a Tayos por primera vez?
A Tayos intenté hacer las expediciones ya desde el año '81/82 . Recuerdo que nos entrenamos, íbamos a ir en esa época con Gustavo Fernández, salió en los medios pero nunca conseguimos la financiación y al final quedó ahí. Traté de ir en el '81, para conocer a Moricz y al padre Crespi, pero como había guerra con el Perú, me recomendaron no ir, y yo no me atreví, volví a la Argentina. En esa época estaba interesado en escribir un libro completo sobre los Comechingones y la interpretación de sus  pinturas, viajé a Córdoba pero todo también quedó ahí. Cuando emigré para Estados Unidos, me fui con la idea de recaudar fondos para una expedición. Fui a ver al cónsul y me recomendó ver a un ecuatoriano, el dueño de un periódico, que no aceptó financiar la expedición, pero me dio trabajo como editor en su periódico ecuatoriano (risas). Pasaron los años y siempre que intentaba hacer una expedición fallaba algo o había trifulca en la zona. Cada viaje que hacía a Buenos Aires, la pasaba con Julio y el último gran intento fue hacerlo en el '99, pero Julio muere y ahí me queda trunca otra vez.
-¿Tenías pistas, coordenadas donde ir?
 Iba a ir a la zona del Coangos y un año después descubro por mi cuenta la relación mormona en un viaje que hago a Salt Lake City porque Julio en mi entrevista no me lo decía. La clave había sido la expedición del '68. Yo de casualidad fui a la biblioteca, a los archivos de la iglesia y ahí encuentro material y me dicen que hay un Elder que estuvo a cargo de Latinoamérica, que sabe de esto, y lo fui a ver y era Jesperson. Me dio todo el material. Buscamos la película de la expedición, pero se la había quedado Julio (risas). Jesperson me dio los diarios y las fotos de la expedición.
- ¿Seguramente los mormones no se deben haber quedado con una muy buena impresión de Moricz?
 Jesperson lo estimaba a Julio, pero a Moricz lo consideraban un "chanta" total, un estafador. Tanto Wells como Jesperson decían que Moricz no sabía, que era la primera vez que iba... no sabía dónde estaba parado y parecía explorar el lugar.
-Esa sería la versión de los mormones, pero obviamente la de Julio y Moricz fue totalmente diferente.
Sí, pero los mormones no tenían el ímpetu o la misión de robar, pienso eran tipos íntegros. Wells consideraba que quedaron decepcionados y que realmente no existía lo que decía Moricz, que era una forma de sacarles plata, esa fue su impresión.
-¿Volviendo a tus expediciones a Tayos ¿después conociste a Stanley Hall?
A Hall lo conozco antes de ir a a los Tayos, justamente en esos momentos estaba trabajando en un documental sobre Marcahuasi. Lo entrevisto para la revista Más Allá. Estuve un tiempo en Italia y ya me queda el prurito, digo,  ahora voy a hacer el asalto final, lo voy a hacer por mi cuenta. Lo había discutido con Ecuavisa, tenía amigos que eran los dueños principales de la cadena de televisión, y me fui para Ecuador, sin nada concreto,¡ahora o nunca!, porque el llamado de Tayos ha sido tan fuerte, porque nunca me dejó, ¿por qué?... no lo se, es el gran misterio de mi vida.
 - Encaraste la expedición por la zona del río Pastaza
La primera expedición, lamentablemente la hago con el grupo táctico de la Fuerza Aérea ecuatoriana, que no iba a ir por el río Pastaza, sino directamente por el Namangoza y por los puentes. Encontramos hostilidad y como lo describí en el artículo de Más Allá: "Yo sobreviví a la maldición de los Tayos", la primer expedición es un desastre porque me abandonan... mandan a un "milico" que nunca había ido a la selva como castigo para sacárselo de encima, es cobarde y se asusta de las mujeres Shuars y eso me arruina toda la expedición.
 Estaba en mis objetivos ir a la cueva de Stanley Hall, al Pastaza, pero no sabía que íbamos a terminar ahí. Al no poder ir a la cueva del Coangos, para no despilfarrar ya la inversión, aparecemos en el Pastaza; yo no sabía que mi director de fotografía había abandonado a Stanley Hall unos años antes y lo había dejado a ahí, al pobre, enfrente de su "propia cueva" cuando estaba buscando el"Grailscope" (el telescopio del Grial). En esa expedición encuentro (en las cuevas) esos rectángulos dorados sobre el techo, los cuales grabé. Hay que explorar debajo del río y hacer expediciones para ir del otro lado, que coincide con lo de Jaramillo (Petronio)
-¿Cuál es tu opinión sobre Jaramillo?
Es un tema que lamentablemente es bien importante, si realmente Moricz escucha la historia de Jaramillo en casa de Moebius, el alemán que estaba en contacto con Andrés Fernández Salvador, el gran explorador de los Llanganates. Son los temas de discusión. Yo no me pronuncio por ninguno, pese que me queda intacta la duda si realmente Moricz tiene su propia fuente o se inspira en Jaramillo, aunque Jaramillo era un mitómano que alimentó su narrativa.
-Pero logró convencer a Hall
 Sí, es que Hall al perder la amistad con Moricz, se tiene que agarrar de algo y como buen gringo, "old gringo", se agarra de la última fuente, que no es realmente la fuente, yo dudo que sea Jaramillo, porque ya cuando Jaramillo da su versión a Pino Turolla, ya Moricz estaba explorando la zona de Tayos. Hay un desfasaje. Andres Salvador está totalmente convencido que Moricz escucha la versión de Jaramillo y se apropia de la historia y la adapta, ya que estaba buscando el tesoro de Atahualpa y otras riquezas.
Alex Chionetti en Buenos Aires
Volviendo a mi expedición, hago una segunda al Pastaza, hasta llegar a las profundidades y ahí de me acaba el término del documental con Ecuavisa y me quedo solo, me faltaba el Coangos porque me abandona el director de fotografía, como había hecho con Hall, y tengo que empezar de nuevo, digo "¿cómo lo hago?"  no tenía el Grupo Táctico para llegar, y de casualidad conozco al Grupo de Intervención y Rescate (GIR) y les propongo que me entrenen para llegar solo, yo no me quería ir de Ecuador sin llegar al Coangos, era mi momento de gloria personal y después la expedición se convierte en una pesadilla pero nunca me rindo, si el GIR me abandona continuo solo. Ya había vientos de hostilidad, y justamente cometí el error de, a través de Peña Matheus, quien me "puso" a Nivello, a este señor que yo no sabía que era odiado por los Shuars, porque llevaba gente europea y ellos consideraban que explotaba y desacralizaba las cuevas. Quedó ese estigma. Casi nos matan, tenemos que hacer la escapada final, no estaban emboscando y finalmente nadie salió lastimado pero pudimos haber muertos porque nos venían a linchar.
-Sobreviviste a la "maldición"
Sí, no se si es una maldición o una bendición, si bien mis anteriores colegas Julio, Stanley Hall, Moricz, Jaramillo, todos terminaron mal.
-¿Andreas Faber Kaiser?
 Él es algo menor en esta historia. Pensaba que Moricz no había muerto y que había que abrir su tumba.
-No era el único que pensaba así, hay algunas historias dando vueltas de gente que ha visto a un Moricz anciano en Ecuador y aquí en Argentina.
¿Con Hitler? (risas)
-¿Conociste a Zoltan Czellar, el secretario de Moricz?
No, conocí a su hijo. Él tiene los huesos de "la giganta", en Los Ángeles y no me los quiso dar para análisis. Uno de los huesos, un fémur se supone que está en la casa de la viuda de Goyén Aguado. Me lo mostraron, pero me pareció más un hueso de mastodonte que de ser humano.
-Algo que no se puede disociar del tema Tayos, es la colección del padre Crespi. Quiero saber tu opinión
 Yo no lo pude estudiar bien porque los salecianos de allí, típico, mentes cerradas, y bastante antipáticos, no me dieron acceso. Eso se tiene que rescatar, ahí se está pudriendo. Hay que hacer algo.  Yo pensaba ir a Torino para hablar con el director de los salecianos para hacer algo. Sacar eso de ahí, clasificarlo aunque sean latones. Tengo la mente abierta, puede haber algo de Tayos. Los salecianos habían bajado a las cuevas. En las entrevista que hice, aparece un cura italiano que dice que habían bajado y encontrado en la zona, esas placas... por eso era importante hablar con Crespi. Hall como gringo, tampoco lo supo encarar bien, yo creo que Crespi iba a hablar si uno no solo lo visitaba una tarde y desaparecía, sino estar con él y convivir, no ir solo a sacarle información.
- Tayos: ¿A través de los años, llegaste a una conclusión o esa conclusión sigue abierta?
 Es un tema difícil. Tanto en mi documental como en mi libro (aún no editado) no llego a una conclusión.
-¿Dudaste en algún momento?
 Empecé a dudar justamente cuando estaba en Ecuador, cuando volví a mi oficina en Ecuavisa, sentía que había algo luciférico con Moricz, algo no diabólico pero nefasto porque era una gran decepcion y me acuerdo que estaba revisando la correspondencia con Hall en esos momentos, en las que yo le recrimino varias cosas y también sobre "su cueva" y el gran estado de frustración de sentir por momentos de que no había nada y de que todo era un bluff, una estafa. Pero sigo considerando que Julio y Moricz tuvieron una experiencia en el año' 68, si fue física o no física, todavía no se. Vuelvo a mis Mundos Paralelos, si tal vez fue una experiencia dimensional, si esas bibliotecas están en otros planos de existencia que es un poco lo que Hector Burgos Stone también experimentó en el lugar, pero en una forma astral, viajando con su mente. Siempre digo: por mi amistad, respeto y por mi consideración de que Julio nunca ganó nada con esto, por qué iba a inventar esta historia. Hay cosas laterales que los periodistas deformaron.
-Como Von Daniken en su momento
 Claro, Von Daniken crea todo una debacle, una hecatombe, desinformación y exageración. El mismo Von Daniken en el año ' 93, me dice cuando lo entrevisto: "yo inventé la historia, tuve que embellecerla". Yo fui productor de Alienigenas Ancestrales y Giorgio (Tsoukalos) -que es el principal- y Von Daniken, no querían tocar el tema, por eso se fueron para el lado de S. Hall, entonces me peleé con la productora y dejé de trabajar porque me cambiaron todo, la historia era Moricz y Julio.
- Siempre me pregunté ¿por qué con el paso de los años, Moricz no volvió a llevar a Julio a Tayos, teniendo en cuenta que lo consideraba su discípulo, para completar la enseñanza de los tesoros que allí se encontraban?
 Es lo que yo también les recrimino a los Peña Matheus, por qué ellos no pidieron una prueba material. Estudiando sobre los mormones, veo que es muy parecida la situación de la evidencia de Joseph Smith y el libro mormón, de la evidencia que Moricz nunca da y como lo elude, pese a que hay testigos materiales. Es casi un calco, se vuelve a repetir la historia, aunque Moricz y Julio no crean una religión. Ese es un gran misterio y la clave era  Moricz. Y los Peña Matheus no le exigen pruebas, viven con él, lo financian, estaban como hipnotizados, no se animan a preguntar. y eso está en mis entrevistas.
-Si esto fuera un fraude, Moricz, la historia, la defendió hasta el último día de su vida, desde los años '60 a los '90 a capa y espada. ¿Puede una persona defender un fraude tantos años prácticamente sin ganar nada a cambio?
Y registrar todo ante notario público, tendría que estar muy chalado para llegar a ese "caradurísmo". Yo he hecho en los últimos años varios experimentos con psíquicos, médiums y remote view (visión remota) con respecto a los Tayos y sus personajes. La mayoría coincidió en que la historia no existía, que era una estafa, con el objetivo de ganar dinero. Eso fue independientemente, sin decirles ni describirles nada. Sigo trabajando en eso, con otro "visionador remoto", discípulo de Ingo Swann, veremos que pasa. Para mi próxima expedición quiero tener una pista. La idea es ir por el río Yaupi. Julio dice en mi entrevista (en el año '97): "hay librerías en muchas cuevas de los Tayos". En esa misma entrevista defiende a Moricz, no lo contradice, lo verifica; eso me da una constancia que algo hay. Habla de los guías, de los guardianes y eso queda inconcluso, si son guardianes físicos o invisibles...
-Para finalizar, ¿cuál es tu teoría sobre el mundo subterráneo?
 La que siempre es sostenido: la teoría de la Atlántida y Lemuria, los sobrevivientes se refugiaron en las alturas y en los niveles subterráneos, y que pudieron quedar resabios de esas culturas. Como los túneles de los Tayos, que considero no son naturales.
-¿La clave está en los Andes?
La clave está en los Andes. Hay que seguir experimentando como Julio, que no se cansó de buscar, su vida y su muerte son parte del misterio interno de los Andes, del mundo interior, de nuestro espíritu, de nuestro ser.

Alex Chionetti y Pablo Basterrechea