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martes, 12 de agosto de 2025

EL ENIGMA DEL LAGO VINTER, ¿Vivirán monstruos prehistóricos en la Argentinа?

 Más allá de la imaginación fantástica del hombre, sucesos supuestamente reales recrean la existencia contemporánea de extrañas criaturas pertenecientes a un mundo perdido hace millones de años.




Desde 1877 se ha denunciado la existencia de un extraño animal de características prehistóricas que habitaria en las profundidades del lago Vintter, ubicado al oeste del Chubut, Argentina, en proximidades de los límites andinos con Chile. 

 Este misterioso monstruo, entre otros, oculta uno de los mayores misterios que aún subsisten en el mundo, dado que existencias semejantes también han sido registradas en el lago Ness, Escocia; Flachead, Estados Unidos: Kok-Kol, Rusia, y en el Quebec, Canadá, entre aquellas no menos relacionadas con lo mítico y fantástico, como la legendaria serpiente de mar, cuyas primeras noticias se remontan al Leviatán bíblico. 

 Si bien en la Argentina otros avistajes similares se han registrado en los lagos Epuyén y Nahuel Huapi y en Caleta Valdés, a orillas del océano Atlántico, éstos no alcanzaron la trascendencia de los mencionados anteriormente, que en su momento lograron enorme resonancia a través de la prensa internacional. 

 Las reiteradas apariciones contemporáneas en distintos lagos patagónicos han superado los matices de las leyendas indígenas que se pierden en el tiempo sobre la existencia de esta o estas extrañas criaturas y han despertado el interés científico de zoólogos y naturalistas por revelar este apasionante misterio de los monstruos marinos de los lagos del Sur. Asi, tanto testimonios orales como escritos asentados en documentación oficial son investigados y evaluados en busca de establecer un paralelismo con la habitabilidad de seres semejantes en otros lugares del mundo.

  Para el tratamiento de este tema, tan singular por cierto, Muy Interesante entrevistó al principal protagonista que proyectó y dirigió, personalmente, la expedición a la región del lago Vintter en 1977, el espeleólogo e historiador Julio Goyén Aguado, presidente del Centro Argentino de Espeleología. 


Con Neil Armstrong, primer hombre quе pisó suelo lunar (izq.), el espeleólogo Julio Goyén Aguado en el interior de la Cueva de los Tayos, a Oriente de la selva ecuatoriana (1976)

Huellas y manchas oscuras

 "Aquella expedición, refiere Goyén Aguado, llevaba como objetivo confirmar los datos del documento oficial de Trelew (Chubut) fechado en 1900 ante la jefatura de policía, donde Gerardo Steinckampenn, un hacendado alemán residente en el lugar, da cuenta de la aparición de un animal de características muy especiales en las riberas de aquel lago. Otro aspecto era tratar de esclarecer varias afirmaciones sobre testimonios semejantes en la región de los lagos del Sur para establecer la ubicación zoológica del animal, su medio de vida y costumbres, en el caso de probarse su existencia. 

 "El primer contacto con la realidad se produjo en un reconocimiento por las márgenes del lago, donde se descubrieron marcas de pisadas de aproximadamente 50 centímetros de circunferencia. Llamaba la atención el aplastamiento del canto rodado (piedra) en las huellas, por lo que se dedujo que el cuerpo que había caminado por allí era de grandes dimensiones, con un peso quizá de varias toneladas. Es de destacar que las pisadas se perdían hacia el interior del lago. 

 "Desde el campamento, establecido a la orilla del Vintter, en varias oportunidades se divisaron manchas oscuras que por momentos se desplazaban bajo la superficie y se sumergían volviendo a emerger nuevamente en forma reiterada. En principio, tales manchas fueron atribuidas a bandadas de cormoranes, aunque la duda que cobró fuerza luego quedaba abierta sobre la posibilidad del desplazamiento de un cuerpo grande y oscuro que habitara en las aguas."

  En un informe sobre estos y otros antecedentes, que incluyen una segunda expedición complementaria, el espeleólogo hace referencia a diferentes testimonios y opiniones de entrevistados e integrantes del grupo expedicionario, entre estos últimos del experto estadounidense en fauna marina Andrés Pruna, especialista en filmaciones submarinas documentales de reconocimiento mundial: "En el transcurso de mis viajes por distintas partes del mundo he recogido testimonios de marinos, sobre todo, y pobladores que se asemejan a esto. Su poniendo la existencia de este animal, podría repetirse el caso de las ballenas, de las que se ha comprobado, y yo he podido experimentarlo, que poseen la capacidad de ubicar los cuerpos extraños por medio del sonido. Si así fuera, estos animales, que se dice fueron avistados en el lago Vintter, así como el tan renombrado del lago Ness, buscarían ocultarse en el fondo ante la presencia de aparatos y seres humanos. De allí lo difícil de un contacto directo". 




 Los bramidos llenaron el espacio 

 El informe de Goyén Aguado precisa, entre otros, el testimonio de un gendarme destacado en el puesto zonal de Gendarmería Nacional en las proximidades del Vintter, cabo primero Rufino Gómez, quien aseguró haber visto en el lago un animal extraño que producía un fortísimo bramido. Un suceso posterior sumaría realidad a esta aseveración, ya que, encontrándose integrantes de la segunda expedición y este gendarme recorriendo el lugar en tareas de comprobaciones hídricas, fueron sorprendidos al escuchar por dos veces consecutivas fuertes bramidos identificados inmediatamente por Gómez, como los del animal que él asegura haber visto. En las declaraciones posteriores todos coincidieron en que esos sonidos desconocidos provenían de la orilla opuesta del lago y que, por un momento, habían llenado el espacio con su potencia. 

 El investigador explica que "tanto las tradiciones orales como los testimonios escritos coinciden en la apreciación de singulares distinciones o diferencias entre este extraño ser y los restantes componentes de la fauna, no sólo de la región sino de lo conocido actualmente por el hombre, especialmente en los campos de la investigación científica". Asimismo, aclara que "para tratar el caso es necesaria una amplitud mental talque permita acercarse, sin ningún tipo de prejuicios ni prevenciones, a este asunto, que tiene, sin duda, sus aristas discutibles, sus puntos de vista encontrados y sobre todo sus matices científicos y seudocientíficos". 

 Otra de las opiniones registradas sobre el caso son las del científico estadounidense doctor William Sill, paleontólogo, con varios años de residencia e investigaciones en la Argentina, precisamente en Ischigualasto, Valle de la Luna, San Juan: "Los testimonios referidos al posible avistaje en el lago Vintter, sumados a la conformación de la zona, ubicada en el contexto geológico total de esta parte sur del continente americano, pueden indicar que es posible la existencia de una familia de animales de características prehistóricas. No sería el primer саso, pues sin ir más lejos, los cocodrilos han evolucionado desde hace 200 millones de años, fecha de su aparición sobre la Tierra. Ahora, de tratarse de un animal antediluviano, no podría ser sino uno de la familia de los plesiosauros, probablemente, por las descripciones, un elasmosaurio. Su supervivencia puede explicarse mediante una serie de transformaciones-tal cual sucedió con los cocodrilosque lo hicieron adaptarse, aunque en su época (entre 80 y 100 millones de años atrás) no se estacionaron en una sola zona del globo terrestre: se han encontrado restos en distintas partes, con diferentes condiciones climáticas. Indudablemente, serían animales que alternarían su subsistencia fuera y dentro del agua, aunque esto último pareciera ser lo más frecuente. A pesar de todo, llama la atención por la temperatura del agua que pudiera ser uno de los miembros de la familia de los plesiosauros".

  "Cabe acotar aquí -señala Goyén Aguado- que el verdadero dominio de las aguas del período mesozoico fue ejercido por reptiles que no fueron dinosaurios y que pertenecieron a 4 grupos: los ictiosaurios, los plesiosauros, los mesosaurios y los cocodrilos marinos."




  Coincidencias identificatorias

  "En estos casos de supuestas apariciones marinas producidas en los últimos años -continúa el investigador- es necesario, para su tratamiento, encontrar el argumento que las una a todas por medio de características comunes y relacionadas entre sí. A través de los testimonios van apareciendo coincidencias, por ejemplo la documentación testimonial con que se cuenta del denominado plesiosauro del lago Ness. Las características que se señalan del animal son similares a las del posiblemente visto en el lago Vintter y también a las que el científico japonés Tokio Shikama, de la Universidad de Yokohama, apunta para el plesiosauro de Nueva Zelanda: "En los tres casos -indica Goyén Aguado- se habló de un cuello delgado, tipo cisne, cabeza bien pequeña, cuerpo de gran tamaño, de color oscuro, casi negro, alguna giba o cresta, y aunque el sonido no fue registrado como válido sino en el caso del lago argentino, cosa que marcaría algún tipo de diferencia, hay también coincidencia en el tipo de movimientos lentos y en la pronta huida de la costa, hacia el centro o hacia abajo, rehuyendo todo tipo de contacto. 

 "La última y más importante de las coincidencias es precisamente la seriedad de todos los testimonios. En cada uno de los casos han sido personas de la más absoluta confianza, algunas con experiencia valedera en el campo científico internacional y otras tan sólo con el aporte de su honestidad y su lejanía de todo interés que pudiera motivarlas desfavorablemente.

  "Así es como en las posibles apariciones de los lagos Vintter, Ness y Vorota, junto con el Sara-Tcheleh y el de Quebec, además del Kok-Kol y de las costas de Nueva Zelanda, es donde pueden establecerse las coincidencias antedichas."




La prehistoria en las profundidades 

 Las características innegables, ya que hacen una constante de estas extraordinarias apariciones, son, sin duda, las que conforman su reiterado escenario lacustre: aguas profundas con abundania de peces, márgenes acantilados, playas pedregosas y contornos montañosos y profusos en vegetación, ubicados en parajes aislados y, en la mayoría de los casos, de difícil acceso. Tomando en cuenta estas y otras no pocas coincidencias, no sería descabellado suponer que en caso de que sean reales estas criaturas prehistóricas los lagos que albergan tales misteriosas existencias podrían ser los últimos reservorios continentales de la vida animal de un mundo perdido hace millones de años.

  Los investigadores de estos monstruos, totalmente desconocidos por la ciencia, sostienen que aún vivimos en un mundo no del todo conocido; por lo tanto, estas criaturas pertenecientes a edades tan pretéritas podrían existir todavía en nuestro planeta, de manera que su descubrimiento puede echar una intensa luz sobre el pasado. En tanto, para el espeleólogo Goyén Aguado, "la historia de la posible aparición en el lago Vintter no ha concluido; muy por el contrario, recién comienza".

 Juan Carlos Arbuco


¿OTRA ESPECIE PREHISTORICA? 

Aparición del "cuero" en la Patagonia 

 Testimonios escritos y orales hacen mención de un misterioso animal al cual los lugareños conocen desde los años posteriores al 1900 hasta nuestros días con el nombre de "cuero". El conocimiento de este ser se extiende desde los lagos Aluminé, en el Neuquén, hasta el Fagnano, en el Territorio Nacional de Tierra del Fuego. 

 Aparentemente, según testimonios orales, posteriormente ratificados en las entrevistas sostenidas con los habitantes zonales durante las expediciones del año 1977, el animal tendría forma de un enorme cuero vacuno (de ahí su nombre folciórico), orillado de uñas semejantes a las humanas y de cuerpo plano, similar a un pulpo. 

  A pesar de haber coincidencias sobre su forma, son pocas las personas que lo han visto a una distancia no menor de los 300 metros. El testimonio más fehaciente es el de un grupo de obreros madereros que aseguran haberlo visto en el lago Futalaufquén, nadando contra un fuerte viento en procura de alimentos (peces).

  Alrededor de este extraño ser los lugareños han tejido una leyenda que lo mostraria como un animal de gran instinto, temeroso de ser descubierto y lo suficientemente ligero como para curvarse, tomando diferentes formas, según las circunstancias, para volver a las profundidades, que parecen ser su lugar común de vida. Y por ende para morir, ya que nunca, de existir, se ha encontrado un "cuero" muerto en las orillas de los lagos patagónicos.


SE BUSCA VIVO O MUERTO... APUNTEN AL MONSTRUO 

 A principios de 1922 dos comunicaciones casi simultáneas desde el Sur Argentino enviadas al director del Jardín Zoológico de la ciudad de Buenos Aires, Clemente Onelli, abrían un misterioso interrogante que aún hoy continúa con acrecentada vigencia. "La primera, refiere Goyén Aguado, es la carta de Martin Sheffield, cazador y minero estadounidense, que solicitaba apoyo para la captura de un extraño animal de gran tamaño avistado en la re. gión lacustre del Sur. La segunda, proveniente de Esquel, enviada por el corresponsal Primo Capraro, hombre de prestigio y probada confianza del lugar, daba cuenta del descubrimiento de extrañas y desmesuradas huellas en las inmediaciones del lago Epuyén, asegurando haber visto desplazándose en su interior un enorme animal con la cabeza parecida a un cisne de formas descomunales. Por el movimiento del agua suponía el corresponsal que el cuerpo debía de ser semejante al de un cocodrilo de dimensiones extraordinarias. En la misma carta se solicitaba a Onelli la organización de una expedición para capturar al monstruo, el cual podría integrar la colección del Zoo metropolitano. La expedición no se hizo esperar. El mismo año partió rumbo al Sur, integrada al mando por el ingeniero Frey, experto en geografía patagónica; José Cinaghi, administrador del Zoológico; Alberto Merkle, taxidermista del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, y el cazador Santiago Andreaza, campeón de tiro. El objetivo era 'capturar vivo o muerto a un prehistórico plesiosauro que habita el lago Epuyén, cientos de miles de años fuera de su época'. 

 "A pesar de que todo el pais y gran parte del mundo estaban pendientes de los resultados, la expedición regresó sin haber hecho ningún hallazgo, y aún más: sin haber quedado testimonio certero de si llegaron o no a la zona del lago Epuyén. Dos años después moría Onelli y con él toda posibilidad de conocimiento exacto de esta expedición frustrada." 



 EN OTRAS PARTES DEL MUNDO 

Monstruo del lago Ness, Escocia 

"Podemos decir sin equivocarnos que el animal existe, llámese monstruo, o Nessie, o plesiosauro, pero existe, y eso está documentado." Estas son declaraciones del biólogo Christopher McCowan, integrante de la expedición científica de 1976, financiada por el The New York Times y la Academia de Ciencias Aplicadas de Boston (EE.UU.).

 Kok-Kol, Rusia

 El lago Kok-Kol está situado en el lecho de un enorme cráter siberiano rodeado de profusos bosques que lo ocultan. "Aunque no comprendía qué cosa podía asustar a los pájaros pronto vi una silueta bajo el agua; resultaba perfectamente visible el rasgo sumergido de un monstruo de 15 a 18 metros de largo. La cabeza de 1 metro de ancho por 2 de longitud no se movía, al igual que el extremo de la cola. Estaba con mi hijo y ambos vimos asustados que la silueta ascendía hasta quеlas olas de la superficie se estrellaban contra el inmenso cuerpo. Así pasaron varios minutos, hasta que el animal descendió y desapareció de la vista." Declaraciones del científico A. Pechersky, miembro de la Sociedad Geográfica Soviética, 1977. 

El monstruo de Christchurch, Nueva Zelanda

  En julio de 1977 desde el pésquero japonés "Zuiyo Marú" informaron a las autoridades navales de Tokio que habían capturado con las redes restos de un animal monstruoso a unos 300 metros de profundidad en las afueras de Christchurch, Nueva Zelanda. El ejemplar, que fue fotografiado en colores antes de ser arrojado al mar debido a su grado de descomposición, muestra un tamaño de unos 10 metros de largo, cuatro aletas, cuello largo y cola. Tokio Shikama, experto japonés en animales extinguidos, profesor de la Universidad Nacional de Yokohama, afirmó que esta investigación realizada a través de la documentación fotográfica, podría ser un reptil denominado plesiosauro. Por su parte, el profesor Yoshinori Imaizumi, del Museo de Ciencias Aplicadas de Tokio, donde se exhiben las fotografías probatorias, coincide con la apreciación de un plesiosauro, especie que debió desaparecer de la Tierra hace 100 millones de años. 

Yacarta, Indonesia 

 Un miembro del parlamento de la capital de Indonesia denunció recientemente haber visto a orillas del lago Poso, en el centro de las islas Célebes, un enorme animal desconocido. Lo describió con la cabeza en forma de una vaca, con el cuerpo alargado y cilíndrico, de unos 9 metros de longitud. A comienzos de febrero de 1977 otro animal fue señalado al oeste de la isla de Java, en inmediaciones de un lago de Montana. Su descripción da cuenta de un espécimen "mitad pez, mitad tortuga", de unos 8 metros de largo. Datos de anteriores apariciones de comienzos de extraña criatura, según la siglo ya señalaban que se trataba de un animal prehistórico. 

Quebec, Canadá 

 A mediados de la década del '50 el gobierno de Quebec envió una expedición de biólogos marinos para realizar investigaciones acerca de la posible existencia de un extraño animal de cuerpo escamado de unos 10 metros de largo, cuyas apariciones reiteradas en ei lago de Quebec datan desde fines del siglo pasado. La conclusión científica determinó la existencia de un esturión gigante. Posteriormente, un equipo de buceadores informó "haber fotografiado un animal desconocido y, mediante el empleo del sonar grabado, la presencia de algo enorme en las profundidades. EI material, se informó, fue entregado para su análisis científico". Por su parte, el buceador fotógrafo Bob Murray dijo que el animal era negro, de un tamaño de unos 10 metros de longitud y 3 metros de grosor. Aclaró que, acostumbrado a ver esturiones, jamás había observado un ejemplar de semejante tamaño.



 Este artículo fue publicado en la revista Muy Interesante N° 56, junio 1990


Más información sobre monstruos lacustres en los lagos del sur:

https://elsurdelgrantriangulo-pablo.blogspot.com/2016/07/animales-prediluvianos-en-los-lagos-del.html


jueves, 14 de julio de 2016

ANIMALES PREDILUVIANOS EN LOS LAGOS DEL SUR (NAHUELITO) POR JAVIER STAGNARO

En la localidad de "El hoyo de Epuyen", en la provincia de Chubut, nos han comentado que
podría encontrarse un yacimiento arqueológico con pinturas rupestres, mencionándose la
existencia de un lugar denominado "el agujero del Diablo", donde se escuchan sonidos
"espeluznantes". Si el lugar en cuestión se tratase de un cavernamiento surcado por un río o
arroyo subterráneo, -Goyen Aguado comentó, luego consultado en Buenos Aires- ese podría
ser el origen de los sonidos espeluznantes allí registrados.
Según el comentario de gente amiga del Bolsón corría el rumor, que en 1987, dos médicos del
Hospital de dicha localidad, habrían sido testigos del avistamiento de una "sirena" (animal
mitológico, mitad pez y mitad mujer), y además del desplazamiento de una sombra descomunal
bajo las aguas del Lago de Epuyén, donde se hallaban pescando (?).
Pablo Basterrechea en el lago Epuyén, siguiendo las pistas de las leyendas de la comarca andina

En realidad estos comentarios encuadran también dentro del folklore regional; Alberto Vúletin, de quien ya
hicimos mención dice en la obra citada, que la “Coñilauquen” (Niña del Lago), “se trata de un
ser mitológico de la región lacustre que de acuerdo a las diferentes descripciones
correspondería a la universal Sirena. La conciben como una atractiva mujer joven con la mitad
de su cuerpo semejante al de los peces y una larga cabellera dorada. Tiene el poder de atraer
con sus cánticos a los viajeros para internarlos en sus dominios subacuáticos para siempre.
Los balseros del lago Lácar del Neuquén refieren que cuando cargan con mucho pescado sus
“huampus” (embarcación aborigen), ”la Coñilauquen", se enoja y les vuelca todo lo conseguido
para que sus protegidos vuelvan a su elemento, destrozando algunas veces la embarcación
contra las rocas de la orilla”.
Como se puede apreciar en este caso, la similitud con la correspondiente criatura de la
mitología griega es sorprendente. Lo cierto es que en el mapa del Doctor Venzano, figura en
dicha localidad una "laguna del Plesiosaurio", próxima al Cerro Pirque, y que tuviera como
protagonista de una denuncia de avistamiento de un animal desconocido de esas características,
al Sheriff norteamericano Martín Sheffield, el cual recaló en 1922, buscando al
célebre ladrón de bancos y ganado Leroy R. Parker más conocido por su alias Butch Cassidy
(alias Ingerfield) y a sus secuaces Harry Longbaugh (alias Sundance Kid, alias Mister Place), y
Etta Place, hija de un honorable George Capel y nieta de Arthur Capel, sexto Conde de Essex,
según la investigación del genial Hugo Pratt.

 El sheriff Martin Sheffield,
quien buscaba a Butch Cassidy y
 Sundance Kid en la región de El Bolsón.
Los bandidos habían huído de los EE. UU., y se presumía de acuerdo a los informes de la
Agencia Pinkerton se hallaban ocultos en proximidades de Cholila, en Chubut, no muy lejos de
Epuyén y El Bolsón, donde Sheffield esperaba capturarlos. El hecho es que corrieron muchas
versiones, algunos los dieron por muertos, otros los ubicaban en distintas ciudades y provincias.
Se cree que "Sundance Kid" murió por aquellos pagos, que Etta Place regresó a EE.
UU. y que "Butch" permaneció un tiempo en la Argentina, incluso como un empresario
ganadero, alojado en Bs. As., y que luego finalmente regresó a Nueva York por barco, donde
desapareció, despistando a la Agencia Pirkerton. En cuanto a Sheffield parece que se aburrió
Carta del Sheriff Martin Sheffield al Director del Zoológico
de buscarlos y que enamorado de las tierras patagónicas y de sus mujeres, se radicó y formó
familia. Una región de El Bolsón lleva su nombre, y la abuela de Marta Pastorino, a quien traté
en 1979, había conservado por mucho tiempo la placa de Sheriff que éste le había obsequiado.
Pero volviendo al caso del Plesiosaurio, en aquella ocasión Sheffield le escribió a Clemente
Onelli, quien por entonces se desempeñaba como director del Zoológico de Buenos Aires,
alertándolo sobre el descubrimiento de un extraño animal que confundió al principio con una
especie desconocida de cisne, pero las curvas visibles en el agua le llevaron a decidir que se
trataba de un cocodrilo. Onelli dedujo que era un Plesiosaurio, y organizó una expedición con
apoyo de universidades americanas y donaciones recaudadas en la Argentina.
Al llegar a Chubut se enteraron que la Sociedad Protectora de Animales había presentado ante
el Ministerio del Interior una queja para que se prohíba la caza, pesca, o muerte del
Plesiosaurio; impartiéndose la orden correspondiente, la expedición fue abortada, teniendo que
regresar a Buenos Aires.
Los relatos sobre animales misteriosos o fabulosos parecerían ser sacados de obras de ficción
científica como las elaboradas por Julio Verne, donde en su "Viaje al Centro de la Tierra" hace
pelear, en el mar interior, frente a los azorados viajeros, a un Ictiosaurio contra su mortal
enemigo: el Plesiosaurio, una especie de descomunal serpiente escondida en el caparazón de
una gigantesca tortuga; esta novela fue escrita en 1864. O bien en "El mundo perdido" de
Arthur Conan Doyle, que ubica en Sudamérica un fabuloso valle con animales prehistóricos,
escrita en 1912, de la cual se han llevado a la pantalla grande, varias adaptaciones, siendo las
más recientes y consagradas por sus efectos visuales la saga escrita por Michael Crichton:
"Jurasic Park", y precisamente: "El mundo perdido", dirigidas por el cineasta norteamericano
Steven Spielberg.
El autor de origen ruso llamado Vladimir Obruchev (1924), inspirado en “Viaje al Centro de la
Tierra” de Verne, incluye en su libro "Plutonia", una pelea de animales antidiluvianos.
Sin embargo, aunque se podría encontrar paralelismos, los primeros comentarios que
circularon sobre estos animales desconocidos en Sudamérica, y que sugerían la idea de haber
sobrevivido a la extinción de los dinosaurios, se remontan al siglo 18, los cuales interesaron al
soberano Carlos IV de España, quien envió una expedición en su búsqueda.
El inglés George Chaworth Musters, del cual ya hicimos referencias, también buscó en sus
viajes por la Patagonia, allá por 1869, las huellas de animales no catalogados que recibían
nombres como: "Tigre de agua", el cual destacaba por su ferocidad, y que según el relato del
cacique Nahuelpi, de origen Tehuelche, recogido por el Dr. Nietsche en 1875: "Era muy grande,
recubierto por pelo corto y con garras curvas"; el mismo había sido observado en el Lago
Aluminé y era muy temido por la población indígena de la zona.
Dentro de la misma provincia de Chubut, en la zona del Lago Vintter, conocida como: "El Valle
Encantado", también se han registrado testimonios de avistamientos de animales de características
poco comunes, tal el caso de un lugareño de origen alemán apellidado: Gerardo
Steinchkampenn, el cual elevó su denuncia a la policía regional.
Julio Goyén Aguado, que había fundado el Centro Argentino de Espeleología junto a otros
entusiastas de las exploraciones subterráneas en 1970, y que se había abocado a rescatar la
figura de un ilustre basko-argentino Don Florencio de Basaldúa, autor de "La Raza Roja"
(1911), en Calcuta, cuando se desempeñaba como Cónsul Argentino en la India, y de otras
muchas obras dedicadas al estudio de la Prehistoria, tuvo acceso a documentación personal, y
contacto permanente con los descendientes del mismo, quienes fueron aportando elementos
para la confección de una biografía que lamentablemente no pudo concretar. Florencio de
Basaldúa, siendo designado Gobernador de Chubut, recibe en 1899, al afamado paleontólogo
argentino Florentino Ameghino, el cual había levantado gran polémica entre sus pares con la
teoría personal sobre el origen del hombre en el continente americano. Ameghino convenció a
Basaldúa para organizar una expedición en busca de un animal fabuloso al cual llamó
"Mylodón", tras mostrarle restos del mismo. "Este cuero -comentó- es del Mylodón, cazado y
muerto por el indio Hompen en la ribera del Lago Colgué-Huapí. Los tehuelches lo llaman
Yemish, que significa "Tigre de agua", y le tienen miedo por su aspecto feroz, sus hábitos
nocturnos, su fuerza, sus bramidos y su invulnerabilidad a los tiros de Rémington. Dicen que es
anfibio y que con sus garras arrastra a los caballos hasta el fondo del lago". Al parecer los
cazadores que intentaron su captura, tuvieron que abortar la expedición pues casi resultan
cazados a su vez por el Mylodón.
Goyén Aguado, que como dijimos había profundizado en la lectura de Basaldúa, y sobre el cual
podemos leer una gran variedad de artículos que publicaba en la revista "La Baskonia", de la
que el mismo Goyén Aguado era Director, y considerando factible el relato de Ameghino, e
incluso de otras fuentes que había consultado, decidió él mismo organizar una expedición en
busca del Mylodón, o de alguna otra especie desconocida en el Lago Vintter, agregando así a
su curriculum vitae, además de Despachante de Aduana, Espeleólogo, Historiador Sanmartiniano,
Bascófilo, Melómano, Atlantólogo, Biógrafo, Investigador y entusiasta de las ciencias en
general, el de "Criptozoólogo".
Así en 1977 llegó al Lago Vintter, en cuyas márgenes descubrió huellas de pisadas que
alcanzaban los 50 centímetros de circunferencia y cuya presión, según sus cálculos, debía ser
de varias toneladas, realizó moldes de yeso de los que consideró las huellas del animal, que
sugerían que las mismas se perdían hacia el interior del lago. En su investigación recogió
testimonios de gendarmes, entre los cuales uno de ellos -que solía acompañar a Goyén
Aguado en sus expediciones, brindando apoyo logístico- no sólo había visto al extraño animal,
sino que también oído sus bramidos.
Goyén Aguado y un colaborador (Carlos D´Agostino), tomando un molde de la huella de un animal desconocido en las orillas del lago Vinter
En la obra de César Fernández, "Cuentan los Mapuches", un relato recopilado por el propio
Fernández en 1989 y narrado por Felipe Rañinqueo; Aucapán, 1978, nos revela cierta
coincidencia entre lo narrado por Goyén Aguado y la leyenda del "Huaca Mamül".
Dice así:
"Una tarde la gente estaba cansada, acobardada por el calor. Venía un ventarrón muy fuerte y
volaba todo. Entonces se sintió un bramido: ¡Aaaaaa!.
Y otro grito más fuerte todavía. Y otro más.
Era la señal de Huaca Mamül, que llamaba al agua y al viento. Grita como a la tardecita o a la
salida del Sol, por la mañana. Y cuando el tiempo va a seguir malo, repite el soplido.
El Huaca Mamül, es un palo que está medio quemado (se refiere al palo vivo considerado
como hijo de la Luna, que boga en forma de madero y destroza lo que tiene a su alcance;
también se interpreta al palo vivo como un cacique o inca condenado a navegar eternamente
en el lago y que se ve en las noches de tormenta. (B. Koessler, 1962, página 195, N° 3). A
veces camina un poco para meter más ruido. El palo vivo también le dicen. Como estampido
suena el grito que pega. Vive en el centro de un bosque, en la cordillera, entre Aucapán y
Chile, en una laguna escondida. Brama como vaca para anunciar tormenta y viento. Y esa vez
llovió mucho y corrió viento muy fuerte".
Fernández ha recogido gran cantidad de narraciones mapuches de primera mano, las mismas
que hoy día se pueden escuchar sobre el origen de los avistamientos que ocurren en los lagos
de sur.
Así, cuando en 1987 viajé a Bariloche, todavía estaba fresco el recuerdo de las noticias que
daban cuenta de la aparición y consecuente filmación por parte de testigos, de un extraño
animal que surcó las frías aguas del Lago Nahuel Huapi, bautizándolo graciosamente como
"Nahuelito".
El empresario Guillermo Barsi, residente de la ciudad turística de San Carlos de Bariloche -
comenta Diego Viegas en un reportaje realizado en la zona para la revista Año Cero- relató así
su experiencia ocurrida a las 16.30 horas en Navidad de 1986, mientras se encontraba
navegando por el Lago Nahuel Huapi:

"Era algo que se desplazaba en sentido contrario al que íbamos, es decir hacia la ciudad de
Bariloche, y a unos 80 o 100 metros de donde estábamos. Concretamente vi un desplazamiento
de agua muy grande... una estela en forma de letra "V" que iba cortando la superficie
del lago. Detrás de la estela se veían borbotones en el agua y una especie de aletas negras".
Según un artículo reciente de von Demo Admin, publicado en Internet, el famoso Monstruo del
lago Nahuel Huapi, habría reaparecido. Algunos párrafos de la siguiente nota nos dice:
Un hombre dejó en la redacción de un diario de Bariloche tres imágenes obtenidas el sábado
pasado en horas de mañana, donde según dice "la criatura acuática dio la cara". Regresa la
leyenda que se origina en relatos mapuches hace 200 años y registra el primer avistamiento en
1910 en las aguas del lago Nahuel Huapi
Según consigna el diario "El Cordillerano" un señor se acercó a la recepción y dejó un sobre
con tres fotos que contenía una escueta leyenda.
En el papel se leía "no es un tronco de formas caprichosas. No es una ola. El Nahuelito mostró
la cara; lago Nahuel Huapi, sábado 15 de abril de 2006, 9 horas. No doy mis datos para
evitarme futuras molestias".
En las imágenes se pueden apreciar distintas tomas de lo que parece un animal muy
semejante a una serpiente, con el cuerpo semi-sumergido.
Luego agrega algunos conceptos y comentarios similares a los que ya hemos reseñado, pero
también aporta otras opiniones y teoría, a saber:
”La leyenda se remonta a relatos indígenas y el primer avistamiento registrado data de 1910,
cuando George Garret pudo avistar "a unos 400 metros de distancia una criatura cuya parte
visible medía entre 5 y 7 metros de largo y sobresalía unos dos metros por encima del agua".
“Una versión más moderna y fantástica sugiere que Nahuelito sería una extraña mutación de
algún animal local producida por los experimentos nucleares realizados en la década de 1950
por científicos alemanes o más recientemente por el Centro Atómico Bariloche.
Es llamativo, sin embargo, que la mayoría de los avistamientos describen al Nahuelito de forma
parecida, una longitud de aproximadamente 10 a 15 metros, dos jorobas, piel de cuero y, en
ocasiones, un cuello en forma de cisne.
Esta caracterización coincide con las descripciones que hicieron los Mapuches unos doscientos
años atrás según reseña el periódico de Bariloche.”
Lo que indica que la creencia o la realidad sobre el extraño animal sigue vigente.
Más allá de las opiniones escépticas de profesionales que sugieren que la gente suele
confundirse con "troncos" y algas que afloran del fondo de los lagos, es interesante descubrir
las coincidencias que surgen del folklore Mapuche; en este marco se me explicó que lo que se
veía en el Lago Nahuel Huapi podría tratarse de un terrible y misterioso animal llamado "El
Cuero" o "El Cuero de Media Luna", como podemos leer en la obra de C. A. Fernández:
"Fenomenología de la Religiosidad Mapuche" (pag. 43, Bahía Blanca, 1992).
Según Oscar Barreto (1992, p. 43): "El Trelquelafquen o Trelqueheuecufe (cuero de lago o
cuero del diablo), llamado tanta, es un cuero con uñas que goza de la capacidad mimética en
las playas donde se tiende y cuando alguien lo pisa se enrolla envolviéndolo y se desplaza
hacia las aguas y se hunde desapareciendo.
Alberto Vúletin lo menciona con el nombre de Trelquehuecuvú, y comenta que: ”E. W. de
Moesbach explica que este mito se origina en una jibia gigantesca, idea que no comparto” -dice
Vúletin- luego agrega que: ”se da el nombre de Manta a una clase de Raya gigantesca que vive
en los fondos marinos- Manta Birrostris (manta raya) cuya cola posee una uña muy venenosa
con la que hiere a sus víctimas, siendo la mayor de su especie. Se la considera un monstruo
marino. En Chile se la conoce con el nombre de Manta o manta del Diablo”.
Como vemos, mitos, leyendas y testimonios contemporáneos dan cuenta de estos bizarros
habitantes de cuentos de hadas o de la "Dimensión Desconocida" -como diría Rod Serling, el
creador de la serie televisiva de los años ‘60.
Lo cierto es que el espeleólogo y criptozoólogo Julio Goyén Aguado volvió al Lago Vintter, al
año siguiente y junto a un grupo de colaboradores pudo escuchar por sí mismo el bramido del
supuesto animal -según me relató en una noche de campamento a 4.500 metros s.n.m en la
ladera del Volcán Llullaillaco, al calor de un fogón, donde intentábamos mitigar una temperatura
constante de más diez grados bajo cero-, que el sonido que habían escuchado abarcaba
todo el valle, y que les había erizado los pelos del cuerpo, agregando que se imaginaba que
debía provenir de la garganta de un animal descomunal.
Ante mi pedido de definir o comparar el bramido del animal con algún otro conocido, que por lo
pronto pudiera habitar en la región, y siendo además Goyén Aguado hombre de campo, no
pudo hallar en sus recuerdos nada que pudiera igualarlo, nada con que comparar.

El monstruo del Lago Vinter (plesiosaurio).

Como corolario para este artículo que pertenece al libro de Javier Stagnaro Austerria, los túneles de Agharta en América, damos a conocer un fragmento de un audio grabado por el mismo Stagnaro  en aquel "fogón" del año 1997, en la ladera de la montaña sagrada Llullaillaco (cordillera de los Andes, provincia de Salta, Argentina, límite con Chile), en el cual el espeleólogo convertido en leyenda, Julio Goyén Aguado cuenta sus investigaciones sobre monstruos lacustres. Un documento único e invaluable.


  
Para solicitar el libro de Javier Stagnaro, pueden hacerlo dirigiéndose al correo: jatostagnaro@gmail.com